El problema del PP se llama Rajoy

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Desagradable despertar el del domingo dia 10 para Rajoy y altos dirigentes del PP, al comprobar el brusco e inesperado cambio de resultados electorales reflejados por la encuesta realizada los dias 5 y 7 de abril por la empresa Sigma Dos para el Diario EL MUNDO. De un solo zarpazo, la cómoda ventaja de 16,5 puntos del PP sobre el PSOE, quedó reducida a 7 u 8 sólamente.

 

Todo parece indicar que el PSOE, tras sacudirse el lastre que suponia mantener a Zapatero sin conocer su fecha de caducidad, su salida del escenario político, ha producido un cambio de expectativas electorales altamente positivas. Deduciéndose que la sintonia de las bases socialistas con su presidente desde mayo del 2010, era practicamente inexistente.

 

La capacidad de recuperación experimentada por el PSOE en tan breve espacio de tiempo, ha sido toda una pirueta que extrapolada a la intención de voto, debe preocupar, y muy seriamente, a la cúpula del PP, quienes hasta hace muy poco contaban con que los próximos comicios de municipales y autonómicas se ganarian con facilidad. Se impone un prudencial cambio de criterio para no caer en absurdos triunfalismos, que tendrian una desatrosa repercusión en la generales del 2012.

 

Como aviso a navegantes, conviene que los populares repriman su ímpetus y no sobredimensionen sus perspectivas electorales. El presunto exito que reflejan, o reflejaban las encuestas, no obedece sólamente a las actuaciones de sus líderes y mucho menos a los éxitos cosechados personalmente por Mariano Rajoy con sus indecisiones, ausencia de compromisos e inoportunos silencios, sino al gran desgaste a que ha sido somentido Zapatero en esta última etapa.

 

La mediocridad y pobre liderazgo ejercido por Rajoy no es nada nuevo; es lo que hay y solo resta pensar eso de que “a la tercera va la vencida”.  El otro aspecto que cada vez daña más la imagen del lider popular, es la falta de firmeza con los miembros de sus partido, presuntamente inmersos en casos de corrupción. Concretamente, la actuación con la Comunidad Valenciana, consintiendo que Francisco Camps presente una lista en la que figuran nueve implicados en casos de corrupción, descalifica a los miembros de su partido para criticar situaciones de este tipo o similares en el PSOE. Este tremendo fallo se pagará muy caro no solo por la reprobación del PSOE, sino de la propia sociedad española.

 

El otro gran error de Rajoy consistió en su inasistencia a la manifestación organizada por la AVT del sábado dia 8 en Madrid, bajo el lema de: “Por la derrota del terrorismo. ETA fuera de las elecciones”. Cuando el Partido Popular decidió acudir y apoyar un acto de este tipo y trascendencia, la presencia del presidente , indiscutiblemente, era incuestinable. La disculpa de tener que desplazarse a Ponferrada a recoger un premio en ese mismo dia, de la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión, constituyó una descarada ofensa para las víctimas y resto de manfifestantes, muchos de los cuales corearon la pregunta de ¿donde está Mariano?

 

La contestación de la presidenta de la AVT, Angeles Pedraza, a la llamada telefónica de Rajoy justificando su ausencia por un problema de agenda (?), fué definitiva. “Aquí cada uno ya sabe donde puede y debe estar; quien quiere estar, está, y quien no, no está”. El reproche no pudo ser mas claro y concreto. Incluso, la frase del presidente popular del dia anterior alegando que: “es un mandao que hace lo que le dicen”, resultó de lo más grotesco e inoportuno.

 

Si tal como se afirma, Arriola es el principal asesor de Rajoy, en esta ocasión debió limitarse a observar un discreto silencio y no aconsejarle el viajar a Leon. Tal actución, si se produjo, no justificaria su abultadísimo sueldo con muchos dígitos, según afirman las malas (o buenas) lenguas.

 

El Sr. Rajoy parece ignorar que en su caso, los pactos con otras formaciones políticas son prácticamente inviables, y con una victoria por la mínima en las generales el PP no podria gobernar. Debe modificar su comportamiento. Actuar más y delegar menos. Comprometerse, arriesgarse, fajarse e incluso equivocarse, para que los ciudadanos comprueben como se parte el pecho un dia sí y el otro tambien, para lograr el cambio de gobierno que España tanto necesita. Los 8 puntos de diferencia que separan al PP del PSOE no son una renta suficiente; es necesario incrementarla pero eso no se logra fumándose un puro ni pisando alfombras rojas….¡¡Tiempo al tiempo!!

 

 

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