Necesitamos un partido que defienda a España y a los españoles

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Que España necesita un partido que defienda a España y a los españoles, creo es algo fuera de toda duda. Y que el PP, y en general la práctica totalidad de los partidos que podríamos decir “nacionales” existentes, también.

En España los personalismos campan a sus anchas

Todo el mundo quiere ser presidente de algo, aunque sea de su comunidad de vecinos, o en el peor de los casos, de su casa.

Tenemos media docena, más o menos, de partidos falangistas, pero todos sus miembros posiblemente caben en un autobús…, y sobrarían plazas.

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Lo mismo sucede con los partidos que podríamos decir más de derechas, como Alianza Nacional, Vox, etc., y a sus resultados electorales me remito.

Y del PP no voy a hablar, pues un partido que permite el aborto (cerca de medio millón de niños asesinados en estos casi cinco años de mandato) no es digno de recibir voto alguno de personas dignas de tal nombre.

Por no hablar, que también, del separatismo catalán y vasco (y los que vengan), todos ellos permitidos y hasta jaleados por una política gubernamental propia de traidores, que de patriotas. ¡Cuándo admiro el lema del FN: “Los franceses, primero”!

Nuestra Constitución lo prevé, y sería perfectamente factible, legalmente hablando:

Artículo 13, 1. de la Constitución vigente (no se sabe por cuánto tiempo): “Los extranjeros gozarán en España de las libertades públicas que garantiza el presente Título en los términos que establezcan los tratados y la ley”.

Y matiza el núm. 2 del mismo artículo: “Solamente los españoles serán titulares de los derechos reconocidos en el artículo 23 (derecho a participar en las elecciones, ocupar cargos públicos, etc.), salvo lo que, atendiendo a criterios de reciprocidad, pueda establecerse por tratado o ley…”.

El párrafo final del citado artículo, al núm. 4, indica también que: “La ley establecerá los términos en que los ciudadanos de otros países y los apátridas podrán gozar del derecho de asilo en España”.

Lo cierto es que, en la práctica, los extranjeros en España tienen más derechos que deberes…

Para empezar son grandes consumidores de servicios sociales, educativos, sanitarios, etc. Esos que ellos dicen que son gratuitos, y en efecto lo son, pero sólo para ellos, pues los nacionales que trabajamos legalmente debemos de cotizar a la seguridad social, pagar impuestos, etc., a cambio de nada, o de casi nada.

Hay muchos españoles, millones de españoles, que desean, que queremos, que los españoles puedan disfrutar en primer lugar de un puesto de trabajo, de una beca, de una ayuda o prestación social, etc.

Y no es de recibo que cuándo un parado español, con las prestaciones agotadas, vaya a pedir una ayuda social, los servicios correspondientes le digan (como de hecho está sucediendo en la práctica), que recurra a su familia, mientras que al musulmán cargado de hijos, que no ha trabajado nunca en España –ni piensa hacerlo-, rápidamente se le concedan las prestaciones que necesite, se escolarice a sus hijos, reciban su tarjeta sanitaria para poder “disfrutar” de nuestro sistema sanitario “gratuito” (gratuito para ellos, pues a nosotros nos cuesta un dineral mantenerlo), etc.

Esta situación crea un caldo de cultivo que favorecería la creación, bien ex novo o por fusión de los partidos existentes, de un nuevo partido nacional, que defienda varios postulados básicos:

  • LA VIDA
  • LA FAMILIA
  • LA UNIDAD E INTEGRIDAD TERRITORIAL DE ESPAÑA
  • Y QUE LOS ESPAÑOLES SEAMOS LOS PRIMEROS A LA HORA DE RECIBIR CUALQUIER TRABAJO O AYUDA PÚBLICA.

Nuestros abuelos y padres se sacrificaron para levantar este país, o lo que queda de él, haciendo la guerra, el servicio militar obligatorio (que duraba varios años), construyendo carreteras, caminos, calles, etc., como prestaciones obligatorias, pagando impuestos y seguros sociales para mantener el sistema, etc.

¿Es lógico, es legal y, sobre todo, es justo, que estas personas reciban el mismo trato que un indocumentado extranjero que ha venido aquí porque le ha dado la gana, “a disfrutar” de nuestro estado de bienestar, y a vivir no con nosotros –arrimando el hombro, trabajando, pagando impuestos, etc.-, sino de nosotros, que no es lo mismo…

España, y los españoles bien nacidos, necesita y necesitamos un partido político que anteponga los valores anteriormente indicados a los intereses partidistas de los políticos que consisten simplemente en decir: “quítate tú, que me pongo yo”.

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