La primera impresión

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departamentos-no-productivos-1Siempre se ha dicho que la primera impresión es lo que cuenta al conocer a alguien. Pero con la experiencia, uno se da cuenta que esta primera impresión, puede llevar a equívoco. La valoración debe ser hecha de una forma precavida y dar un margen de duda; hay gente que de primeras nos puede causar muy buena impresión y después nos decepciona (o viceversa).

Lógicamente, nos guiamos por las sensaciones que nos vayan dando las personas pero no sólo en el momento de conocerlos sino de continuo y más en los principios, porque así podremos aportar una opinión fundada en lo vivido.

Por ejemplo, llevándolo ya más al ámbito laboral siempre se ha dicho que en las entrevistas de trabajo, la primera impresión era fundamental para los entrevistadores y contaba muchísimo la imagen proyectada por cada candidato ya que nos dice mucho de su personalidad. Y hasta hace no demasiado esto era crucial. Pero como todo, las cosas van cambiando y desde hace un tiempo, esta opinión se esta flexibilizando, por ejemplo, en la vestimenta a llevar en las entrevistas de trabajo. Es más importante el contenido de los candidatos que el continente.

De todas formas, en el tema de la vestimenta hay dos corrientes: la conservadora, que sigue apostando porque los candidatos deben acudir a las entrevistas con vestimenta formal rigurosa, en el caso de los hombres traje y corbata, y las mujeres con traje o ropa adecuada para una entrevista; ellas siempre tienen un abanico más amplio. Por otro lado, está la corriente promovida con fuerza y denominada por mi parte “aperturista” que considera que a las entrevistas de trabajo se puede acudir vestido formal a la vez que informal teniendo siempre unos topes de los que no se puede pasar.

Sin embargo, dejando a un lado las dos corrientes, los candidatos se sienten cada vez más libres para poder acudir a las entrevistas como les apetezca, influyendo mucho para ello el sector profesional en el que se muevan. Por ejemplo, en los sectores tecnológicos es complicado encontrar a candidatos que acudan a las entrevistas con traje y en el sector bancario ocurre al revés, aunque esto es una generalización y siempre hay excepciones.

Yo creo que hay que estar en un punto medio, sin decantarse por una u otra corriente, aunque sí que creo que viene bien cierta apertura en la mentalidad vestimental pero con unos límites lógicos. Por ejemplo, me parece inaceptable que haya candidatos que acudan a una entrevista con chándal o una camiseta de deporte porque no hay que olvidar por mucha informalidad que pueda haber el contexto en el que se va a interactuar. 

Ahora surge la pregunta ¿Cómo deben tener en cuenta los seleccionadores de personal esto?

Yo creo que hay que actuar con normalidad y sentido común, dándole la importancia correcta a la imagen. Está claro que no somos ajenos a las impresiones y mensajes no verbales que obtenemos de cada candidato, sin embargo, debemos saber ponerle freno.

Es inaceptable por parte de algunos profesionales de la selección que si no les causa buena imagen el candidato, le descarten absolutamente del proceso, sin darle una oportunidad de poder aportar a la entrevista todo sobre su candidatura; personalmente, creo que esto es demostrativo de tener una visión exclusivamente superficial. Porque no quiere decir que los candidatos que acudan a las entrevistas con traje y corbata sean los más adecuados, ni al revés. Todo influye en la decisión final con su peso justo.

No olvidemos que los aspectos que más se tienen que sopesar son si esos candidatos se ajustan a la perfección al perfil buscado y si responde a las expectativas y valores que buscan vuestras compañías y nada más.

La entrevista se lleva a cabo para profundizar y poder conocer más la personalidad de cada candidato, cómo se expresa, desenvuelve, cuáles son sus experiencias, qué puede aportar a nuestra compañía, qué cosas debe de mejorar, etc. y con todo esto poder sacar una idea clara de su perfil real, que deberemos de comparar con el perfil ideal para el puesto y quedarnos con el que más se acople. Por ejemplo, si dos candidatos os encajan para el puesto puede ser que tenga peso el aspecto.

Soy de la opinión que los profesionales de los recursos humanos y los empresarios debemos darle a cada cosa su importancia justa, sin sacar las cosas de quicio porque si dependiendo de como vista un candidato ya le cerréis las puertas a vuestra compañía, estaréis perdiendo grandes candidatos por no ser lo suficientemente flexibles al respecto.

También me gustaría comentar a los candidatos que me parece muy bien que cada uno vista como le parezca pero sin olvidar estar a la altura de las circunstancias de cada acontecimiento a los que se vaya a enfrentar en su vida. Porque a veces se cierran oportunidades profesionales por ser demasiado extrovertidos a nivel de vestimenta.

Cada vestimenta tiene un uso. Cada vez más, se utiliza la vestimenta en situaciones en las que antes no se hacía, pero hay que saber distinguir entre formal e informal. Formal no tiene por qué ser un traje. Hay muchas formas de vestir formal sin tener que recurrir al “pingüino”. Hay que hacer un esfuerzo para aprovechar todo aquello que nos puede dar puntos positivos a la hora de enfrentarnos a una entrevista. No seamos cabezones y hagamos un esfuerzo para causar buena impresión.

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