La oportunidad de Dan. Javier Águila. la tempestad. 2010.

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La oportunidad de Dan. Javier Águila. la tempestad. 2010.            “Como me explicó en una ocasión, las personas, como si de velas se tratasen, lo que importa no es de qué estén hechas o cómo las veas, si no la intensidad de la llama con la que iluminen, como la luz que reinaba sobre la cera de ésa que ahora tenía ante mí. Quizá con ello trataba de mostrar que para él, mi madre, aún seguía en su pensamiento, seguía con vida de alguna manera”.

            Página 29.

            “La realidad te permite constatar en muchas ocasiones que esos mismos obstáculos que te bloqueaban nunca llegaron a existir más allá de tu propia mente”.

            Página 64.

            “Estuvimos todo el día paseando entre enormes murallas de piedra que me recordaban, en su versión al natural, a los rascacielos de color metalizado de Nueva York”.

            Página 113.

            “La sexualidad está para disfrutarla, pero no para arrepentirte toda tu vida de lo que puedas hacer en un cuarto de hora”.

            Página 133.

            La oportunidad de Dan es una novela joven, fresca, sencilla, contemporánea y directa. El autor, nacido en 1982, transmite las preocupaciones de cierta parte de su generación y su relación con la sexualidad y el entorno fundamentalmente.

            Los temas que se abordan en la obra no son superficiales ni leves: orfandad, relaciones con las familias, descubrimiento de la sexualidad, prejuicios sociales frente a la homosexualidad… sin embargo están abordados con una gran sencillez, como es la naturaleza del protagonista, Dan, un universitario que vive con cierta independencia y que se enfrenta a la vida con un corazón bastante blanco, inocente y sencillo como un arroyuelo que desconoce la profundidad de los océanos.

            De esta forma la novela comparte características de algo que podríamos llamar: “Romanticismo Corín Tellado”, relaciones del protagonista con otro joven con el que experimenta un primer gran amor, con un gran viaje de por medio, con unos inicios equívocos por circunstancias de Internet: “Cuando acabamos hartos de sentirnos como cabras montesas, fue la hora de contemplar la inigualable puesta de sol. Sentados, mi cabeza apoyada en su hombro, con la mirada perdida en el horizonte, con su brazo cruzando mi espalda y agarrándome por la cintura, supe que el tiempo se detuvo para contemplar el cariño que nos regalamos”. Página 113. Es la historia de una historia de enamoramiento que se realiza pero… siempre hay un pero.

            Entre otros aspectos a destacar está la “pansexualidad” o “bisexualidad” que se esfuerzan por conseguir o que planea por encima de algunos de los personajes, incluido el protagonista. Pasado el momento de outing generalizado y de cumbre de la historia homosexual parece que no pocas obras se encauzan hacia la aceptación de las orientaciones sexuales cualesquiera que sean siempre del respeto a los derechos humanos, y que empiezan a explorarse, tímida o profundamente la bisexualidad y, en menor medida, la complejidad de la transexualidad aunque no es el caso en La oportunidad de Dan.

            Otro punto notable es la aceptación de padres y hermanos de la sexualidad del protagonista y sin embargo el “rechazo” de las compañeras de piso, universitarias jóvenes de quienes se esperaría una mayor abertura hacia este tipo de realidades, cada vez más públicas y “normalizadas”. A pesar de que pueda parecer extraño resulta más creíble de lo que parece. En la página 133 nos encontramos también con una postura muy avanzada sobre las relaciones sexuales de menores, y con el carácter didáctico y “de tutor” u orientador, pero abierto que toma el protagonista con respecto a su hermano pequeño, con quien muestra una gran complicidad, todo ello dentro de un diálogo muy directo y realista, muy actual y fresco.

            En la obra, en general, encontramos un carácter muy sencillo en la expresión, el vocabulario, la estructura y los sentimientos de los personajes, que resulta coherente, como señalábamos antes, con la idiosincrasia del protagonista. No obstante se echa de menos cierto trabajo de reelaboración de escenas, a veces lenguaje, y en general estructura que mantenga enganchado al lector, propio de este tipo de obra.

            Una novela corta, fresca y contemporánea que complacerá a un buen número de lectores como los de las obras de Óscar Hernández o José Mantero.

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