Los Versos Satánicos

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1864

 

LOS VERSOS SATÁNICOS

 

 

 

ESPERANZA Y MENTIRA

 

Por: Belisario Rodríguez Garibaldo

 

Llantos de muertes que lloran,

fuego que conmueve a los hombres,

y por allí mismo está la razón,

el concepto, el contenido,

la locura, la demencia deformada,

y el grito surge de adentro,

surge del alma y del odio,

surge de las palabras del viento,

surge del valle de tinieblas,

surge del humo confuso,

y donde esta el sendero,

la luz, la calle desierta,

sandalias que como y devoro,

como los libros,

en que se nutre el balance,

el equilibrio, y es mentira,

pues todo es mentira,

mentira es todo,

la luz, el faro, el cerillo,

no se encuentra en dioses vestidos,

ni en cantos, rosarios y principios,

¿dónde está?

esta allí en la montaña,

en la altura,

está en lo engullido y maltratado,

está la herida que se lame,

y en el machete que corta

las cabezas de los falsos profetas,

allá en el extremo,

en el canto a la muerte,

en el canto a la vida,

hasta que todo se pudra,

y renazcan las flores…

 

Del Poemario “Los Versos Satánicos”, Belisario Rodríguez Garibaldo, Editorial CIEN, Panamá, 2002.

 

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ODA AL ODIO

 

Por: Belisario Rodríguez Garibaldo

 

Paso por paso,

día tras día,

noche tras noche,

me encierro en el odio

a todo lo que me rodea,

y si acaso hay alguien que me quiera,

le responderé con una risa,

una carcajada, la ironía,

y luego el llanto diabólico,

puesto que todos mis valores

los he botado en la basura,

y todos mis principios

los he revolcado en el estiércol;

y allí, en ese lugar

donde dicen los débiles

que se encuentra el Dios,

lo mandaré directamente a los infiernos,

al desierto de las almas que se pudren,

se engullen, se revuelven;

y allí, en ese lugar

donde dicen los ilusos

que esta el amor,

le clavaré lentamente

una daga con espinas,

directamente en la cabeza,

y me olvidaré de haber nacido

en esta tierra,

me olvidaré de haber amado

el arte y la poesía,

y devoraré las tripas de los hombres,

y engulliré el corazón

de los que sienten,

y a medida que pase el tiempo,

lavaré con alcohol

mis llagas, mis heridas,

y beberé la sangre que me fluye,

hasta quedar vacío,

sin la duda,

y odiaré a los ángeles del cielo,

y mandaré al diablo

a los mensajeros del averno,

y luego de que todo haya concluido,

y entonces, después de destruir

a la última alma de esta tierra,

y me quede solo,

amargado y vomitando

mil injurias,

podré entonces

gritar mi odio hacia la vida,

y mi amor hacia todo lo que odio.

  

Del Poemario “Los Versos Satánicos”, Belisario Rodríguez Garibaldo, Editorial CIEN, Panamá, 2002.

 

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LA HISTORIA DE MI VIDA

 

Por: Belisario Rodríguez Garibaldo

 

Voy a contarles una historia,

es la historia de mi vida,

yo era un joven

que amaba el amor y la poesía,

yo amaba a los hombres y a la vida,

pero un día

en que estaba hastiado de la vida,

escribí estos poemas del infierno,

y fui buscado

por todos los confines de la tierra,

fui buscado

por plazas y caminos,

y hombres y mujeres

de todos los lugares

me siguieron con antorchas,

para ver si mi corazón ardía por la muerte,

y yo decidí adentrarme al cementerio,

y busqué la tumba que era mía

a ver si me escondía

de toda esa inmundicia,

pero luego cae la tormenta,

y la niebla engulle la noche lentamente,

y yo escondido tras arbustos,

tras una cripta,

vi venir a hombres, a mujeres

y a dioses de los cielos,

con fuego y luz que los guiaba,

y salí corriendo por montes y malezas,

y seguí corriendo por caminos de la vida,

en pos de adentrarme a los infiernos,

pero me encontré atrapado

en el callejón de la poesía,

y los hombres y mujeres se acercaban,

y luego de verlos a todos,

yo tenía escrito con sangre coagulada,

el signo y la palabra: “Filosofía”,

y el fuego que me ponían en la cara

y que dolía,

pues era el fuego del amor,

pero dolía,

y fui prendido por el fuego,

y mi cuerpo ardía sin medida,

y mi alma se elevaba

lentamente hacia el espacio,

y empiezo a ver el cielo

desde abajo,

y veo la hermosura

de todas las estrellas,

y veo la danza de cometas

y planetas,

y al ver mi cuerpo astral que ascendía, 

pude ver que no era yo el brujo,

ni el hombre, ni el profeta del averno,

era sólo un niño que lloraba,

y me encuentro sumergido en el espacio,

deleitando el amor y la poesía,

tal como lo hacia en otros días,

y en el juicio de los juicios de las almas,

fui perdonado por sólo un solo hombre,

se llamaba Dios de los locos y poetas,

y ese Dios rebelde,

y lleno de amor, de vida y conocimiento,

me dice y me repite:

“Yo soy el Dios loco,

yo soy el Dios poeta,

y te invito a que vengas a mi reino,

donde habita la verdad y la belleza,

para recompensarte

por lo que sufristeis en la vida,

por ser incomprendido por los hombres,

por ser poeta,

subversivo y luego asceta”.

 

Del Poemario “Los Versos Satánicos”, Belisario Rodríguez Garibaldo, Editorial CIEN, Panamá, 2002.

 

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MORIR Y RESUCITAR

 

Por: Belisario Rodríguez Garibaldo

 

Me encuentro aquí

en el cuarto oscuro,

todo cae entre tinieblas,

la luz es tenue,

se acelera la candela,

sólo una vela que guía mi destino,

veo pasar mil sombras,

figuras de seres sin colores…

Me encuentro aquí,

y estoy mas allá,

a través de la ventana

se ve una luz

en el oscuro cielo,

la cual se apaga,

y con ella mi esperanza,

veo la muerte,

cadavérica visón de sueños,

y señora de igualdades…

La candela se pone azul,

la vela se desgasta,

y dentro de eso

la oscuridad me absorbe,

oigo gritos,

y se desprenden de la noche,

fantasmas que surgen del blanco techo,

la mesa es así,

totalmente cuadrada,

tengo una cita

con la muerte,

y se me acerca

dando tumbos y tropiezos,

y el gemido del silencio me ensordece,

perros ladran en la noche,

el reloj marca el final de la mentira,

el viento sopla ferozmente,

las cortinas se mueven

frotándose las manos,

ahora, la candela

se apaga lentamente,

la vela se desgasta,

y la cera es un líquido profético,

el viento sopla nuevamente,

surgen los gemidos

y los gritos,

perros que ladran rápidamente,

y en media oscuridad

desde ahora todo es silencio,

de repente amanece,

sale el sol y resplandece,

ya no estoy muerto,

y el agua burbujea a caudales,

el reloj marca el comienzo de la vida,

y la armonía se eleva

hacia el azul infinito de los cielos…

 

Del Poemario “Los Versos Satánicos”, Belisario Rodríguez Garibaldo, Editorial CIEN, Panamá, 2002.

 

* Con prólogo de Ornel Sánches Aparicio, se trata de un pequeño poemario que contiene nueve poemas. Dice el prologista: “Es una obra que por original generará entre lectores (legos o críticos), adhesiones y animadversiones. Puede percibirse que el autor anhela incrustarse sin pavores ni remordimientos en la trascendencia más halla de la vida: la muerte; muerte es para este poeta la inspiración, la paradoja, el fin que lo convida a indagar sobre el principio de su ansiedad, su amargura o su desnaturaleza; pero es sobre todo la musa que seduce con su misterio insondable, furtivo, al hombre que ya no es capaz de conformarse con la vida… Aseguro estimados lectores, que una vez que habéis leído estos versos  satánicos, comprenderás que la muerte, como la vida, es también un instante”.     

 

 

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