Duelo en Ok Corral: Peluquero vs. Rubén Sancho

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Me atemorizan los peluqueros. Allí puestos encima de mi cabeza, armados hasta los dientes y con mi condescendencia como aliada utilizan sus artimañas y su poder para hacer de mí lo que ellos quieren.

Porque me encuentro indefenso ante ellos. Sentado en una butaca giratoria y con el cuello a punto de la estrangulación, siento como comienzan a manejar la tijera con soltura por mi cabellera mientras mis miembros se tensan y mis esfínteres se cierran.

Y por ello nunca hablo con el peluquero que me está cortando el pelo. Mientras él realiza su trabajo y yo callo, sólo mantenemos una relación profesional que se solventa con el pago de sus servicios por mi parte, más una propinilla más o menos generosa.

Sin embargo, si inicio una conversación la relación profesional comienza a tornar en relación personal. Él expone sus opiniones y yo las mías. Si a mí no me gustan las suyas me tengo que aguantar, pero si a él no le gusta lo que yo digo estoy a expensas de un tipo molesto conmigo que está armado con un elemento punzante, así que soy carne de cañón.

Nunca hablo con mis peluqueros. Me limito a responder a sus preguntas funcionales sobre el tipo de corte que deseo y nada más. Si hace una broma se la río, si me comenta cualquier cosa le digo que sí, y cuando termina le digo hasta luego, feliz por haber recobrado la libertad.

No valoramos nuestra vida hasta que no está en riesgo, y cuando nos encontramos en manos de los peluqueros, armados y peligrosos, sentimos como nuestra vida cobra más valor. Vemos la luz más allá del espejo que tenemos al frente, y las miradas indolentes del resto de clientes no hacen sino incrementar la sensación de vértigo infundado físicamente.

Ayer me corté el pelo, hoy ya me he recuperado de mi sufrimiento y estoy dispuesto a vivir otro mes en plena felicidad hasta el momento en el que tenga que regresar a cortarme el pelo. Pero esta vez, y pongo al diablo por testigo, yo también iré armado, esconderé una navaja suiza en mi pantalón, esta vez la relación será de igual a igual.

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