La reconversión

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                      

    Resulta tremendamente sorprendente la forma en que la derecha suele darle la vuelta a todo aquello que suponga una acción judicial contra cualquiera de sus componentes.

    Retrocediendo a través de la memoria nos encontramos con el célebre “caso Naseiro” en el cual estaban involucrados el entonces tesorero del PP, Rosendo Naseiro y Eduardo Zaplana. El juez que instruyó el caso se apellidaba Manglano. Pues bien, lo que en un principió se conoció como el “caso Naseiro” acabó siendo el “caso Manglano”. Naseiro y Zaplana salieron de rositas de aquel difícil trance a pesar de que todo apuntaba a que ambos habían cometido acciones irregulares. Así lo manifestaban las cintas que el juez que entendía en la causa ordenó destruir.

      Ahora el juez Garzón, descubre una trama corrupta y más de 100 personas, unos militantes y cargos del PP y otra gente muy afín a este partido, son imputados en lo que se ha dado en llamar el “caso Gürtel”. La cosa, al igual que en el “caso Naseiro”, ha dado la vuelta y hoy es el juez Garzón el que está en el punto de mira de la Justicia por haber descubierto una serie de casos en cadena en los que se observa una clara agresión a la actitud honesta que deben observar tanto los políticos como los que no lo son en todo lo concerniente a la función pública y al manejo de los fondos públicos. Tal y como están las cosas no me extrañaría nada que el “caso Gürtel” se reconvirtiera en el “caso Garzón”. Se acusa al juez Garzón de haber cometido una acción irregular al grabar conversaciones entre los que están encarcelados por el “caso Gürtel” y sus abogados, más exactamente entre Correa y su abogado. En mi opinión ya fue suficiente con que Naseiro y Zaplana se libraran por lo de las grabaciones para que ahora ocurra lo mismo. En este caso, en el “caso Gürtel”, creo que ningún juez debe actuar a la ligera y ordenar la destrucción de las cintas grabadas, creo que lo más sensato sería dar cuenta a la opinión pública del contenido de dichas cintas y que sea esta la que dictamine si se deben destruir o no y si se deben utilizar en el juicio. Y que nadie me venga argumentando aspectos legales que imposibilitan su uso. Si las cintas demuestran y confirman que el juez Garzón ha actuado desde el principio en base a aspectos que son más que indicios o presunciones su contenido debe ser tenido en cuenta. Las palabras son las que valen. Lo hablado entre Correa y su abogado es lo que vale al margen de aspectos legales. El ejemplo es muy simple: ¿Si por unas escuchas telefónicas obtenidas irregularmente, se puede saber que se va a atentar contra la vida de cualquier persona, se debe actuar y detener de inmediato a aquel que tiene esa intención de matar, o por el contrario hay que dejar que las cosas sigan su curso? Por tanto aquí no vale otra cosa que no sea la realidad y la realidad es lo que se pone de manifiesto a través de la palabra.

     Yo creo que al igual que en el “caso Naseiro” hubo reconversión, lo mismo sucederá con el “caso Gürtel”. Tiene mucho poder la derecha. Lo lamentable es que lo utilice para tapar o emborronar episodios poco edificantes.

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