Daños irreversibles

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En España, mueren cada año cerca de 100.000 personas a causa del daño cerebral adquirido, el 70% debido a accidentes de tráfico. La incidencia de traumatismos craneoencefálicos supera cada año a otros problemas tan importantes como las lesiones medulares, drogas y  SIDA. El daño cerebral tiene varias causas: tumores, lesiones vasculares, enfermedades infecciosas…Y la más frecuente es la de origen traumático y recibe el nombre de traumatismo craneoencefálico.

Gracias a excelentes campañas de prevención sobre temas de salud, como las de la Sociedad Española de Cardiología, la población conoce que fumar es perjudicial o que la alimentación sana es la mejor vía  para prevenir el colesterol. La campaña que alerta a la población sobre los accidentes de tráfico está muy extendida y todo el mundo sabe que el consumo de drogas y de alcohol puede desencadenar accidentes graves. Pero la sociedad desconoce qué pasa con esos heridos que antes fallecían en la carretera y que, ahora, gracias a los avances médicos, no mueren. Hay una ignorancia social y administrativa con respecto al número de afectados de lesión cerebral. Es necesario prevenir a la sociedad sobre las consecuencias de sobrevivir en ese estado.

Perdura el mito de que después de despertar de un coma el paciente vuelve a su vida normal como si nada hubiera pasado. Pero la realidad es otra, el enfermo y su familia tendrán que recorrer un largo camino y a veces, empezar de cero. “A fuerza de voluntad se puede conseguir todo”, dice un lema que resulta falso en el caso del daño cerebral adquirido. Incluso la mejor voluntad del mundo no es suficiente para regenerar un cerebro dañado. Es necesaria la ayuda de especialistas y duros tratamientos de rehabilitación.

La Federación Española de Daño Cerebral (FEDACE) cuenta con un total de 25 Asociaciones y con más de 7.500 familias. Su objetivo es concienciar a la sociedad de la importancia de la creación de infraestructuras suficientes para tratar a estos enfermos, que aumentan cada año. Su lema: “Porque una vida salvada merece ser vida”.

El Daño Cerebral Adquirido ha sido calificado como una “pandemia silenciosa”, debido a que el número de personas con este problema en España ronda ya las 300.000. No sólo afecta a la población joven y adulta con el problema, sino también a los familiares.

El Ceadac-Imserso, inaugurado hace 9 años en Madrid, es la referencia nacional al daño cerebral adquirido, buscan la autonomía personal de los afectados. “Ves con tu lóbulo occipital: no vale con tener los ojos bien. Caminas con tu cerebro. Hablas con tu cerebro”, afirma la directora, Inmaculada Gómez Pastor.

En un principio, se pensaba que los pacientes del Ceadac iban a ser jóvenes víctimas de accidentes de moto. Pero la realidad no es así: del centenar de pacientes,  sólo una cuarta parte sufre traumatismo craneoencefálico, mientras que el resto tienen otras causas, como ictus tumoraciones, encefalopatías y  secuelas de operaciones. El centro, dependiente del Ministerio de Sanidad, realiza la rehabilitación de cada persona de manera integral, aunque siempre con la idea clara de que “la persona nunca volverá a ser la misma que antes”.

“Cada cerebro es distinto a todos los demás, reflejan la historia de la vida, los aprendizajes que han tenido”, explica un neuropsicólogo. “La lesión cerebral se manifiesta de forma muy distinta en cada persona”.

Testimonios como el de José Carlos Arranz, un afectado, nos ayudan a comprender la situación. Fue agredido con una botella que dañó su cerebro y nunca volvió a ser el mismo. No se acuerda de nada, “pensé que me habían dado un tiro”. La rápida intervención médica le salvó la vida. Pero ha perdido la movilidad de su parte derecha y hace falta mucha voluntad para recuperar su movilidad. “Cuando me pasó esto dije que no iba a llorar. Y he llorado alguna vez, pero siempre digo que aquel día tuve mucha suerte. Lo peor es que la familia sufre. Yo me siento bien, animado, con paciencia… Nací en Madrid, pero es cierto, que el día 6 de julio volví a nacer en Pamplona, tuve suerte”. Para las personas con daño cerebral por circunstancias de la vida, también hay esperanza.

Laura Olaso Bustillo

Periodista

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