26-J: suposiciones, olvidos… palabrería

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26-J

Las suposiciones son conjeturas previas a hechos concluyentes. Suelen nutrirse de premisas indiciarias. En ocasiones, acontecimientos seguros adosan recelos promovidos por empirismos añejos. Hoy, desde un punto de vista social, político, elaboramos (elaboran prebostes varios) supuestos cual verosimilitudes contrastadas con excesivo optimismo, cuando no desfachatez. Es un escenario reiterativo, machacón, perverso; tanto que, hastiados ciudadanos lo reprueban y restituyen intacto, sin estudio ni apego. Ignoro si tal proceder cae en el campo del error o supone una terapia colectiva ante la imposibilidad de evitar esta enfermedad histórica.

voto urna elecciones
Foto: pixabay.com
Ligoteo

Pudiera entenderse que la proverbial indolencia retroalimentara el ejercicio político que siempre termina siendo un mal endémico en España. Importa poco que otros países sufran parecidos episodios; pues, rechazando el proverbio sedante, mal de muchos no consuela a nadie.

El embarazo, circunstancias y resultado definitivo, quizás fuera un sugerente paradigma para comprender las suposiciones. Ambos requieren una certidumbre anterior, pero todo lo demás pasa al capítulo del dios Cronos. A falta de verificar la prueba de la rana, vetusta, arrinconada, Podemos e Izquierda Unida comparecerán juntos a los comicios del 26-J. El famoso “sorpasso” al PSOE presenta los mismos interrogantes que el embarazo. ¿Habrá o no aborto? ¿Será niño o niña, sietemesino o cumplirá treinta y siete semanas en el vientre materno? No hay respuesta que releve al calendario, en ningún caso. Alguien arrogante (que atesora otras notables tachas cada vez más evidentes), en un a priori risible, ha ofrecido a Sánchez la vicepresidencia del futuro gobierno. Inconsistente, gaseoso, soñador, embarazo psicológico en esa suerte de paralelismo lúdico. Aunque parezca un relato fantástico con cabida en “Las mil y una noches”, es tan cierto como la vida misma. Hay pretensiones insólitas; pero -ya lo sentenció Samaniego en su famosa fábula- hallará las uvas verdes. Pura vanidad.

Vistas las consecuencias de tanto antojo, preparan un renovado proyecto para el 26-J que componga los desequilibrios generados durante estos últimos meses. Siglas y primeros espadas empiezan el cortejo que debe terminar, tras rápida gestación, cuando rompa aguas la gravidez parlamentaria. Necesitan, al efecto, un atractivo a medio camino entre lo libidinoso y lo prosaico. Luego, conseguidos los favores, cada cual es infiel bajo la excitación que inspiran los sillones azules; no románticos requiebros ni modestos abalorios. (Siempre pensé, parodiando a Gómez de la Serna, que “el pobre es un donjuán de secano”). Durante varios días, al uso caballeresco, velarán vocablos que -en seguida- cruzarán en incruenta batalla. Empiezan a infectar el espacio radio-eléctrico de rotundas autocomplacencias y gruesas descalificaciones del rival. Terminarán ebrios, disparatados, en ese intento lascivo de conseguir las mercedes que les lleve al éxtasis. Nosotros, sujetos de su pasión incontrolada, deberemos mirar con lupa qué ofrecen de dote para cerrar las capitulaciones matrimoniales. Somos conscientes, y la anterior ceremonia lo dejó claro, que, a renglón seguido, desean tríos o cambios de pareja. Al presente, difunden palabras huecas; luego, entregarán míseras acciones.

Aupados por la claque mediática que les sirve de altavoz, se desgañitan en airear consignas, ocurrencias y eslóganes comerciales. Allende roídos principios, metodologías que el tiempo se ha encargado de descubrir obsoletas, nadie explicita soluciones realistas a cuestiones actuales. Carecen de ellas. Escogen tapar sus vergüenzas, o desvergüenzas, y se limitan a comentar las impudicias rivales. Un plan perfectamente preparado para magnificar incompetencias ajenas. Pulsan, al mismo tiempo, la víscera, los instintos primarios, que les permite obtener aguerridos ejércitos de “hooligans” tan paradójicos como eficaces. Comunicadores, tertulianos, en apariencia instruidos, argumentan sus tesis de manera tan indigente que rozan el absurdo. Caminan hacia la Tierra Prometida olvidando que antes deberán atravesar un penoso desierto. Después, probablemente encuentren obstáculos inesperados.

El otro día escuché una de tantas necedades con efectos demoledores

Confunden voluntariamente esencia y fenómeno, informe e ignominiosa manipulación. En el debate, alguien cotejaba diferencias entre dos personajes públicos sobre hábitos democráticos. Un tertuliano cortó la comparación asegurando que el pedigrí democrático del preboste puesto en cuarentena venía corroborado por el voto ciudadano. Era necesario, pues, confirmar la naturaleza democrática del cargo orgánico. La falta de rigor venía compensada por un exceso de sectarismo. Lenin, Mussolini, Hitler, y demás dictadores, provinieron de violentas revoluciones o del apoyo popular. Ciertos medios y periodistas debieran hacer autocrítica más a menudo.

Ofensiva electoral del 26-J

Insertos en plena ofensiva electoral (el término preelectoral es tan falso como sus mantenedores), escuchamos -como siempre- una retahíla de loas propias, asimismo maldades vecinas. Unas y otras visten parecidas falacias que aderezan con atractivas envolturas, con seductora retórica. Ninguno está dispuesto a la franqueza, a exponer coyunturas ciertas, alarmantes; menos a estimar salidas viables. Callan la imprescindible reforma fiscal, una urgente subida de impuestos que aquiete las exigencias europeas sobre el déficit, incumplido desde hace años. Enmascaran la verdadera situación económica cuyo motor coyuntural es el turismo. Minimizan el problema territorial u ofrecen recetas triviales, quiméricas. Utilizan la boca pequeña para referirse a la pirámide poblacional y a las pensiones. Niegan enfermedades a esta democracia y adolece de muchas. En fin, se airea lo pueril, el embalaje, silenciando lo vertebral.

Únicamente los populismos, esos que -al decir del proverbio- “tienen uñas de gato y cara de beato”, explicitan el marco auténtico porque hacen su agosto aireando la podredumbre. Sin embargo, las soluciones que sugieren son brindis al sol, imposibles en un marco capitalista de economía globalizada. Probablemente aprovecharan siglos atrás, pero hoy reportarían miseria limitando, a la par, las libertades individuales de las que goza cualquier país democrático y moderno. No nos dejemos embaucar por sibilinos cánticos de sirena.

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