Niños pobres en mundo rico, por María José Atiénzar

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En territorio español hay 1,7 millones de menores en situación de riesgo, la tasa de pobreza infantil más alta de Europa. Según el Informe de la Inclusión Social en España, elaborado por la Obra Social Caixa Catalunya, uno de cada cuatro niños en España son pobres, y en el caso de los menores inmigrantes, la mitad viven en la pobreza.

El estudio confirma que el 20% de la población en España vive en situación de pobreza moderada. Los que más la sufren son los niños y los mayores. Se considera que es moderada la pobreza que sufren las familias con ingresos anuales por persona inferiores al 60% de la media del país. Y se trata de pobreza alta y severa por debajo del 40% y del 25% de la media de ingresos del país.

Las transformaciones en el mercado laboral y los cambios radicales en las estructuras familiares han hecho surgir nuevos colectivos vulnerables. El perfil tradicional de la pobreza (ancianos y parados de larga duración) se ve ahora ampliado con nuevos rostros, los de los menores y los inmigrantes.

Los investigadores han analizado la pobreza desde los diferentes ciclos de vida de una persona: infancia, adolescencia, juventud, primeras etapas de la vida adulta, madurez y ancianidad. Se consideran datos siempre provisionales ya que reflejan procesos dinámicos. No se trata de ‘ser o no ser’ pobre sino de estar en riesgo de caer en la pobreza.

Al parecer, los buenos resultados económicos de los últimos años no se han acompañado de un descenso del número de pobres. Por medio de pensiones, el Estado de bienestar actúa como red de protección ante las situaciones de precariedad más acusadas. Así se han reducido en buena medida los riesgos de pobreza severa en los mayores, aunque ser mujer de más de 65 años y vivir sola sigue siendo el perfil de mayor riesgo.

Pero en el caso de los menores, la protección pública no es suficiente. Sólo uno de cada diez hogares con menores de 16 años percibe prestaciones y ayudas por hijos. De estos menores, tan sólo un 6% logra salir de la pobreza gracias a las ayudas públicas. Los niños y jóvenes dependen sobre todo de la situación de sus padres, en especial de su relación con el trabajo. El mayor riesgo de pobreza infantil, un 62% se da en los hogares monoparentales donde el progenitor se encuentra desempleado.

Para los mayores, la falta de recursos puede representar un deterioro en la calidad de vida e ir acompañada de situaciones de soledad y abandono. Para los niños y jóvenes, la pobreza representa no sólo una restricción de sus condiciones de vida actuales sino la pérdida de sus oportunidades futuras.

“Nos jugamos el futuro y el presente de muchos niños, no olvidemos que tanto el fracaso escolar como los comportamientos delictivos de los jóvenes están directamente relacionados con la pobreza”, afirma Carme Gómez-Granell, coordinadora del informe.

La mitad de los menores de 16 años inmigrantes vive en hogares pobres y el riesgo de padecer las formas más graves de pobreza también es casi cuatro veces superior para los extranjeros que para los españoles.

Además se observa un tipo de pobreza encubierta en la que viven buena parte de los jóvenes españoles. “El bienestar que disfrutan es producto de su dependencia residencial y económica del hogar familiar. Si se emanciparan siguiendo el modelo tradicional de una pareja con un solo sustentador, siete de cada diez jóvenes que siguen viviendo con sus padres serían pobres,” dice el informe. Esto se debe a que los jóvenes tienen mayor riesgo de desempleo, de inestabilidad laboral y de baja remuneración. Aunque su bienestar material se resiente menos porque aplazan su emancipación del hogar familiar, esta situación suele llevar aparejados no pocos problemas y frustración.

La realidad de 1.700.000 niños en situación de riesgo, es un problema muy grave que precisa una solución política urgente, con medidas integrales que incluyan prestaciones sociales, apoyo educativo y políticas de empleo. Los responsables políticos deberían redefinir sus agendas y prioridades para responder a las necesidades acuciantes de la población más vulnerable.

María José Atiénzar

Periodista

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