Crítica de “Primos”

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Daniel Sánchez Arévalo nos regaló una joya en forma de película con “Azul oscuro casi negro” que nos llevó a los cines en masa a ver su irregular “Gordos”, en la que perdió la frescura de su primera cinta, y ahora se desprende de los matices dramáticos de sus dos primeras películas para regalarnos un soplo de aire fresco en forma de comedia bajo el título de “Primos”.

Porque últimamente nos estábamos acostumbrando a comedias facilonas que hacían del gag grotesco su modus operandi y el encontrarnos ahora con “Primos” es una sorpresa de agradecer, porque lejos de ser una sucesión continuada de sketches más o menos graciosos construye tres personajes de enjundia a los que acabas adorando, tanto por su desarrollo narrativo como por la excelente labor de los actores que les dan vida.

Quim Gutiérrez, Raúl Arévalo y Adrián Lastra muestran una vis cómica realmente apabullante, desde el absurdo construyen su propia realidad hasta que logran conectar con la del espectador, y entonces la carcajada está asegurada.

A Sánchez Arévalo se le va, eso sí, el metraje, defecto de formación, como guionista que es intenta dotar de un desarrollo dramático a cada personaje y la película no lo soporta, cayendo en ocasiones en momentos intrascendentes que lastran al conjunto.

También se le puede criticar el escaso peso de sus personajes femeninos, algo que se está convirtiendo en norma en su cine y que debería trabajar, porque acaba por construir historias asimétricas de cierto peligro sexista.

Sin embargo, no hay que tomarse “Primos” como una película para reflexionar sobre el sentido de la vida sino como un divertimento sano y realizado con gusto y respeto por el espectador.

En definitiva, una película para salir de la proyección con la sonrisa en los labios, porque las carcajadas te las dejas todas dentro de la sala.

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