Cultura

Cuentos rotos. Carlos Herrero. Ediciones Barataria. 2009.

Cuentos rotos

Cuentos rotos

           

Hay dos formas de leer Cuentos rotos (obviamente hay una por cada lector, pero creo que los enfoques son dos). La primera es la de quien se acerca a la obra y encuentra en ella una serie de relatos de extensión, fondo y estilo similares en los que nuestra sociedad contemporánea se refleja con todas sus minucias y pequeñas miserias para hacernos reír con ciertas boutades y ocurrencias propias del what if? de los cómics que a veces se parecen dolorosamente a la realidad que vivimos.

 

 

 

 

 

            La segunda es mucho más dura, pero también mucho más auténtica. Los cuentos que aquí se desangran para nosotros, como el color de la portada, forman parte de un todo, la crítica del materialismo y del “pequeñismo” y estrechez de miras de nuestra sociedad; la diatriba contra el olvido del espíritu, lo que hay de Más Allá en cada uno de nosotros, ahogado entre nuestras preocupaciones por el peso, el triunfo laboral, las canas que nacen en los coños, y sobre todo el envejecimiento y la muerte como realidades que negamos de forma fulminante y atemorizada. “Por fin Dios había unido a los hombres. Donde al principio era silencio y recelo, ahora todos charlaban en animados corrillos, musulmanes y judíos, cristianos y budistas, los compasivos hindúes. Todos comentaban las injusticias y anécdotas ocurridas en sus vidas, los importantes afectos y enfermedades. O intercambiaban recetas de cocina, otros placeres. O se contaban, curiosos, los horribles modos de sus muertes”. (Página 127).

            Dios es convertido en un personaje que habla con los muertos en “La existencia”. Allí nos dice: “El hombre ha nacido para amar –afirmó solemnemente-. El hombre existe solamente para amar, no para saber, no para gozar, no para juzgar, no para actuar. ¡ESO SON LAS VANIDADES! –nos gritó grandioso Dios-. Los males de la existencia”. Sin embargo los hombres le vuelven a insultar, incluso intentan atraparlo y martirizarlo, gritándole sus frustraciones, odios y rencores.

            Para justificar sus actos (el acto del canibalismo en la búsqueda de la eterna juventud, cruda metáfora de la situación actual) el hombre llega a una terrible conclusión según la cual la evolución “maximiza la supervivencia de los genes, no la del individuo, mera herramienta de usar y tirar”. Se niegan la existencia de Dios y la de la moral. La consecuencia es un egoísmo sin límites, la negación del dolor ajeno (que acaba provocando la risa) y la fijación de la eternidad: la conversión en dioses crueles e impíos.

            El autor también se mete en la piel de varios personajes femeninos, obsesionados con la “caza” de hombres: “Es tan difícil conseguir a un hombre decente, sobre todo cuando una trabajaba ocho horas al día” (Página 62). Y traduce muchos sentimientos de las mujeres actuales, frustradas por el paso del tiempo, por su realidad económica y profesional, por la imposibilidad de alcanzar la felicidad, con independencia de que se sea fiel a la pareja, se tengan varias simultáneamente o no se consiga ligar en absoluto.

            Por último hay que destacar dos notas de Carlos Herrero en esta obra (de corta extensión pero profundo calado): la presencia del lenguaje corriente, vulgar, lleno de improperios e insultos, fiel reflejo de nuestra sociedad, que habla por las bocas de sus personajes con total naturalidad; por otro lado su capacidad para la fantasía, para la imaginación de metáforas que traducen nuestro mundo con apariencia de ciencia ficción basada en el desarrollo de tecnologías capaces de leer los cerebros humanos o revivirlos, el descubrimiento de que comer carne humana vacuna contra el envejecimiento y la muerte; o programas informáticos capaces de hacerte sentir Cristo o un espárrago… y la subsiguiente capacidad para imaginar con visos de credibilidad las reacciones de la Humanidad ante estos cambios. Quizá se trata, en el fondo, de una capacidad de traducir a un lenguaje futuro lo que se ha sabido observar, muy acertadamente en nuestros días.

            Libro sólido y demoledor.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

Dejar un comentario