Las “tapitas” de Gualberto

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   Dirán ustedes que quién es Gualberto. Pues, los que fueron testigos directos de la época dorada de la denominada oficialmente “música moderna” en España, es decir, los años 60, sabrán que Gualberto es un músico sevillano que comenzó muy jovencito a ofrecer acordes eléctricos desde los escenarios hasta llegar a formar el legendario grupo Smash, junto a Julio Matito y Antoñito en la batería. Así, en ese impresionante trío es como yo lo conocí tocando en una nave del barrio de la Macarena. Después, vendrían Silvio, Henrik, todos los que querían subirse y participar y Manuel Molina. Una vez que Julio Matito subió a los cielos, el grupo se disolvió y Gualberto se empecinó en seguir desparramando acordes desde todos los ángulos. Eso sí, abrazado al sitar y recordándome a cada momento a Harrison. Hay que tener en cuenta que el instrumento en sí no es muy habitual por estos lugares y menos en las manos de un rockero andaluz.

   Y en  un montón de aventuras que se metió Gualberto, constituyendo el flamenco casi siempre la base absoluta de sus argumentos de pentagrama. No en vano, en su producción discográfica se puede apreciar con claridad esa complicidad, sobre todo con el guitarrista Ricardo Miño, así como con Paco del Gastor con quien continúa colaborando. Andariego por los Estados Unidos y músico de estudio de Good Vibrations Studio. Concertista en Francia y Holanda. Arreglista, productor y compositor para teatro y cine. Director del Coro Rociero de Triana durante diez años. Contribuyente con la Orquesta Joven de Andalucía. Creador de unas cuantas obras para distintas bienales de flamenco. Fusionista del cante jondo y el sitar, con Agujetas. Y arañador de múltiples instrumentos: guitarra española, sitar, sarod, guitarra eléctrica, guitarra acústica, dilruba… De entre su discografía podríamos citar: Glorieta de los lotos, We come to smash this time, A la vida, al dolor, Vericuetos, Vanguardia y pureza del flamenco, Otros días, Puente mágico, Sin comentarios, Con-Trastes, etc.

   Pero es que ahora Gualberto nos deleita, de manera totalmente desinteresada y en su página web: http://gualbertogarcia.wordpress.com, con unas bautizadas como “tapitas musicales” que son una auténtica delicia en cuanto a su concepción, composición y paladar para el alma, naturalmente. Estas “tapitas” las expone el músico prácticamente a diario en la particular barra de su particular tasca, para quienes deseen saborearlas sin prejuicio alguno. Cuenta Gualberto que cuando baja al estudio, sin ninguna idea preconcebida, cualquiera de los útiles armoniosos que posee le hace un guiño. Y ésa es la señal, dice el maestro, para que sin dudarlo lo ampare e inicie con el mismo una conversación privada que no conoce de fronteras. Más tarde, esa privacidad sonora se hará pública en la tabernita-pantalla que con tanta maña regenta para el gozo de los que esperamos con curiosidad e impaciencia un nuevo hallazgo. Pues que de todo ello, de estas “tapitas musicales”, tendremos pronto en nuestra mesa, en el formato adecuado, el más exquisito de los potajes posibles. Que Gualberto no escatima, porque en Gualberto se conjugan a la perfección creación y generosidad. Si no, prueben. Prueben esas “tapitas musicales”, caramba.

http://jjconde.blogspot.com

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