Cultura

Gigante

Dexter Gordon -'Long Tall Dex'-

Dexter Gordon

Imaginen a un coloso de un metro noventa y ocho, por no decir los dos metros cabales, al que llamaban Long Tall Dexter. Imaginen también que su padre, el doctor Frank Gordon, tenía entre sus pacientes a Duke Ellington y a Lionel Hampton. Le gustaban las familias grandes al Long Tall Dex, por eso tuvo seis hijos. Además de ellos, quiso ser padrino del batero Lars Ulrich —sí— el de Metallica.

¿Qué más cabe imaginar? Número uno: que fue el traductor oficial del bebop para el saxo tenor y, número dos —que en la época en la que Hollywood metía películas en una máquina y de ella salían Oscares como morcillas, al gigante lo nominaron para uno. Lo del Oscar sucedió porque convenció a toda la Academia de que sí sabía actuar, encima en una película como ‘Round Midnight y convertirse en una trica porque hizo de sí mismo, del Lester Young y del Bud Powell. No ganó la estatuilla, pero continuó actuando, incluso en papeles en los que no tenía diálogo y solamente miraba a De Niro hacer de enfermo mental y a Robin Williams desesperarse por curarlo.

Creció en Los Angeles y, a los trece años, Dexter Gordon ya tocaba el clarinete en una banda de ensayo con Charlie Mingus; después se cambió al saxofón —primero alto, luego tenor. Acompañó tanto a Lionel Hampton, que buscaba curas de salud en el consultorio de Gordon padre, como a Nat Cole y al Pops, antes de unirse a Billy Eckstine.

Su saxofón titánico lo llevó a grabar con el Bird, y se hizo famoso por los duelos que sostenía con Wardell Gray; menos mal que estos retos se pudieron grabar entre el ’47 y el ’52. Tocaba así como él era: un ropero de tres cuerpos, grande y espacioso. Su estructura física determinaba su sonido. El buen Dexter.

Tendía también a tocar behind the beat, influenciado por Lester Young. Al gigante luego le tocó influenciar al Trane, ahí por la década del ’40 al ’50. A la inversa, el Trane influyó en el Dexter desde principios de los ’60. Lo que es la acción boomerang, mirá vos; y es así que va el álbum Go!, con tonos metálicos, fuertes y claros, con la tendencia a inclinarse para llegar a las notas altas, con esas pequeñas idiosincrasias como las de recitar la letra de cada balada antes de tocarla.

Quince años se pasó entre París y Copenhague, tocando con otros expats como Bud Powell, Ben Webster, el Hub, Bobby Hutcherson, el Drew, Horace Parlan y el Billy Higgins. Le gustaba el hard bop y tozudamente siguió y siguió en eso mientras los demás jazzistas se inclinaban más hacia el funk. Tangerine es un buen ejemplo y también lo es The Chase, además de una batalla de tenores con Gene Ammons.

Volvió a casa y tocó en el Village Vanguard. Cuando el Gigante entraba en escena, las luces se encendían y todo el público se quedaba inmóvil.

A veces, hasta asustaba el respeto que le tenían.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

Dejar un comentario