Magia y Hechiceros (III). Tabú

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El origen de la palabra Tabú hace referencia a lo sagrado y se relaciona con la magia negativa que rodea a ciertas acciones u objetos.

Tabú es una voz polinesia que significa sagrado y que fue incorporada al inglés por el capitán Cook, quién lo recogió en las islas Tonga. Constituye un tipo de magia negativa, en la que se cree que si se realizan determinadas acciones o se tocan ciertos objetos sucederán desgracias al infractor del tabú. Siempre es de origen religioso la razón de declarar tabú una acción o un objeto. Objetos relacionados con la divinidad como estatuas, amuletos, templos, utensilios sagrados del culto o las personas que guardan relación con ellos, como el rey o los sacerdotes. También son tabú aquellas acciones que pueden provocar la pérdida del mana, o fuerza mágica que protege a la comunidad, así el asesinato del rey o de un sacerdote y también la fuerza mágica personal, como caer prisionero del enemigo. Lo mismo sucedía entre los bárbaros, para desesperación de los romanos que confiaban en los pactos suscritos con los reyes que hacían prisioneros. Cuando los galos supieron que Vercingetórix iba encadenado por César a Roma «comprendieron» que lo había abandonado la divinidad y no se sintieron obligados por sus compromisos. O cuando a Wamba le cortaron el pelo mientras dormía; al despertar había dejado de ser rey pues el pelo corto sólo lo llevaban los siervos para distinguirlos de los hombres libres. En la Edad Media esta práctica de la tonsura pasó a los clérigos, para distinguirlos en sus andanzas aunque ellos decían que era por ser siervos de Dios.

J. C. Gª Fajardo

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