Educar a la ciudadanía debe liberar hombres

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por David García Pérez

Presidente Nacional de Ciudadanos de Centro Democrático (CCD)


Los grupos con mayor índice de supervivencia siempre han sido los más capaces de educar y preparar bien a sus miembros más jóvenes, y sólo tenemos que comprobar la realidad para ver la certeza de dicha frase.

Todos nacemos humanos, pero eso no basta, tenemos que llegar a serlo y en ese aspecto la principal «asignatura´´que nos enseñamos los hombres unos a otros, es, precicamente, en que consiste ser hombre.

Puede parecer una tontería pero no lo es. ¿Sabemos ser «hombres´´? O mejor dicho, ¿Sabemos ser buenos hombres?
Para aquellos que creen que sí, les animo a dar una vuelta por la calle y puedan así comprobar, la carencia de »preparación» de la sociedad que nos lleva a una »mediocridad» perjudicial para nuestro país.

Hace unos años en España, con el cambio de Gobierno, se emprendió una reforma educativa que culminó en el año 2006 con la aprobación de la Ley Orgánica de Educación (LOE), tan cuestionada por muchos y que dio un valor muy importante a la necesidad de »educar para la ciudadanía».

Intentar ideologizar el debate es un tremendo error y nos lleva al enfrentamiento estéril que no atiende a razones. Pensemos, leamos la ley a fondo, estudiemos y comparemos los distintos manuales de la educación para la ciudadanía y en base a lo leído, saquemos nuestras propias conclusiones, pero no nos dejemos llevar por las masas, por la mayoría y seamos críticos, ciudadanos con capacidad de protestar, que parece, es lo que no les interesa.

Razones tienen unos (los que se oponen a la asignatura) y razones tienen otros (los que se muestra a favor de la asignatura).

Uno de los últimos informes Pisa, nos sitúa entre los países »civilizados» con más fracaso escolar (cerca del 30%), que junto a la indisciplina, la violencia en la escuela y a lo desatendidos que tienen algunos padres a sus hijos en la labor de educar, se hace necesaria una »educación» para los »futuros ciudadanos con derechos y deberes» (hoy niños).

No debemos olvidar que la educación contribuye al comportamiento, y una buena formación trae más responsabilidad social.

Llegados a este punto, donde se les da mucha importancia a las matemáticas, a la historia, a la lengua, al inglés… pero no se explican las instituciones, los valores constitucionales, los Derechos Humanos y las normas mínimas de convivencia, creo que es necesario »educar a la ciudadanía» en todo lo antes expuesto. Ahora bien, ¿Está bien plateada la actual asignatura de »educación para la ciudadanía? ¿Es necesaria? ¿Tiene la escuela el derecho a educar o son los padres?

En mi opinión, los poderes públicos pueden y deben organizar enseñanzas que trasmitan valores, deberes y derechos a los estudiantes, ya que se organizan una vida en común bajo unas normas colectivas y que se aglutinan en sociedad en un Estado democrático y de derecho.

Con esta asignatura formativa, debemos conseguir formar a los alumnos para que estén informados, para que con esa información se »formen» una »opinión» para, con esa opinión, participar en sociedad de forma crítica. Debemos enseñar a los alumnos a ser buenos ciudadanos y que se comprometan con la sociedad de un modo u otro. Se deben trasmitir los valores superiores de la Constitución Española, que son: la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, que junto a los Derechos Humanos, deben ser los pilares de dicha asignatura.

Tampoco podemos permitir que se enseñen sólo valores que interesen a un grupo ideológico determinado y sí se tocan unos temas, que se toquen en »profundidad» y desde la máxima objetividad posible, conforme es en nuestra Constitución y así lo decidieron, de forma democrática, la amplia mayoría de ciudadanos.

En este sentido, algunos de los temas polémicos por los que la actual »educación para la ciudadanía» no me ofrece confianza, son:
-La asignatura hace referencia al papel de las fuerzas armadas en las misiones internacionales de paz, pero silencia el papel de garante de la unidad de España que otorga el artículo 8 de la Constitución.
-La asignatura se refiere al pluralismo religioso, pero no menciona la »libertad religiosa» ni el »deber de los poderes públicos de cooperar con las confesiones religiosas , en especial con la Iglesia Católica.

Son dos ejemplos de muchos, en los que la actual asignatura toca algunos temas de la Constitución de forma interesada, parcial y sin criterios objetivos.

Algunos sectores se oponen a la asignatura porque dicen que »la educación es cosa de la familia». Efectivamente, es importante la educación en casa, a mi me educaron mis padres, pero nunca me enseñaron que son los Derechos Humanos, que es la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Tampoco me enseñaron nunca la importancia del voto, ni que funciones tienen las instituciones públicos, por ejemplo.

Hay aspectos »básicos» que debemos conocer todos y que no encuentro mejor forma de hacerlo que dentro de los currículums de la educación obligatoria, e independientemente de su familia, que les inculcarán una forma de ver la vida, una religión u otra, unos valores u otros…. todos tenemos que tener unos conocimientos básicos e importantes de forma común, más allá de sumas, restas, escribir bien, etc.

Familia y escuela no son incompatibles, partamos de esa base y no veamos un adoctrinamiento el despertar inquietudes en los ciudadanos, ya que debe suponer liberar en cada hombre lo que le impide ser el mismo.