Entrevista a Gervasio Posadas. Novelista de humor de chocolate… muy negro.

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Gervasio Posadas
Gervasio Posadas
La venganza es dulce y además no engorda.

 

            Aparece en nuestras librerías una nueva obra de Gervasio Posadas, La venganza es dulce y además no engorda, que se estrenó en estas lides de la novela en 2007. Y vuelve cargado de humor, pero muy oscuro, tan oscuro que provoca la risa tanto como la vergüenza. En las alturas financieras, en las jet sets, en las nubes de los más de los más algo huele, como en Dinamarca, y huele a podrido. Pero como todo lo que hiede, provoca la carcajada por la miseria del ser humano, la misma en el siglo XVI que en nuestros días.

 

– ELLIBREPENSADOR: ¿A qué huele la sociedad de los posibles y los mandamases?

– GERVASIO POSADAS: No soy muy amigo de las generalizaciones porque entre los ricos y poderosos hay de todo como en cualquier parte de la sociedad pero abunda el olor a prepotencia, a estar encantado con uno mismo y a pensar que son intocables, a pesar de que la situación por la que estamos pasando nos demuestra día a día que hasta las torres más altas están cayendo.

– EL: ¿Crees que llegará a comprarse tu libro el director del algún banco? ¿O sólo los mileuristas que quieren vengarse de todos esos que desde arriba roban y engañan a gran escala?

– GP: Ya se lo han leido directores de banco y sé que se han reido mucho. Disfrutar de un libro como el mío depende más del sentido del humor de cada uno que de su ansia de venganza. Además, reparto estopa tanto por arriba como por abajo. La codicia no es patrimonio exclusivo de los más ricos.

– EL: El título de tu nueva novela es muy atractivo pero, ¿es verdad que la venganza no engorda? ¿No crees que al final también pasa factura en el organismo?

– GP: Probablemente por eso no engorda. Una buena venganza requiere constancia, mantener el odio vivo mucho tiempo. Aunque cuando se culmina puede dar una cierta satisfacción, inevitablemente conlleva un gran desgaste.

– EL: Se habla de la picaresca de nuestro Siglo de Oro, Quevedo a la cabeza, ¿qué opinas tú? ¿Realmente has bebido de estas fuentes o son una influencia lejana, un referente fácil para los periodistas?

– GP: Siempre me ha gustado la idea de la picaresca pero no puedo decir que las obras clásicas me hayan influido mucho. Mis influencias son mucho más inmediatas como pueden ser los comics o el cine. Dentro de la literatura, Nick Hornby, David Lodge y Jardiel Poncela

– EL: ¿Apostar por el humor es tu forma de luchar contra la crisis, una estrategia editorial, una manera de vivir, una base sobre la que escribir?

– GP: Yo siempre he escrito a la vez que desarrollaba un trabajo de oficina. Cuando te pones a escribir a las 8 de la tarde después de un largo día de marrones o robas tiempo a otras cosas los fines de semana para dedicarlo a tu novela, tienes que pasartelo bien. Para mi pasarmelo bien no es escribir sobre dramas sino reirme. Necesito divertirme para olvidar mi jornada y creo que esto, en cierta forma, se transmite al lector.

– EL: ¿Tiene tu novela moraleja o no? ¿Hacia dónde navega el lector de La venganza es dulce y además no engorda?

– GP: No soy muy amigo de las moralejas pero creo que en este caso si existe una: No es oro todo lo que reluce. De todas formas, para descubrirla es mejor que el lector llegue hasta el final.

– EL: Otro ingrediente a añadir al dulce que has cocinado es el picante… ¿mucho sexo en tu obra o más ruido que nueces? ¿Qué parte tiene el erotismo en tu obra?

         GP: Es inevitable que mis obras, por su trasfondo actual tengan sexo pero no me gusta mucho abusar de él. Debe cumplir su papel pero no robar el protagonismo. O al menos así ha sido hasta ahora. Quizá en el próximo libro decida hacer lo contrario. Eso es lo bueno de escribir, hoy haces una cosa y mañana otra completamente distinta.

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