Cooperativismo agrario para principiantes y/o aturdidos

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 “Mejorando el entorno se mejora al hombre.” Robert Owen

 

Cooperativismo agrario

Iniciarse en el Cooperativismo agrario

En medio de tantas y tantas noticias de corruptelas políticas y crisis del capitalismo financiero brotan por doquier los detractores del  cooperativismo en un debate tardío. Y no es que sea cosa nueva,en modo alguno.

Naturalmente que no negamos las debilidades que presentan estas nobles organizaciones dondequiera que se las observen,puesto que no son inmunes a los vicios del capitalismo en que se desenvuelven.

Invitamos al lector/ra a analizar y reflexionar sobre el mecanismo denominado “retorno de excedentes” que en las
empresas de lucro se denominan “ganancias”. En el primer caso se refiere a que los beneficios obtenidos se reparten proporcionalmente entre los asociados, en cambio, en el segundo caso, van a parar a los bolsillos del capitalista.

Se trata de entender dos modelos o sistemas de producción y distribución de los beneficios que origina el trabajo organizado de una determinada manera.

Ahora, ante tal afirmación hecha por nosotros,surge la pregunta: ¿Cuál de las dos formas de producción es socialmente más justa?

Las cooperativas,al igual que otras expresiones solidarias como el sindicato y el socialismo surgieron como reacción ante tanto infortunio social que engendró el capitalismo en su etapa industrial,allá en la Inglaterra del siglo XIX.

Por esa razón es que el cooperativismo significó siempre una forma organizacional de defensa y construcción de una vida digna,de un mejor vivir donde quiera que el capitalismo se instalare.Claro que la cooperación en distintas formas y maneras ya existieron, y cómo no,si la especie humana es naturalmente cooperativa,es el régimen de desigualdad quien lo aleja de ella.

Así sucedió en Argentina a finales del siglo XIX  y comienzos del siglo XX en especial en el área rural con una presencia y acción muy fuerte en defensa del chacarero. Claramente está que se podría aludir que estas entidades no poseían la fuerza para transformar el sistema político,social y económico liberal-capitalista de la época, pero su desenvolvimiento implicó arraigo cultural y subjetividad de que la cooperación mejora las relaciones entre las personas de carne y huesos.

El avance del cooperativismo argentino hasta muy entrada la década de los años de  1970 implicó un formidable avance cultural y educativo de la cooperación en todos los quehaceres productivos y el campo educativo escolar y universitario.

Soslayar estos hechos históricos relevantes, con argumentos endebles y trasnochados hacen que, nosotros maestros de escuelas, aplacemos a estos verdaderos principiantes o adormilados opinologos sobre la cooperación, recomendándoles que vuelvan a estudiar la historia argentina, pero esta vez, responsable y seriamente.

Esas experiencias cooperativas argentinas se dieron en un contorno de grandes sacudidas económicas y políticas,de tensiones. Las huelgas agrarias y obreras del campo se hicieron sentir pariendo instituciones como la Federación Agraria Argentina-FAA- que impulsarían con vigor necesario la constitución de cooperativas dando identidad plena al chacarero organizado.

Juan Costa (1875-1927): Un pionero del cooperativismo rural argentino.

En este acotado artículo, sin embargo,queremos concluir mencionando tan sólo algunos párrafos que nos relevan con mayor contundencia, párrafos de la ponencia “Juan Costa: un pionero del cooperativismo rural argentino” a través de las letras de Susana Bichsel y Martha Costa de la Universidad Católica de Córdoba en la X Jornadas Interescuel
as/Departamentos de Historia. Rosario, 20 al 23 de septiembre de 2005:

“La expansión horizontal de la frontera pampeana permite que la clase terrateniente se afiance y que inmigrantes exitosos logren el ascenso social. Pero ésta llega a su fin en los primeros años del siglo XX, tornándose más rígida la sociedad en las zonas rurales. Esta situación, sumada a las condiciones desfavorables provocadas por la Primera Guerra origina descontentos, especialmente en los colonos, que expresan sus quejas con mayores exigencias,centrando sus críticas en los grandes propietarios beneficiados por el modelo agroexportador que valoriza sus tierras gracias a las inversiones realizadas en ferrocarriles, que facilitan el acceso a los centros portuarios donde embarcan la producción al exterior y en la falta de una legislación correctiva a los males existentes
en ese sistema”.

“Ante esta realidad es necesario adecuar la producción rural haciéndola más competitiva. Ello sólo será posible cuando se solucionen de manera conjunta: el régimen de tenencia de tierra, la comercialización de los cereales, la implementación del crédito agrario y la difusión del cooperativismo. Esta es la tarea a la que se aboca Juan Costa, un pionero del cooperativismo argentino que tuvo destacada actuación en el ámbito rural de la zona pampeana”.

El capitalismo se adentró en la zona rural para lograr su expansión negativa, le salió en su camino la cooperación rural a partir de instituciones o en acciones propulsadas por “Juan Costa un importante propietario rural, adhiere, difunde y trabaja por el movimiento cooperativo, si por su situación económica no se veía afectado como el pequeño y mediano productor o arrendatario a la problemática del agricultor de su tiempo”.

“Juan Costa, con sus ideas, acciones y concreciones logra en las primeras décadas del siglo XX, dotar de identidad a los pequeños propietarios y arrendatarios que ven cómo se diluye el esfuerzo de su trabajo por la depreciación de los precios internacionales, las manipulaciones de los exportadores de origen extranjero, la ausencia de políticas estatales para el sector, la concentración de la tierra en pocas manos, la explotación de las casas de ramos generales; entre otras. Su mérito es romper con la indiferencia de una sociedad que parece desconocer las oprobiosas condiciones en que viven los colonos, a pesar de ser el soporte del modelo agroexportador sobre el cual se sustenta la riqueza de la nación. Está convencido que el cooperativismo es la única alternativa factible para sacar a los agricultores de esa situación de indigencia. Pero esta convicción va más allá de los problemas mediatos que los acosan y trabaja para organizar la doctrina donde todos y cada uno tienen valor por sí mismo”.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!!                                                                                           

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