¿Vives o mueres?

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Llego tarde, lo sé. Llego cinco años tarde. Pero eso ahora no importa. “Pólvora Mojada” es el primer libro que leo de Óscar Sipán y desde hoy no pararé hasta haberlos leído todos. Y les recomendaría a los demás que hagan lo mismo. Con eso bastaría, quedaría claro mi reconocimiento y admiración y cumpliría como lector.

Pero Óscar se merece que cuente la verdad. Sobre todo porque él ha sido radicalmente sincero conmigo. Así que lo diré tal y como lo siento: que cuando cerré el libro deseaba matarlo, estrangularlo con mis propias manos y hacerlo callar. Deseaba no haberlo descubierto, no haberlo leído, no haberlo escuchado. Deseaba que todo fuera mentira. Tan sólo tenía ganas de llorar, romper todos los espejos y no volver a ver nunca más mi rostro arrasado en lágrimas. Olvidar. Olvidarlo absolutamente todo. Mi nombre, mi pasado y presente. Pero ya es tarde. Lo he leído y ha vencido.

Desde hoy “Pólvora Mojada” se ha convertido en la palabra de mi conciencia. Me ha dicho todo lo que me merezco y lo que nunca nadie se había atrevido a decir. Y lo ha hecho así, por las bravas, envolviendo la verdad en el brillante celofán de sus metáforas, puñetazos con guantes de seda.

Todos sabemos donde está ese precipicio al que tanto tememos, caminamos siempre en dirección contraria, creyendo que así estaremos a salvo de su atracción. Pero nuestro deambular sonámbulo nos lleva hasta el borde, detenidos en un frágil equilibrio, y basta un soplo, una palabra que quema en la boca, para abrir los ojos y caer dentro.

Todo lo que me ha contado lo había presentido alguna tarde oscura, sonó su eco dentro de mi cabeza, pero bastaba compadecerme a mi mismo, sentir lástima y poner unas cuantas excusas para olvidarme. Él ha desbaratado todas mis coartadas y me ha enseñado ese turbio reflejo que desde hoy he comenzado a odiar.

Invento disculpas y les echo la culpa a los demás, pero él establece sus argumentos con calma y firmeza. Es inútil negarlo, sé que soy el único culpable, que los miedos me derrotaron. Solo somos conscientes de nuestra propia cobardía cuando, entre asombrados y avergonzados, oímos hablar a los valientes.

Pólvora Mojada” es un libro contra la frustración, un manual de ilusión hecho de literatura. Sin retórica, sin engaños, tan sólo con palabras que golpean donde más duele.

Porque todo comienza con una pregunta: ¿vives o mueres? Y tú siempre quieres creer que estás vivo porque eres capaz de ahogar el dolor, comprar el olvido y cambiar de canal apretando un botón.

Pólvora Mojada” nos deja en evidencia ante nosotros mismos. Nos hace mirar hacia dentro, reconocer a nuestro enemigo interior, avergonzarnos de vivir con miedo y renunciar a nuestros sueños. Lloriqueamos, imploramos perdón, le pedimos que se marche, que se calle, pero él no concede tregua, llama a las cosas por su nombre con absoluta sinceridad. Nos llama animales domesticados, resignados, juguetes esclavos de la avaricia y el dinero plastificado. Nos acusa de tener la conciencia blindada, imposibilitada para el asombro y la queja. Dice que somos exiliados, inertes vidas repetidas, habitantes de paraísos abstractos de luz artificial, y enumera el valor fundamental: si no puedes comprar no existes. La apariencia de los vencedores.

Nos habla de que la vida es un prodigio, aventura y búsqueda. De la necesidad de mantener un compromiso con la vida, y del amor como forma perfecta de inmortalidad. Que el conformismo es la peor de las derrotas.

Dentro de “Pólvora Mojada” hay soledad, dignidad, valor, dolor y coraje. Hay recuerdos y ausencias, arrepentimientos y fotografías. Hay culpas que redimir, oportunidades para conocer y escuchar, estrellas fugaces que compartir. Hay tiempo para descubrir el amor y saber que nada es más importante que una sonrisa en los labios de una mujer que amas. Hay equilibristas desorientados fuera del alambre que sostiene su vida, amores imposibles, corazones de plástico y alcohol para ahogar las penas. Cadáveres vivos en su palabra de papel. Amores reencarnados, cerraduras por las que descubrir las múltiples formas de la vida que se esconden tras las puertas cerradas.

Toda realidad es un asombro y un abismo, tenemos la obligación de sorprendernos nosotros mismos y nunca malgastar nuestra vida. Su palabra viene a arrancarnos de este sin sentido, este vivir sin ilusiones, sin lucha ni rebeldía, tan solo estar sentados, confundidos entre el estruendoso silencio de la nada.

Y ahora, ¿vives o mueres? Y contesta sin mentirte a ti mismo.

Pólvora MojadaÓscar Sipán. Diputación de Zaragoza, 2003.

Luis Borrás Dolz

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