Entrevista a Octavio Aceves. Un autor que se adentra en el teatro.

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Entrevista a Octavio Aceves. Un autor que se adentra en el teatro.Lana es una de esas rarezas teatrales que salen a la venta, contra la corriente mayoritaria que entiende que el teatro es para verlo y escucharlo y no para leerlo. (Contra esta norma no escrita, impuesta en realidad por los criterios de la comercialidad, según yo lo veo, siempre he pensado en el Calígula de Camus, una obra que ofrece tanto sobre lo que pensar que verla deja con el sabor agridulce de no tener una memoria prodigiosa, para poder irse deleitando con el devanar de las ideas lanzadas, condesadamente, durante la representación). Afortunadamente hay autores que todavía tienen un apego por el papel, fetichistas del libro como objeto en sí, que se juegan el todo por el todo siendo honestos consigo mismos y llevando hasta las últimas consecuencias su amor por el negro sobre blanco más allá del mundo internáutico (y si no que se lo digan a mi amiga Nuria Rita Sebastián, magnífica editora y autora que juega al escondite con su nombre).
 
Hace unas semanas dedicábamos unas frases de elogio a esta obra que habría hecho, sin duda, las delicias de Terenci Moix, a quien tanto apreciaban los dos autores, y cuyo estreno aún no se ha anunciado. Octavio Aceves nos atiende con la hospitalidad refinada que le caracteriza para respondernos sobre esta obra, a pesar de haber descansado apenas de otro compromiso profesional:
 
Ellibrepensador: ¿De dónde surge Lana? ¿A quién se le ocurre rescatar a una de esas estrellas de la época dorada de Hollywood?
Octavio Aceves: Fue una conversación, una cena entre Pedro y yo donde se barajaron dos nombres. Pedro tuvo la idea de que lo hiciéramos juntos porque mi experiencia anterior en Conversaciones con grandes damas fue dura dados los diferentes estilos y perspectivas que teníamos José Aguilar y yo mismo. De hecho en aquella ocasión tuvimos que solucionarlo haciendo una entrevista cada uno, salvo el capítulo central. Escribir a dos no era mi intención pero Pedro es una excepción en mi vida y me parecía un absurdo no hacerlo. La idea de publicarlo fue mía porque para mí un libro sin publicar es como un hijo en medio de la calle, que corre peligro, así que me insubordiné y me impuse.
El: De hecho, ¿por qué Lana y no otras quizá todavía más universales para una generación que va perdiendo referencias?
OA: Se nos ocurrieron Lana Turner o Zsa Zsa gabor, pero en este caso hubiera sido muy frívolo. El caso de la hija de Lana era además muy dramático en sí y a la hora de hacer Literatura es muy apetecible. 
El: Siempre fascina la idea de una autoría doble, como la de los Quintero o la de los Machado. ¿Cómo es posible avenirse para escribir «conjuntamente»? ¿Cómo se puede distribuir el trabajo?
OA: Conjuntamente. Lo distribuimos al cincuenta por ciento. Cada uno a su estilo. Luego nos reuníamos y limábamos. Fue maravilloso trabajar con Pedro porque es genial, tiene una mente privilegiada y para colmo somos amigos. Hace veinte años que somos amigos.
El: Durante la obra de teatro la actriz va «desnudando» su vida interior, sus miedos, sus amores, sus emociones, sus sentimientos auténticos (ocultos por esa profunda máscara de maquillaje que proporcionaba e imponía la industria del cine con su marketing); mientras su ayudante, acompañante o partenaire va desnudando su cuerpo. ¿Quiere esta metáfora hablar de la tendencia a lo interno/psicológico de la mujeres y del mayor peso de los externo/material en los hombres? ¿O es ese striptease masculino un simple hecho para subrayar el de la protagonista?
OA: Totalmente. Se bucaron las dos cosas y creo que lo  hemos conseguido.
El: En la obra se ahonda en la hipocresía, en la falsedad que el celuloide vendía para los consumidores del mundo, fundamentalmente americanos, frente a una realidad terrible de actrices y actores: los desengaños, la droga, el envejecimiento… ¿Qué postura toma Lana, la obra frente a eso y qué postura crees que habría tomado la propia artista?
OA: Intentamos tomar el camino que habría tomado la propia artista. Yo conocí a Lana personalmente hace treinta años. Y era una mujer maravillosa, bellísima, muy menuda pero perfecta. Fue muy amable conmigo y me concedió una entrevista que he utilizado para el libro. Para ella fue fundamental cuando las grandes del cine la aceptaron como actriz, deja de ser una pin up y es una actriz. Bette Davis, como se menciona en el libro, se lo reconoció y eso para Lana fue decisivo.
El: En una serie televisiva que tuvo su auge hará siete u ocho años -quizá ya una década- un personaje homosexual, muy orgulloso de su amaneramiento, muy honesto consigo mismo y con el mundo, decía que cuando se sentía mal ver a Lana afrontando todos los peligros en una película, conseguía sacarle de sus miedos o su apatía. ¿Por qué Lana? Aparte de defender a su hija lesbiana cuando fue acusada de asesinato, ¿qué significa Lana realmente para el colectivo homosexual más que otras actrices?
OA: Bueno es un icono gay y tiene todos los ingredientes para serlo. Belleza inconmensurable, talento a flor de piel, tragedia… Es un icono gay. Además a un heterosexual se la olvidado que Lana existe.
El: Esta vendría a ser tu cuarta obra relacionada con el teatro, o la representación frente a un público (Puccini y el eterno femenino, escapa a lás rígidas categorizaciones, según mi punto de vista, y es obra musical y didáctica fundamentalmente), ¿qué ha significado para ti volver a este género literario?
OA: Placer. Absolutamente. Palcer y la delicia de trabajar con un amigo con el que no había trabajado antes y me apetecía mucho. Yo disfruté escribiendo esta obra. Íbamos «viendo» las escenas a medida que escribíamos, como fuera un líquido que se derrama, era de una continuidad absoluta… Teníamos tanto material… Pedro consiguió libros agotados, por ejemplo el escrito por Cheryl, ¿quién mejor que su hija para contar todo que pasó? Podríamos haber escrito tres Lanas, pero nos tuvimos que limitar.
Aquí Octavio hace una pausa y se acerca como para hacer una confidencia:  Yo siempre tuve una sospecha sobre la muerte del ex-marido de Lana y es que lo mató la propia actriz y no su hija, pero para librarla del escándalo se acusó a Cheryl. Pero mi «fantasís» es que lo había matadpo ella. En cualquier caso, como decimos en el libro, la declaración en el juicio en favor de Cheryl fue su mejor actuación.
El: ¿Cuándo podremos ver Lana en los teatros?
OA: Cuando un productor arriesgue su dinero. Dependemos del vil metal. La actriz ya la tenemos pero dependemos de los productores.

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