Mejor no «meneallo»

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

 Mejor no "meneallo"                

    No hace mucho el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, nos sorprendía con unas declaraciones en las cuales desvinculaba la pederastia del celibato y la ligaba a la homosexualidad. Ante tamaña e increíble afirmación tuvieron que salir los “bomberos” del Vaticano a echar agua sobre las declaraciones de Bertone.

    Más recientemente ha sido el obispo mexicano Felipe Arizmendi, el cual, en otro intento para ocultar las inmoralidades sexuales practicadas por miembros de la Iglesia Católica, salió diciendo que “no es fácil mantenerse en el celibato y en el respeto a los niños por culpa del erotismo en los medios”. Al parecer esto del celibato provoca el que en vez de “fijarse”, los miembros de la iglesia, en las mujeres, lo hacen con los niños. El obispo culpaba “a la invasión de erotismo presente en los medios de comunicación” de los abusos cometidos por el clero y ante el aluvión de estímulos, aseguraba el prelado, no es “fácil mantenerse en el celibato y en el respeto a los niños”. Al parecer a los clérigos le “tiran” más los niños y los efebos que las mujeres, pienso yo que será porque se confunden ya estas llevan faldas y por ello no quieren “pecar” con personas de su mismo género. Puede existir, por su parte, una cierta confusión en esto. Ya lo dijo Bertone: no se trata de pedofilia sino de efebofilia. Este hombre ya no sabe que decir para ocultar o justificar las vergüenzas inmorales que están llevando a cabo miembros de la Iglesia.

    Yo no sé que tendrá que ver “el aluvión de estímulos” provocados por los medios de comunicación. Cierto es que  hay revistas y películas “porno” en algunas emisoras de televisión pero yo siempre he creído que esto solamente influía en la gente “normal”, no en los clérigos. Por lo visto estos también tienen acceso a visionar estos medios y de ahí su “excitación”.

     Me van a perdonar los prebostes de la Iglesia pero yo creo que estarían mejor callados y así la imagen del clero, de la Iglesia en definitiva, ya de por sí bastante deteriorada, no sufriría más daño. Se están metiendo en un terreno pantanoso lleno de arenas movedizas que solo provoca el que cuando más se mueven más se hunden. Mi humilde consejo a la Iglesia es que es mejor no “meneallo” e ir intentando poner orden en todo lo relacionado con la actividad “sexual” de algunos de sus miembros.

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