¡¡Que fuerte!!

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                  

     La verdad es que si fuerte ha sido el hecho de que gente de la vieja guardia, tanto de la derecha como de la izquierda, haya decidido retornar a la escena política después de llevar varios años en el más puro ostracismo de forma voluntaria y además pretender hacerlo como Jesús entró en Jerusalén, a lomos de una borrica, o bajo palio como los altos cargos religiosos y políticos de otras épocas, como lo han intentado tanto Álvarez Cascos por parte del PP y Antoni Asunción del PSOE, mucho más fuerte aún es tener que escuchar frases como la pronunciada por María Dolores de Cospedal refiriéndose a Cascos y justificando el veto a este por “el interés general y del PP”.

    Ya lo dice el refrán: “De fuera vendrán que de tu casa te echarán”. Si Álvarez Cascos ha leído o escuchado estas palabras, se habrá sentido muy dolido, porque el que después de haber estado desde primera hora en el Partido Popular y habiéndolo sido todo en el mismo, secretario general del PP, ministro y vicepresidente del Gobierno con Aznar, debe causar un fuerte y molesto escozor que llegue alguien, como Dolores de Cospedal, que se lo ha encontrado todo hecho, y se permita decir que Cascos ha sido vetado porque “perjudica los intereses generales y los del PP” sin dar mayor explicación. Cierto es que tanto Cascos como Asunción, no han tenido la suficiente humildad para después de estar varios años sin intervenir en política haber intentado volver a integrarse desde abajo y no pretender ostentar la titularidad sin antes demostrar que su intelecto está debidamente reciclado y en las debidas condiciones para ostentar cargos de responsabilidad en sus respectivos partidos políticos. Llevando el asunto a unos términos futbolísticos, es como si un jugador lleva varios años retirado y de pronto se le ocurre volver y además quiere ser titular indiscutible. Eso no puede ser.

      De todos modos si fuerte es la intención de Cascos y de Asunción, hay algunos en el PSOE que cantan aquello de “el vino que tiene Asunción, ni es blanco ni es tinto ni tiene color”, más fuertes son las palabras de Cospedal. Yo diría que han sido despiadadas y crueles y además pronunciadas con premeditación -hacer daño moral- alevosía y ensañamiento.

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