Cultura

Qué mona es la mona… en Barcelona


La mona de Pascua, un símbolo ineludible y colorido de la semana santa en Barcelona, es un elemento tan famoso en su aspecto como misterioso en su significado. Durante un paseo por la capital catalana, en el que no han faltado las pastelerías y panaderías, hemos podido sondear e investigar de dónde viene el término “mona”, preguntar por  los orígenes de su apelación tan curiosa,  y ninguna de las personas entrevistadas ha podido confirmarlo a ciencia cierta.

“Esto viene de mucho tiempo atrás”

“Debe ser por lo de qué mona”… se han atrevido a decir algunos, y es verdad que la mona es una obra de artesanía en sí, pero, más que una afirmación apoyada en algún argumento claro y contundente, se trata de una respuesta evasiva. Las monas de chocolate que ostentan las vitrinas de la Ciudad Condal, las que pueden verse en algunas pastelerías legendarias de las Ramblas, de la calle Ferrán o del casco antiguo, son maravillas que combinan el exquisito chocolate negro con las actuales figuras de jugadores de futbol, personajes de dibujos animados y otras fantasías. Messi, Pujol, Mickey Mouse, Hannah Montana y el pato Donald son algunos de los más populares de este año, quizás los más fáciles de vender, pero también se hallan excentricidades de casi un metro de altura, verdaderas desmesuras artísticas que pueden valer más de doscientos euros.

Lo que todos los vendedores de comercio comparten es la seguridad de que la mona es una tradición muy antigua. “Esto viene de mucho tiempo atrás”, nos aseguran algunos dependientes queriendo darnos detalles y otros se atreven incluso a decir que son costumbres paganas retomadas por el cristianismo. “Antes, la mona era una simple tarta con uno o dos huevos de gallina, sin más extravagancias. No había para tanto”. Con estas declaraciones todo el mundo está de acuerdo y también con el hecho que la mona es algo esencialmente familiar. No existiría sin la visita del padrino a su ahijado, sin la comida en casa o el reencuentro familiar. Por eso, cada vez que preguntamos qué significa la mona, la mayoría de los encuestados rescatan, con una maravillosa sonrisa, algunos momentos de su tierna infancia, recuerdos que les vienen enseguida a la mente (si no se ven desbordados por la clientela), detalles de cómo la comían y quiénes la compraban. Muchos detalles de sus propias vidas, muchas notas nostálgicas, pero pocos datos históricos claros o explicaciones sólidas. Más allá de esto, no lo tienen muy claro y ahí es cuando la pregunta nos viene a la cabeza: ¿Cómo ciertas costumbres tan enraizadas y populares pueden ser desconocidas por sus principales interesados?

Pero ¿De dónde viene?

Tras el agradable paseo, la consulta de la enciclopedia y de otras fuentes son inevitables. La mona es un tema interesante e intrigante que, además de llamar la atención, despierta pasiones. Descubrimos que la palabra “mona” procede del término árabe “munna” que significa literalmente «provisión de la boca» o regalo que los moriscos

hacían a sus señores. Concretamente, ese regalo consistía en un alimento hecho con harina, azúcar, huevos y sal. El descubrimiento es fascinante en sí porque nos subraya la influencia de la cultura árabe y la permanencia de numerosos ritos de los que no somos conscientes hoy en día. Luego,  nos llama la atención otro detalle: durante la investigación, algunos entrevistados llegaron a decir que esa costumbre pagana procedía de países nórdicos, Alemania, Ucrania o Letonia.

En la actualidad

La costumbre árabe de la munna se ha disuelto completamente en nuestra cotidianidad, se ha nutrido de una estética que parece puramente europea, fundiéndose en nuestro sistema de valores. En su sentido más religioso, la mona simboliza el fin de la Cuaresma y sus abstinencias, no obstante, hoy se imponen esencialmente su carácter familiar y su llamativo comercial. No sólo se consume en Barcelona, también es famosa en el resto de Cataluña, en las Islas Baleares y en la comunidad valenciana.

La tradición dicta que el padrino regala la mona a su ahijado el domingo de Pascua después de la misa, aunque esto ya no es una obligación, y el lunes de Pascua se reúnen todos los familiares o un grupo de amigos para compartir una comida copiosa. Ese lunes es un día festivo, aún así, los escaparates de las pastelerías permanecen abiertos y exponen lo que el chocolate puede llegar a ser en manos expertas: una figura impresionante.

En todo caso, la mona es lo que es: un momento para compartir o una obra de arte para exhibir.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.