Con la mentalidad de perros sabuesos, la USJF

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Para que el ciudadano común en los EE.UU. sienta que, por razones politiqueras y triviales, se vive localmente, cuando no, hostilidad, la tiranía jurídica, Gary Kreep, director ejecutivo de «United States Justice Foundation» (USJF) pide que se investigue lo que designa «el fraude del nacimiento de Obama». La jueza Sonia Sotomayor debe estar meditando en ésto. Se le acusa de activismo judicial; pero el término lo acuñan los puristas con roña. También Obama está cuestionado como una amenaza a la Constitución. El que sirve al país, con compromiso social, se convierte en el lenguaje de los puristas / inquisidores / espiones / en enemigo del país.

Gary Kreep, director de la Fundación de la Justicia de los EE.UU,. organismo que pese a su nombre es organismo político de la ultraderecha conservadora

Para esta investigación, la USJF (que es un grupúsculo de fanáticos sectarios del Partido Republicano), sugiere que se rebusque entre los archivos de pasaportes piezas evidenciales. Otros archivos completos, incluyendo artículos en revistas y tesis escritas, deben rastrearse. Se enfatizará en las instituciones de estudios [Columbia y Harvard University, Occidental College y la Escuela Elemental Noelani] en que pudo estar Obama y, en adición, llévese la indagación a sus años de práctica privada como abogado en Chicago hasta llegar a los años de servicio como Senador de Ilinois entre 1997 a 2004.

Ni los archivos de las iglesias bautistas, agencias de adopciones, documentaciones de becario, pueden quedarse fuera del husmeo. La idea es pillarlo. Hacerlo maldecir la hora en que nació, en caso que ocultara algo. Hay que hacerle sentir que en EE.UU. es un intruso. Que no tiene el derecho a estar donde está. Sin embargo, entre los estadounidenses caoaces de advertir y ponderar el tipo de politiquería que se vive en el país, la mucha corrupción («the abundant examples of unethical, immoral and abusive leaders who breed cynicism and apathy»), Obama pareció esperanzador. Norteamérica lo conoce por sus libros, especialmente, el segundo de ellos, «The Audacity of Hope: Thoughts on Reclaiming the American Dream», por el que lectores le describen como un demócrata normal, quizás, «un poco más inteligente y calmado que lo usual». [«There’s absolutely nothing scary or radical about this guy»].

Mas para los promotores de culpas, estereotipos y partidismos, el tipo de políticos que Kreep representa. Obama es temible. No es quien redefinirá el poder ante el uso perverso y controlador que se hace de él. Obama defiende un poder inclusivo que practique empatía y tolerancia, junto a los valores democráticos. Pero hay grupos influyenets muy asustados porque hoy no ostentan el poder y lo entienden de otro modo: el sectario, el que construye sobre una élite conservadora y oligárquica. Y Obama es a éstos que se le antoja con afinidad a la etiqueta de «lo radical», forzar al gobierno a redistribuir la riqueza.

Los sembradores y perpetuadores de miedo y odio. Esta gente no está dispuesta a que le toquen lo suyo, gritará que Obama es un socialista enmascarado («masked by a warm smile»); otros lo pintan como «islámico infiltrado»; el enemigo en casa; otros, a fin de no aceptar que Obama trae al escenario político estadounidense, inteligencia y cambio.

Años antes la presidencia estuvo usurpada por el populismo de la derecha, tan ignorante, guerrerista y fanática, como el periodo de Andrew Jackson. Bush hizo caso omiso a la crisis económica por estarse entretenido con su errática política exterior, basada en la delincuencia a las internacionales y los foros diplomáticos. Obama, con «complexity of mind, paradoxical thinking and humanistic values», discute los beneficios para la nacuión de respetar las leyes internacionales («to follow international law, and not act as if such laws are for everyone other than the United States». Ni es Clausewitz, ni Andrew Jackson ni Cheney, para convalidar la cita: «To secure peace is to prepare for war. Peace and love will get you killed». Por su compromiso con quienes más ayuda necesitan y por reasignar un rol activo a la democracia, la USFG alega que Obama ni siquiera es estadounidense.

Cuando leo con el desparpajo con que Kreep y la flatulante USJF proponen que, como obsequio al cumpleaños de Barack Obama, se le presente una demanda por fraude, me pregunto: ¿Qué tipo de persona será la que se toma esta iniciativa, a estas alturas? ¿Qué mentalidad define a gente que hace estas cosas: hostigar a través de la ley y el husmeo; utilizar la ley e información, que sólo tiene relevancia privada, como un Cuchillo de Palo con el fin del descrédito o la destrucción del Derecho a la Privacidad, en cuanto a persona? ¿Cómo puede llamarse a gente como ésta defensora de los derechos del individuo?

Me imagino o planteo escenas brechtianas en las que la naturaleza coercitiva y paranoica del poder se presenta en primer plano. Imagino a esos sacerdotes de lo «puro» que se convierten en verdaderos inquisidores. Obstructores de la diversidad ética, lo único puro es su anglofilia. En el caso de Obama, él no es puro y natural como el gringo blanco. Es un hombre contaminado, en el sentido que Barrington Moore, catedrático de Sociología del Centro de Investigaciones sobre Rusia de la Universidad de Harvard, discute.

Barrignton se especializa en escribir sobre la intolerancia y las distintas formas en que se transforma, siempre en reacción al hecho de algo que no se juzga que es puro, ortodoxo o canónico. Así es la personalidad de Obama. Impura. No Blanca.

¿Quiénes manejan este tipo de argumentos, desde hace más de 20 años, para bloquear la participación de Obama en el quehacer político del país? ¿Es la motivación el racismo? Kreep alega que la Foundation (USJF) presionó al Occidental College con un subpoena de modo que le abriera sus archivos «concerning Barack Obama’s attendance there during the 1980’s, because those records could document whether he was attending as a foreign national… Mr. Obama attended the school on a scholarship — and there are questions as to whether the financial aid he received was reserved for foreign students».

Y la verdad es que es fácil responder:

(1) Alguien que sea capaz de perseguir a un niño y culparlo, cuandio ya es adulto de todas aquellas cosas de las que, como niño, no tuvo control. ¿Tiene algún valor y esencialidad formativa la crianza como estadounidense de Barack Obama, o el accidente de haber nacido en Africa lo marca para toda la vida? ¿Por qué la decisión de definirse como «estadounidense» en cuanto a lo que realmente vale, que es cultural y espiritualmente, tiene que estar en las manos de unos ultraderechistas maniáticos de la Fundación que dirige Kreeps, si a Obama y su familia a quien corresponde el derecho a darse identidad humana y patriótica?

(2) Un tipo de mentalidad legalística, rígida, sin sabiduría, es la que se desprende la USJF. Ahora resulta que la CIRCUNSTANCIA natural del post-parto en territorio americano es lo que determinará el mérito y el derecho. Esta mentalidad es equívoca y representa a alguien para quien sólo una «persona nacida aquí» («natural-born citizen») merece la confianza para servir en un cargo público, como es la presidencia, obviando que hay quien nace aquí, «as natural-born citizen») y tiene más perversidad en sí que todos los extranjeros que puedan haber entrado por la aduana de Ellis Island.

(3) Una mentalidad conspiratoria y paranoica, en el que cada elemento puede ser exagerado y convertido en «Lo Temible». De este modo, el nacimiento de Obama se convierte en «the biggest political cover-up in American history», o como dice Kreep, en operativo encubridor por el que, a la fecha, se ha pagado más de un millón de dólares. La idea es tras designar a Obama como un ILEGAL ALIEN, hay que hacerlo pasar por PERJURO. «To investigate whether Barack Obama has committed perjury by knowingly filing false nomination papers… claiming to be constitutionally eligible to run for, and serve as, President of the United States».

¡Qué tremenda bobada y pérdida de tiempo! El hecho básico es, que sea africano o de Hawaii, el pueblo ya lo eligió y, a pesar de los reclamos, no es sólo Alan Keyes, cuestionador de «Mr. Obama’s status as a natural born citizen»; es una suma amplia, mayoritaria de gentes, a las que en última instancia lo que vale en Obama es su trayectoria de servicio público y sus ideas, la inteligencia sumada a la buena fe.

(4) Es la mentalidad del choteo, de los espiones y los perros sabuesos, de la Gestapo. Jeb Babbin, uno de los presuntos cerebros y editores de la Mentalidad Ultra-Conservadora, ha escrito en The Democrats’ War on our Spies, sobre el por qué se les combate. A la CIA y otras agencias de investigación (DNI), interior y externa, no les gusta que se les fiscalice. Todo cuanto hace la Administración Obama-Pelossi-Read es para envilecer la ya de por si infausta memoria de Bush, Jr. y obstruir «our ability to pursue, gather and apply the best intelligence we can, the information we need to survive the war we are in».

Indiscutiblemente, si bien habla de las guerritas internas por poder de los cuerpos investigadores, Babbln defiende el espionaje al que no se le pide cuenta sobre la entonces legal-interrogatorios mediante tortura («then-legal waterboarding of terrorist prisoners»). Al parecer, con la mentalidad de los Babbin, Norteamérica debe estar orgullosa de sus torturadores («bunch of torture-happy war criminals»), sólo porque torturar era legal en los tiempos de Bush y el tipo de espías y paramilitares que cultivara tal administración no es precisamente las glamorizadas en las series de TV / James Bond, sino las que el ex-Vicepresidente Cheney gustaran («harsh interrogations… to save American lives»): cárceles clandestinas y torturas al estilo Abu Ghraib.

Esta mentalidad no tiene patriotismo alguno. Coloca en posiciones de poder (como fue Cheney), cinco veces rehusor del Servicio Militar en Vietnam, mediocre estudiante tronado en Yale, político de carrera desde 1969, volviéndolo portavoz de lo que debe ser patriotismo y servicio. Pues, la mentalidad de la USJF y su tácita xenofobia y racismo obamaníaco es la misma que la de Richard Cheney cuando en 1979 votó en contra de que el natalicio del Dr. Martin Luther King, Jr. fuese un feriado nacional; votó para desmantelat el Departamento Federal de Educación y financiar el programa Head Start; necesitó diez años en el Congreso para darse cuenta y apoyar legslación tendiente a presionar a Sur Africa para que elimine el sistema del Apartheid y se liberase a Nelson Mandela de la prisión.

Mas cuanto es más repudiable y esencialmente anti-americano del ex-Whip de la Minoría, esta vez como Secretario de Defensa de la Administración de Bush, fue la invasión de Panamé y la Operación Tormenta del Desierto que en el Oriente Medio no han hecho otra cosa que desgarrar en girones el prestigio americano y llenar de odio ese mundo. Mas el Presidente Bush en 1991 lo premia con la Medalla Presidencial. Y no es todavía el mejor de los premios a él concedido: se la dará carta franca para la Guerra del Golfo. Collin Powell que llamara a Cheney un «glotón por información», comenzó a temerle porque sería información que no sabría digerir, o utilizaría caprichosamente.

Uno de los muchos ejempos del manejo caprichoso, irresponsable y negligente, de información es el escádalo de filtrado de información en la CIA relacionado a Valerie Plame y al jefe del plantel Lewis «Scooter» Libby, de Cheney. Libby fue convicto de cuatro felonías, además de obstrucción de la justicia y hacer falsas declaraciones. La mentalidad Cheney se observa con la influencia en definir y dar marco legal al trato con sospechosos de ser terroristas, nterrogarlos y sujetarlos a tortura [Gellman, Barton; Becker, Jo (June 25, 2007), «Angler: The Cheney Vice Presidency – Pushing the Envelope on Presidential Power», Washington Post: A01] Más trágico que la Guerra con Iraq, nada.

Si bien Saddam Hussein fue sacado del poder y ahorcado, lo que se alegara de él no fue cierto. No protegía a Bin Laden ni tenía armas de destrucción masiva. Sólo que los mentirosos y los glotones de información estaban en funciones. En abril de 1994, entrevistado por C-SPAN, Cheney explicó que la ocupación de Iraq fue una «mala idea». En 2004, una comisión investigadora del Ataque del Sept. 11, 2001, concluyó que en esos ataques Iraq no tuvo nada que ver y, sin embargo, la CIA supo de la posibilidad de este ataque desde junio.

Claro está, al juzgarse a Cheney, como probara el escándalo Halliburton, la guerra declraada por tal motivo no fue pérdidas para el grupo llorón sobre el que Obama ha vencido. El conflicto de intereses, entre lo privado y lo público, es claro que los motivos para perpetuar islamofobia. De 1995 hasta 2000, Cheney fue presidente de la Junta de Directivos de Halliburton, una compañía del sector Fortune 500 y líder en el mercado en el sector de energía.

Así de peligroso como Cheney es Kreep y es Buchanan y Gingrich, quienes al tiempo que vociferar por «cambios en el rol de América» para que se produzca «esperanza, oportunidad y libertad», promueven a los hombres que son la antítesis de la defensa del cambio, que pide un 70% de los estadounidenses. Gingrich, por ejemplo, ataca el mito pernicioso de que América es una nación dividida entre Estados rojos conservadores y Estados azules liberales. Para él, la verdadera división es entre la izquierda y la derecha. Cree que la izquierda radical, o su Partido / que es el sector demócrata de Obama / Pelossi / está fuera del contacto de la mayoría.

Sin embargo, ésta es la crítica que similarmente hacen los demócratas a los Republicanos Conservadores y, en particular, al sector de activistas e ideólogos que incluyen Michelle Malkin, Thomas Sowell, L. Brent Bozell, Terence Jeffrey, Jed Babbin, David Limbaugh, Oliver North, Pat Buchanan y el director Kreeps, quien se siente intimadado de que, por su hostigamiento a Obama, la Fundación se le vaya a la cloaca.

En fin, estas mentalidades descritan revelan únicamente anhelos de exclusión. Me he concentrado en la doctrina del «natural-born citizen» porque es un arcaísmo. Si la Constitución dispuso eso, dos siglos atrás, «only a natural born citizen can occupy the presidency», hora viene siendo ya de refrasear. Les aseguro que el mundo no se hará pedazos. A final de cuentas, tildar a Obama «a pretender to the throne», cuando fue ya electo en elecciones libres, es pajearse mentalmente. Quienes crean que él no debe ser presidente, tan sólo porque no es «natural born-citizen», ponga las cartas sobre la mesa. ¿Quieren dar un golpe se estado? A ver quien tiene más fuerza moral… Aunque fue juramentado, todavía Kreep arguye «Barack Obama is NOT legally the President of the United States, unless he can prove that he is a natural born citizen».

El asunto es que, sea quien sea, Kreeps y los simpatizantes de la fundación de marras, quieren despojar a Obama de su ciudadanía estadounidense y para hacerlo tienen que implicarlo en el fraude, en la ocultación de sus documentos personales. Esta gente se llena la boca diciendo: «He doesn’t want anyone to see those records. He’s still trying to hide them; those financial records STILL have not been released». Para ellos, el mundo debe saber que su certificado de nacimiento es falso. O que «la evidencia disponivles muestra que él nació en Africa». Y si lo fuera, ¿qué? ¿Tiene él alguna culpa? ¿Cambia realmente algo? ¿Algo prueba que su conducta, a lo largo de los años, es lesiva para el país?

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