Las catalineras

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Antiguamente, las mozas de los pueblos de nuestra peculiar España, cuando andaban ya en edad de merecer y no habían merecido altar todavía, acudían como catalineras los 25 de noviembres a los tinglados que los ayuntamientos (regidos por hombres, claro) montaban en las plazuelas de las aldeas. Las muchachas casaderas se acicalaban los rodetes con sombreros de colores, las mejillas con pomos de rubor y los ojos con pimentón dulce, y contoneaban las caderas en el escenario a la busca y captura de la mirada que de ellas se prendiera. Eran, entenderán, como una feria de ganado pero sin subasta pública; si a algún mozalbete le hacía tilín la catalinera de turno, debía ofrecer primero los piropos a la familia que, previa censura y recuento de dotes, daba el visto bueno para el cortejo.

Las gentes de este mundo vuelto en blog, solemos mirar con cierta ternura y desprecio semejantes tradiciones de nuestros abuelos. Sin embargo, a pesar de los pesares tecnológicos, quitado el engobe del modernismo, poco han cambiado nuestras costumbres al respecto. Sólo que ahora las catalineras de noviembre rezuman sus virtudes sobre pasaleras de polietileno, han cambiado la saya de volantes por el bikini, y no suelen (con excepciones) buscar marido que les relaje la vida.

La catalinera de este año es de Teruel. Bueno, al menos, representa a tan histórica y existente provincia, porque la dama no es masovera sino “de Elche” y resulta que fue haciendo castings provincia a provincia hasta atinar con el clavo. Para rizar más la carda, o cardar más el rizo, resulta que fue elegida Miss Teruel en Ademuz, que es un rincón valenciano perdido entre las serranías de Cuenca y Teruel. Vamos que la belleza turolense, si no en el interior, bien parece que está en el exterior. En fin que yo, ingenuamente pensaba, que esto de ser Miss España era como un ascenso vertical al Annapurna. Una se presenta al Certamen de Belleza de su pueblo, por los mayos de San Juan, y la hija del boticario era agraciada con su peso en aceite y un diploma. Luego, marchaba con sus donaires a la capital, a competir con el resto de bellezas provincianas. Una vez señalada como la más bella de la provincia, la llamaban al tinglado de Miss España y cuando ya era coronada como la más hermosa del país, pues se iba a encandilar al Mundo, contra las filipinas, las mejicanas y las japonesas. Pero nada de eso. Esto es como los jugadores americanos de la NBA, esos que son de segundo plato, que cuando no pueden representar a las USA porque no dan el nivel, se buscan el ancestro adecuado, para jugar con Costa de Marfil o con Francia.

A lo que iba, que será que en Teruel no hay mujeres hermosas sin necesidad de importarlas. El caso es que la moza más bella de España es alicantina y, tras recibir el preciado galardón, a la pregunta de si en verdad tiene raíces turolenses, Paula Guilló, que así se llama la nueva Miss España ha espetado: Bueno, conozco Teruel porque he venido un par de veces a jugar con mi equipo de voleibol. Quizás si le preguntan qué es “el torico” responda que ella no suele ir a esa clase de discotecas o interpelada por “los amantes” reponga el manido inciso de que ella no habla de su vida privada.

Porque esa es otra. A falta de sopa buenas son gachas y los organizadores de tan señero certamen se han tirado al monte y buscan la belleza tanto en las rotondas de la carne como en la entrañas, haciendo preguntas de Trivial a las atribuladas participantes. Aquello de qué opina usted de Rusia o quién es Confucio ha saltado a los anales del Youtube. Y los mortales se solazan con sus respuestas de parvulario, como vacías diosas griegas. Confucio es uno de los chinos antiguos que inventó la Confución… ¡gracias! Rusia es un país poblado de rusos que comen ensaladilla… ¡gracias! El Dalai Lama es el alcalde de Japón… ¡gracias! Esto último es orfebrería de Las Joyas de la Corona, pero para el caso, nos vale.

La ignorancia se ha convertido en un reclamo mayor que la belleza. ¿Será que el mundo ha cambiado? Por no mencionar a las madres corajes de las muchachas que han encontrado en los programas del corazón su propio tinglado donde perorar las injusticias de los novios felicianos y compaña. En fin, que después de tanto cacareo, ya tenemos Miss España nombrada en Toledo, una belleza de Elche representante de Teruel y elegida como tal en Valencia. En la variedad está el gusto, y el gusto en los colores. Ya le he dicho a mi mujer: moza, saca la saya del arcón que el año que viene nos vamos de gira. Para mí, lo entenderán, ella es la mujer más hermosa del mundo. He dicho.