Sociopolítica

Inclusión social productiva

Los negocios inclusivos constituyen una alternativa distinta a la filantropía o la responsabilidad social de las empresas.

Una de las intervenciones con mayor impacto en el bienestar de una sociedad es la creación de empleos productivos. Durante la última década comprendido mejor las condiciones en las cuales es sostenible la creación de empleos y quiénes han de ser sus protagonistas.

Una de las aproximaciones que está adquiriendo mayor fuerza es la de los negocios inclusivos. Este tipo de negocios combina la rentabilidad con la inclusión de poblaciones vulnerables. Rentabilidad porque son iniciativas comerciales que generan un retorno económico mayor al costo de oportunidad del dinero invertido. Inclusión porque distintas poblaciones, en riesgo por una u otra condición, participan en las iniciativas ya sea como proveedores, distribuidores o consumidores de lo producido.

Mientras que en España son incluidas las poblaciones con capacidades diferentes, en

América Latina predomina la convocatoria de ciudadanos con bajos ingresos.

Tomemos el trabajo del psiquiatra Cristóbal Colón por darle sentido y hacer productivo el trabajo de decenas de enfermos mentales. La Fageda fue creada para la producción de yogurt de alta calidad. Con el tiempo, su participación en el mercado catalán ha alcanzado el tercer lugar, solo detrás de Danone y Nestlé. La Fageda ilustra lo que es un negocio inclusivo. Colón ha mostrado el potencial de este tipo de negocios, también catalogados como empresas de inserción.

En otras regiones, allí donde las condiciones económicas constituyen el primer riesgo de exclusión, los esfuerzos están concentrados en la inclusión de poblaciones con bajos ingresos. Su participación puede ocurrir en distintos puntos de la cadena de valor de una empresa, desde el aprovisionamiento hasta el consumo final.

Por ejemplo, las cadenas de supermercados -como el caso de Cativen en Venezuela- han integrado a pequeños agricultores a través de “plataformas logísticas” localizadas en las áreas rurales. Estas plataformas funcionan como centros de asistencia técnica, compra y acopio, lo que permite a Cativen generar los intercambios y la confianza suficientes con los productores para establecer contratos de largo plazo por las calidades y cantidades de producción requeridas.

Los negocios inclusivos saltaron a la luz pública cuando, desde la academia, C. K. Prahalad sugirió a las multinacionales aprovechar el tesoro existente en la base de la pirámide económica mundial. Los casos, también de grandes empresas y de pequeñas y medianas empresas locales, fueron apareciendo y hoy los negocios inclusivos tienen un lugar en la agenda de los líderes empresariales.

Como la pregunta ya no es si tiene sentido comprometerse con iniciativas de mercado en la solución de problemas sociales, sino cómo hacerlo, los negocios inclusivos constituyen una alternativa distinta a la filantropía o la responsabilidad social de las empresas. Es importante advertir, sin embargo, que los negocios inclusivos no son fáciles de desarrollar. Las investigaciones académicas en Latinoamérica han mostrado que no solo son necesarios cambios en los entornos para estos negocios, sino también es indispensable la transformación de las culturas organizacionales de las empresas que busquen emprenderlos (ver www.sekn.org). Las inversiones están dando resultados sociales y económicos en el mediano plazo con modelos operativos en los cuales se destacan un capital paciente y una gestión adecuada.

Atendiendo a las limitaciones que tienen los gobiernos y el sector no lucrativo para crear empleos, buena parte de esa responsabilidad recae en el sector privado. Una respuesta atinada por parte de este sector contribuye con la escala, permanencia y efectividad que necesita cualquier solución a nuestros problemas sociales. Si queremos ir más allá de aliviar los síntomas del problema, necesitamos generar soluciones de escala masiva, que no desaparezcan en una generación, y que hagan uso de recursos escasos con eficacia y eficiencia. El escepticismo y la resistencia a asignarle al sector privado responsabilidades en la lucha contra los problemas sociales, en parte generados por sus propias acciones, puede aprovecharse para monitorear el avance en generar valor a través de la inclusión social. Ahí es donde está el potencial de los negocios inclusivos.

Roberto Gutiérrez

Profesor Asociado en la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes de Bogotá (Colombia).

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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