Levante 1 – Real Madrid 3: Compromiso

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En un mundo, como el futbolístico, en el que los millones vuelan por doquier el compromiso se convierte en el principal valor diferencial entre los equipos buenos y los excelentes, lo que diferencia el talento y la utilización adecuada del mismo, la pequeña línea roja que separa el éxito del fracaso, como bien se ha venido demostrando a lo largo de la historia.

El Real Madrid es un buen equipo tratando de convertirse en excelente. Un camino que ha intentado recorrer con el talento por bandera pero año tras año se encuentra con la tozudez del a realidad, obstinada como pocas, que le hace comprender la importancia del compromiso, de la solidaridad, en definitiva, recordar que el fútbol es un juego de equipo.

Tras unos partidos de luna de miel en los que el Madrid se dejaba llevar por su tremendo talento en el Bernabeu y sufría pequeños traspiés fuera de casa, la derrota ante el Atlético, su rival más pejiguero, le ha servido para reconstruir la esencia de su juego. Ayer, Zidane pareció recapacitar y comprender que hasta en la Capilla Sixtina se utilizó hormigón y cemento, porque la unión es la base del éxito, en todo en la vida y en el fútbol en particular.

Lucas Vázquez fue la verdadera revolución del entrenador francés, porque el gallego sabe comprender el juego y a sus entrenadores (era el único que entendía a Benítez, no te digo más), y así aporta sacrificio atrás y orden delante, ocupando su espacio y abriendo el campo dando la profundidad que el equipo necesita. Ayer firmó un gran encuentro, otro más, percutiendo una y otra vez y enseñando el camino a sus compañeros, que parecieron contagiarse.

Casemiro, la otra apuesta de Zidane, cumplió de nuevo, demostrando, al igual que Lucas Vázquez, que se habían merecido ampliamente los minutos que tuvieron con Benítez. El brasileño ocupó los espacios, aseó la salida de balón y se incorporó al ataque cuando debía. Sólo un único error, la exageración de la falta, que el árbitro no pitó, y que dio lugar al gol del Levante.

También cabe destacar el desparpajo de Mayoral, que apenas tocó el balón, cosas de ser novato, supongo, y el crecimiento de Danilo, que aún sin precisión al menos sí está empezando a aportar cosas al equipo. Pepe, que regresaba tras su lesión, estuvo notable, y Varane y Nacho cumplieron como suelen.

Entre las malas noticias, una vez más tenemos que hablar de James y de Kroos. Ambos parecen haber perdido su juego, vete tú a saber la razón, seguro que física, y ello hace que pululen por el campo sin aportar más que una o dos jugadas interesantes a lo largo del partido, intermitentes y sin chispa, merecedores sin duda de un toque de atención en forma de banquillo.

Sí, no te preocupes, ya sé que me he dejado a Ronaldo, y es que merece un comentario aparte, porque sí que volvió a mostrar compromiso. Sigue sin estar acertado pero lo intentó una y otra vez, echándose el equipo a la espalda y mostrando su mejor versión atacante. ¿El gol? Ya llegará, lo importante es que el portugués tenga las ocasiones.

En definitiva, el Madrid no brilló pero sí mostró el camino hacia la recuperación, desde el compromiso de toda la plantilla y sin pusilánimes que contagien negatividad al equipo. Estamos en marzo y es el momento para los que de verdad creen en este proyecto.

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