Ludwig II of Bavaria. Martha Schad. dtv. 1ª Edición 2001.

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 “At the beginning of his reign, the young king attended to affair of state with ulmosst diligence. Those secretaries who had assumed he would be satisfied with the role of a marionette were soon abused of their illusion”.

“Al principio de su reinado el joven rey atendía los asuntos de estado con la mayor diligencia. Aquellos secretarios que habían asumido que se satisfaría con el papel de marioneta sufrieron pronto las consecuencias de su ilusión”.

Páginas 23 y 24.

“I want to be the observer myself, not be observed by the crowd!”

“¡Quiero ser yo quien observe, no ser observado por la multitud”.

Luis II de Baviera.

Comentábamos hace unas semanas el ciento veinticinco aniversario de la muerte de Luis II de Baviera, al reseñar una biografía del monarca. Esta señalada fecha ha servido como estimulante a las editoriales alemanas que han tenido la vista de publicar en inglés… aunque lamentablemente no en español, y ello a pesar de la presencia aún notable de hispano hablantes en Munich y alrededores. En este caso se trata de una sexta edición, pues el ensayo vio la luz por primera vez hace diez años.

La autora, especializada en redactar sobre la vida de mujeres bávaras, tenía sesenta y dos años cuando apareció el libro, lo cual nos habla de una escritora experimentada en el arte de la biografía y madura en su forma de afrontar los hechos históricos y los personajes.

De hecho, uno de los aspectos más destacables de la obra, sin duda, es esa rica documentación de la que nos hace partícipes: fragmentos de cartas y poemas, declaraciones de la época del monarca y otros testimonios nos acompañan a lo largo de las páginas. Y, si bien es cierto que esa cercanía, a veces desviste del misterio poético a Luis II y su mundo, no es menos verdad que le otorga la realidad, la materialidad a ese misterio gigante que fue su persona. Cuando se despoja de la leyenda, se puede contemplar al hombre desnudo… y comprobar que sigue siendo un monarca mítico.

Por un lado se muestra claramente que no fue un hombre ajeno a su cargo, al menos al comienzo de su reinado, cuando aún Baviera podía considerarse independiente, situación que cambió con la unificación alemana y el transcurso de las guerras entre Austria y Prusia y entre Prusia y Francia.

<<In November of 1870 Ludwig had already explained his position on the “emperor’s letter” to his brother: “If Bavaria could be independent and remain outside the German Constitutioal Treaty all this would be inconsequential; but politically this would be virtualy impossible, since the people and the army would oppose this and the crown would lose all support in the country. Thus, horrible as it is, it is an act of political prudence, even necessity, and it is in the interest of the crown and the country that the king of Bavaria takes up this position”>>

<<En noviembre de 1870 Luis ya había explicado a su hermano la postura adoptada en la “carta del emperador”: “Si Baviera pudiera ser independiente y permanecer fuera del Tratado Constitucional Alemán todo esto sería inconsecuente; pero desde el punto de vista político esto sería virtualmente imposible dado que la gente y el ejército se opondrían y la corona perdería su apoyo en el país. Por lo tanto, aunque horrible, es un acto de prudencia política, incluso de necesidad, y es en interés de la corona y del país que el rey de Baviera tome esta postura”>>.

Por otra parte, con el transcurso de los acontecimientos y la imposición de esa realidad, prosaica, insensible y materialista en la peor de las formas, el monarca se vuelve hacia sus proyectos artísticos: el mecenazgo de Wagner -con lo que ello supuso de desgaste personal frente a no pocos bávaros pues la figura del músico no despertaba, con su dispendio continuo, especiales simpatías en buena parte de la población- y por supuesto sus proyectos constructivos, sus castillos. Aunque la obra habla de ellos, pues no podría hablarse de Luis II de Baviera sin mencionarlos y explicar lo que significaron en su vida, nos presenta esta faceta del monarca de su propia boca:

“Often a vehement rage and hate attacks me. Then I turn away in anger from the chaotic reality, which offers me little. Perhaps one day, when all ideals whose fire I so carefully cultivate have broken down, I shall make peace with this world. But -never wish for that! I want to remain an eternal mistery to myself and others…”

“A veces me siento atacado por una ira vehemente. Entonces aparto la vista con ira de la realidad caótica que poco tiene que ofrecerme. Quizás algún día, cuando todos los ideales cuyo fuego cultivo cuidadosamente hayan fracasado, podré hacer las paces con este mundo. Pero -¡no lo deseemos nunca! Quiero mantenerme como un eterno misterio para mí mismo y para los otros…”.

Fragmento de carta de Luis II a la actriz Marie Dahn-Hausmann.

Una de las aportaciones especiales de este libro se encuentra a las referencias que hace en cuanto a las relaciones de Luis II de Baviera con las mujeres. Si bien repasa el fallido compromiso con Sofía, hermana menor de la Emperatriz Isabel, y la especial relación con esta última, o el complicado entendimiento con su madre, como es ya habitual al hacer un repaso de su vida, también aporta datos sobre su intensa amistad casi filial-maternal con la Zarina Maria Alexandrovna de Rusia o fragmentos de su correspondencia con actrices. En este caso cabe preguntarse hasta qué punto las otorgaba esencia propia o bien las confundía con los papeles que representaban en el teatro y la ópera. Todo ello sin olvidar que, muy en línea con su época parece que llegó a decir: “Oh, women! Even the most intelligent of them disputes without logic”.

La biografía, aunque carece de información aparecida en los últimos diez años como los “arreglos” que la familia del rey mandó realizar sobre las fotografías que Luis II se hizo con el actor Josef Kainz, por lo que las interpreta de forma incorrecta (piensa que la falta de armonía entre ellos es evidente cuando las fotografías originales muestran a Josef posando su mano sobre el hombro del monarca), insisto, aunque carece de la información “destapada” últimamente, resulta de una gran riqueza documental, de las palabras del propio rey y de algunos de los que lo conocieron, atesoradas en sus cartas y declaraciones a los primeros biografos. Además también aporta fotografías, cuadros, grabados… un abundante material de imágenes que nos transportan a su época y que enriquecen la lectura. Y en esto el acierto es absoluto pues nos acerca casi con microscopio a una persona que cuanto más se alejaba por sus mundos soñados, más profético resultaba, tal como sucedió con su fe en que la tecnología haría al hombre volar (uno de los elementos que se tuvo en cuenta para declararle “loco”) o con lo que escribió a Wagner el 4 de agosto de 185:

“when we both no longer exist, our work will stand as a shining example for those who come after us. Our work will give pleasure to generations, and hearts will be enchanted by the divine and eternal arts”.

“cuando ya no existamos ninguno de los dos, nuestro trabajo permanecerá como un brillante ejemplo para aquellos que vengan detrás de nosotros. Nuestro trabajo proporcionará placer a generaciones, y los corazones caerán bajo el encantamiento de las divinas y eternas artes”.

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