Frío helado, Navidad inminente

3
57

La Navidad ya ha hecho acto de presencia. Pero no voy a dedicar este trozo de página a redundar sobre lo de siempre. Comienza la Navidad más paradójica y banal de cuantas recuerdo. Los parques, las calles, las marquesinas, algunas ventanas de los domicilios de mi ciudad dejan asomar bombillas de colores, muñecos de Papá Noel y guirnaldas a prueba de lluvia, nieve y frío helador.

El hielo ha llegado pronto este año, muy en consonancia con, precisamente, lo que nos hace falta. El informativo de mediodía decía hoy que el fenómeno indigente se acentuará el año que viene y se empezará a notar ya este mes. Pero ya se ha notado, creo yo. Y ese frío helador del que hablaba no tiene piedad en este preciso minuto de la película.

Los anuncios de la tele se llenan de banalidades y muchas empresas queman munición a pleno pulmón para crear esas necesidades innecesarias de última hora. Todo mientras la crisis económica sigue dejando en la calle a familias enteras. Que nadie me descalifique cuando digo que hablar de cestas de Navidad, este año, es especialmente inoportuno, terriblemente cruel. Pero, como siempre, se habla. La gente habla, los medios hablan, las empresas hablan. Nadie está a salvo.

Alcanzar un punto de reflexión en común. Saber que seguimos dejando de lado las verdaderas necesidades para ir a lo nuestro, sin importarnos lo que sucede en ojo ajeno. Ser conscientes de la situación, reducir excesos… Son tantas las pautas a seguir y los pensamientos, que vuelan más alto y por encima del resto, que no queda demasiado espacio para pensar en la conjunción Navidad-derroche.

Otras cosas deberíamos derrochar, pero no en Navidad ni fuera de ella, sino todos los días del año.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here