Un año de viaje simulado a Marte

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El 3 de junio de 2010 arrancó la primera simulación completa de una misión tripulada a Marte. El proyecto se enmarca dentro del programa Mars500 del instituto ruso IBMP (Institute of Biomedical Problems) para estudiar los factores humanos en los viajes interplanetarios. Justo un año después, los tripulantes están ‘regresando’ sin novedad desde el planeta rojo.

“¡Es increíble que ya haya pasado un año!”. Así comienza su entrada en el diario de la misión Diego Urbina, uno de los dos europeos que forman parte de la tripulación de un viaje simulado a Marte de 520 días de duración. Se trata del último y más importante de los experimentos que componen el programa Mars500, que comenzó en 2007 como un proyecto del instituto ruso IBMP (Institute of Biomedical Problems), y en el que participa también la ESA.

La primera fase consistió en una simulación de 14 días durante la que se validaron las instalaciones y los protocolos de operación. En la segunda fase, desarrollada en 2009, cuatro rusos y dos europeos permanecieron en el módulo de aislamiento durante 105 días.

Ahora, los seis miembros de la tripulación de Mars500 ya llevan 365 días aislados en las instalaciones del instituto IBMP a las afueras de Moscú. La tripulación en realidad no ha ido a ninguna parte en todo este tiempo, aunque en teoría han viajado hasta Marte y ya están de camino de vuelta a casa.

Los seis miembros de la tripulación – tres rusos, dos europeos y un chino – entraron en los módulos de aislamiento el día 3 de junio de 2010, comenzando su viaje simulado al planeta rojo. Los módulos de aislamiento reproducen hasta el último detalle de un viaje interplanetario, en la medida de lo posible, sin abandonar la superficie de la Tierra.

La ‘nave’ está compuesta de cuatro cilindros interconectados, con un volumen total de 550 metros cúbicos. Cada miembro de la tripulación tiene su propio camarote, y viven y trabajan siguiendo una rutina muy similar a la de los astronautas que se encuentran a bordo de la Estación Espacial Internacional.

“Lo peor es la rutina diaria: cada día nos despertamos a la misma hora para realizar las mismas pruebas médicas con los mismos aparatos: ¡No hemos tenido ni un día de vacaciones o un fin de semana en el último año!”, escribe Romain Charles, otro miembro europeo de la tripulación.

“Podéis intentar comprender cómo nos sentimos si tratáis de recordar qué estabais haciendo hace exactamente un año, para luego imaginar cómo sería haber vivido desde aquella en el interior de una caja metálica sin ventanas”, añade Urbina.

El viaje al planeta rojo

A finales del pasado mes de enero, la tripulación llegó a la ‘órbita marciana’, donde les esperaba el ‘módulo de aterrizaje’ cargado de suministros (que en realidad era otro módulo conectado a las instalaciones principales).

Tras transferir los suministros a la nave principal, Diego Urbina, Wang Yue y Alexandr Smoleevskiy se mudaron al nuevo módulo en el que iniciarían el ‘descenso’ hasta la superficie marciana. Durante su estancia en Marte realizaron tres paseos espaciales, utilizando trajes rusos Orlan, en el interior de una gran cúpula decorada como si fuese la superficie marciana.

En estos paseos recogieron muestras del terreno, instalaron experimentos científicos y exploraron el entorno con un rover, imitando las actividades que algún día tendrán que realizar los primeros astronautas que lleguen al verdadero planeta rojo.

Tras conquistar la superficie de Marte, el trío ‘voló’ de vuelta a la nave interplanetaria, reuniéndose de nuevo con el resto de la tripulación para comenzar el largo viaje de vuelta a casa el pasado día 2 de marzo.

El mayor problema de las futuras misiones de exploración interplanetaria no son necesariamente los aspectos tecnológicos, sino los humanos, como la interacción entre los miembros de la tripulación en un entorno tan hostil. El principal objetivo de este proyecto es precisamente el estudio de estos factores.

La tripulación de Mars500 ‘regresará’ a la Tierra el día 5 de noviembre, cuando la escotilla de los módulos de aislamiento se abra de nuevo. Sin embargo, su misión se prolongará unas cuantas semanas más, repletas de pruebas médicas y reuniones para discutir los resultados del experimento.

Fuente: ESA

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