España, aparta de mí estos premios. Fernando Iwasaki. Páginas de Espuma 2009.

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España, aparta de mí estos premios
España, aparta de mí estos premios

 

 

            “Lo primero que fascinó a la audiencia de ETB fueron los espectaculares paisajes de Ogimachi, un paraíso natural declarado Patrimonio Mundial por la Unesco y situado en el centro del Japón, en la prefectura de Gifu. Aquellos valles profundos, el verdor de los prados, la espesura del boscaje, las montañas florecidas de nieve y la recia belleza del caserío provocaron la misma expresión de asombro en todas las casas y tabernas del País Vasco: “Ahivá la hostia, si el cura ese vivía en Urkiola!””. Página 81.

            “Makoto era católico, tenía amigos jesuitas y gozaba de la protección del Cardenal Ilundáin. Makino era sintoísta, tenía amigos gitanos y gozaba de la protección de los estibadores. Por sus relaciones con el mundo vasco, Makoto era carlista, trabajaba para la aristocracia sevillana y era simpatizante de Falange. Por sus relaciones con el mundo sindical, Makino era republicano, colaboraba con las cofradías de los barrios y todos sus amigos estaban afiliados al sindicato anarquista de la CNT. Makoto estaba predestinado a ser sevillista y el karma de Makino era ser bético”. Página 100.

            “…para que la melancolía no la arrasara decidió decirle algo tierno y cariñoso:

         Oye, Mitxi, esa mierda de sushi a mí tú no me la pones, joder.

    Esta mierda no es sushi, joder. Esta mierda se llama korokke y la madre lo preparaba en Nagatsuka porque era una mierda de los jesuitas, joder”. Páginas 123-124.

              

               Creo que estas tres citas hablan por sí mismas del humor, la agudeza y la capacidad de crítica que el autor atesora junto con una creatividad desbordante. De Fernando se han dicho ya las cosas mejores, y a tenor de este último libro, bien las merece: en España, aparta de mí estos premios nos hace reír, nos hace pensar, y nos hace reconocer su talento para la narración corta y para la creación de una forma de redactar distinta, pensando más allá del párrafo presente.

               Las siete narraciones contenidas en la colección siguen el mismo esquema: convocatoria de un premio literario con sus bases (que ya de por sí dicen mucho de la visión que pueden dar los distintos pueblos e instituciones de este país nuestro); a esa convocatoria la sucede el relato ganador (en el que siempre aparece uno o varios japoneses dispuestos a ser el no va más del españolismo/vasquismo/sevillismo/catalanismo) con un párrafo y algunos giros exactamente iguales en todos ellos, algo que demuestra la gran capacidad de estructura; y finalmente un Acta del Jurado en la que siempre se manifiesta algún voto particular que no está conforme con la decisión última de otorgar el premio al cuento que ha resultado vencedor. Pero estas siete variaciones sobre una estructura similar le dan de sí para criticar, ridiculizando sin piedad, los nacionalismos, las estrechas miras de las convocatorias de los concursos, las decisiones que llevan a otorgar los premios, los jurados sempiternos en todos los certámenes, los giros idiomáticos que nos identifican como prototipos regionales, las trampas que nos ponemos a nosotros mismos para creernos la ideología del nacionalismo y del patriotismo en general, los desbarajustes políticos y dispendios económicos sin sentido, la utilización mediática de la llamada “memoria histórica”… en fin, todo características que pueden y deben ser señaladas como estupideces presentes de la sociedad y estado españoles. Y eso sin que haya que olvidar una cierta fijación con los regionalismos: vasco, catalán y andaluz, como prototipos de esa nación de naciones, o mancomunidad de nacionalidades o comunidad de políticas de miras estrechas y localistas cada vez más fragmentadas y faltas de sentido.

               Una obra valiente que no debería faltar en las estanterías de aquellos que disfrutan de pensar, del espíritu crítico y del gusto por la literatura que divierte y hasta hace reír sin perder de vista objetivos más elevados.

               Una sátira nacional, un Buscón literario e inmisericorde presentándose a premios, un Lazarillo hábil, audaz. Un escalón de oro en esta ascensión de un autor a tener en cuenta.

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