Aquel otro muchacho de Pontiac

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Elvin Ray Jones

El Trane temía que lo dejara para irse con el Duke… y, sin premoniciones, se le fue nomás. Un día del año sesenta y seis, Elvin Jones tomó el mismo camino que McCoy Tyner, dejando a “John” como ellos le decían, con su miedo de quedarse sin él pero con la amistad intacta, o al menos eso afirmaba.
Las mismas razones que las de Tyner le dio al Trane para irse, y casi con las mismas palabras: “A ratos no podía oír lo que hacía; de hecho, no podía oír nada de lo que los otros hacían. Todo lo que escuchaba era un montón de ruido”. El chico de Pontiac que se había prestado treinta y cinco dólares de su hermana para comprar su primera batería no se sentía a gusto con la segunda batería de la banda, ni con el enfoque multidireccional que el Trane quería dar a su música.
En Alemania, Elvin Ray Jones fue a hallar otra decepción más todavía: el Duke, que antes de Coltrane había estado usando a dos bajistas, ahora decidía usar a dos bateros. Como el arreglo no le cuadraba, tocó con el Edward K. del 28 al 31 de enero y se fue. Regresó a Nueva York vía París y anunció que sería un batero freelance.
 Claro, muy amistosa su partida del grupo del Trane pero, de su vuelta, no se habló nunca más. Más vale, ya había grabado con el sexteto, un 23 de noviembre previo a su salida, Meditations —a no confundir con las First Meditations, ojo.
En ese monumento de grabación, hay una apertura de ritmo que tocan los dos vientos, con una tormenta de fuego en la batería, ardiendo alrededor de ambos. Parece o, más bien es, una variación de Bless This House O Lord We Pray. El rol del Elvin Ray en Meditations fue clave, porque usaba los intervalos para producir vacíos llenos de sonido, aunque suene a contradicción.
El Trane extrañaba tanto el sonido de la batería del Elvin como al batero mismo. Decía: “me imaginé que podíamos hacer dos cosas: podía haber tenido una orquesta que tocara como siempre lo hacíamos, y otra que fuera en la dirección que va la orquesta que tengo ahora —yo podía haber combinado ambas, con ambos conceptos. Podía haberlo hecho… creo que habría funcionado, pero Elvin y McCoy…” y la voz se le iba.
 En descargo del Elvin Ray, siempre defendió la música de “John”. “Well, of course it’s far out” se le escuchaba afirmar. “Es el producto de una mente tremenda”, añadía, para cerrar: “¿O acaso Einstein juega con jotas?”
 A veces, el tiempo se encarga de pagar las deudas, propias o ajenas. En este caso, Ravi Coltrane fue el saxofonista de Jones en los Noventa, y grabó con él Jones In Europe.
Elvin Jones jugó con un par de reyes: el padre y el hijo —suficiente. A que sí.

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