Animales y cafres: En homenaje y recuerdo a don Víctor Barrio

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Víctor Barrio, Matador de Toros, In Memoriam

Víctor Barrio, Matador de Toros.

En mi pueblo llamamos cafre a la persona que es muy animal, más bruta que un arado, que no razona, terca como una mula…

  • Tras consultar el diccionario de la lengua española, veo que hay cuatro acepciones, y en el caso que nos ocupa, me inclino por la tercera: “Bárbaro, cruel”.
  • Ese ha sido el comportamiento, en mi opinión delictivo, de las personas que han hecho mofa y escarnio de la muerte en la plaza de Teruel de don Víctor Barrio, Matador de Toros, algo así como el Generalato de la profesión taurina.

No me gustan ni me disgustan los toros…

…como tampoco el fútbol, pero respeto a ambas aficiones, mayoritarias en nuestra sociedad, y que dan de comer a mucha gente. Y en estos tiempos de tanto paro, no estamos para dejar de practicar actividad legal alguna… A nadie obligan a acudir a los toros. Yo mismo he ido dos o tres veces en la vida, y siempre de gorra, es decir, invitado (los de pueblo somos muy gorrones).

Siempre he admirado el valor de los toreros, pues yo sería incapaz de hacer lo que hacen ellos, y en ese sentido, me merecen todos los respetos.

Por no hablar, que también, de la solidaridad intra y extra el gremio. Se apoyan en los momentos duros de la vida, y la asistencia de la práctica totalidad de las primeras espadas españolas al sepelio de don Víctor Barrio creo fue una clara manifestación de lo que digo, así como la gran cantidad de corridas benéficas en las que intervienen, muchas veces hasta poniendo dinero, pues hay innumerables gastos de desplazamiento, alojamiento, etc., que en ocasiones ni siquiera se les compensa debidamente.

La hermosa villa de Sepúlveda ha demostrado, una vez más, la bonhomía de los castellanos, parcos en palabras, pero grandes en hechos.

Teruel, en cambio, no ha sabido estar a la altura de las circunstancias, y bien que lo siento. No se suspendieron las fiestas, y tras dedicarle un solo minuto de silencio, siguieron como si tal cosa. Esperaba más de mi tierra aragonesa, la verdad, y me han decepcionado totalmente.

Sé que se volcaron con la familia del difunto, asistieron al entierro, enviaron coronas de flores, etc., pero creo merecía más apoyo, tanto él como su familia.

¿Y qué decir de los cafres que tanto abundan en España, amparados en el supuesto anonimato de las redes sociales…?

Pues que me dan pena y asco. Pena por su odio a un ser humano fallecido en plena juventud, cuándo se podía esperar tanto de él, y asco por su absoluto desprecio a la vida humana, a los padres, esposa, etc., del torero fallecido.

Confío y espero que la policía nacional y la guardia civil harán bien su trabajo, identificando y deteniendo a los autores de los mensajes alegrándose por su muerte, y faltando al respeto a su cadáver, y que la fiscalía y el juzgado procederán en consecuencia…

Es cierto que el Código Penal es ambiguo sobre el particular, posiblemente porque a nadie se le ocurrió pensar que íbamos a estar rodeados de cafres, como sucede actualmente, pero las leyes son interpretables, y parece obvio que el art. 526 del Código Penal está para algo:

El que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver, o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos será castigado con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses”.

Siento mucho lo sucedido, el fallecimiento y las ofensas y ultrajes posteriores

Rezaré por él y, sobre todo, para que Dios de fuerzas a su esposa, padres y demás familia, para que puedan sobrellevar esta cruz tan grande. Quienes hemos pasado por situaciones similares, sabemos muy bien cómo estar sin estar, y cómo vives sin vivir, flotando sobre la realidad de los hechos, para que encima unos hijos de puta (y lo siento por sus madres, que seguramente serán unas santas), vengan a rematar los clavos del Calvario.

Descanse en paz don Víctor Barrio, matador de toros. Siempre le recordaré.

Estoy seguro de que la hermosa villa de Sepúlveda sabrá honrar su memoria, su buena memoria, como se merece.

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