Endeudamiento rápido y furioso

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El británico John Maynard Keynes afirmó una vez: “En el largo plazo, todos estaremos muertos”. Dada la situación financiera actual, en el corto plazo, más bien parece que el keynesianismo será el que esté muerto.
En el 2010, el endeudamiento público promedio de los países miembros del G-20 es del 82% de su PIB; mientras que el de los países avanzados, alcanza el 110%, de acuerdo al FMI.
Entre los países miembros de la Unión Europea que recientemente han recibido el “apoyo” del FMI y el Banco Central de la Unión Europea, por sus problemas financieros, se encuentra, Portugal con 86% de deuda pública con respecto al PIB; y Grecia con un 133%. Para toda la Unión Europea, el nivel de endeudamiento respecto al PIB es del 80%. Otros países con dificultades similares son Italia, con un 123; Francia, con un 83%; Reino Unido con un 82%; Alemania, 86%; Brasil con un 62%; pero los más “destacables” a nivel mundial son: Japón, con un 226%; y los Estados Unidos con un 99%. Para México, su nivel de deuda pública es del 50.3% del PIB.
Es así como el mundo se acerca a la zona límite de desintegración (quiebra) del sistema financiero internacional.
En él, sólo quedan dos escenarios, para la ortodoxia monetaria: el neoconservadurismo que buscará recortar todo tipo de programas gubernamentales (incluyendo los sociales) y aumentar la recaudación vía impuestos, sofocando la economía para tratar de “bajar” el déficit; y la perspectiva neokeynesiana, que tratará de inyectar más circulante a la economía, disparando más el proceso de hiperinflación que ocurre actualmente. Y lo más probable es que en el corto plazo veamos la implementación de ambas políticas simultáneamente.
Lo más terrible de lo que acontece, es lo que queda fuera de la interpretación monetaria y financiera de la economía, lo que está ocurriendo en términos del derrumbe del enfoque de la economía física. Para detener esta destrucción de la economía real y productiva, el economista estadounidense Lyndon LaRouche, ha propuesto la implementación de una legislación estilo “Ley Glass-Steagall”, a nivel internacional, que divida el sector de deuda especulativa, de la que sí es legítima.
Dentro de cada país, existen voceros que se dedican a impulsar las propuestas francamente fascistas de recorte presupuestal y “neconservadurismo”; y al mismo tiempo de “neokeynesianismo”, con la expansión monetaria y el rescate a la deuda especulativa, bonos chatarra y deuda “tóxica”, que no tiene ningún sustento en la economía real, con el fin de mantener tranquilo al “sector financiero” y a la “inversión extranjera”.
En México, tal papel lo juega, la iniciativa de reforma fiscal presentada por el Senador Manlio Fabio Beltrones, y del PRI en general, con su expectativa de captar el “beso negro”, de la oligarquía financiera internacional, con la que buscan meramente captar más recursos para continuar los rescates financieros, y así obtener su apoyo para las elecciones del 2012.
Va siendo necesario, que los sectores verdaderamente productivos se organicen en otro Proyecto Alternativo de Nación, uno que responda a los intereses que tienen que defender las soberanías nacionales, en el largo plazo; pero también, urgentemente, en el inmediato: la producción y el trabajo frente a la especulación.

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