Reales Alcázares de Sevilla

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“Alcázar” se deriva de la palabra árabe hispánica AL QASR que se traduce como “casa real o habitación del príncipe”. Se daba como consabido que el origen de este edificio situado en el área emblemática de Sevilla, junto a la Catedral y al Archivo General de Indias, provenía del palacio que construyó Adb Al Rahman III en el siglo X, pero excavaciones recientes han demostrado que el recinto palaciego de los Reales Alcázares se remonta a los finales del XI.

Tras sus muros muchos monarcas ejercieron su poder y se han desarrollado infinidad de eventos históricos de  máxima importancia mundial. Puede ser considerado como el palacio real   más antiguo en uso pues en la actualidad sigue siendo residencia oficial de los Reyes de España.

La ciudad de Sevilla fue conquistada a los almohades, dinastía reinante en este reino musulmán, por Fernando III el Santo, en 1248. Los vestigios de esta época se encuentran en el Patio del Yeso, con arcos poliburados con motivos de paños de sebka, decoración propia de este periodo.

El acceso principal del Alcázar es la puerta del León, a la que le sigue el patio del León y atravesando los tres arcos de la muralla original de la fortaleza musulmana aparece el patio de la Montería, con la Casa de la Contratación y el palacio mudéjar de Pedro I. Toma ese nombre por ser el lugar de reunión de los monteros reales para asistir a las cacerías. La primera obra mudéjar se debe a Alfonso XI en el siglo XIV, tras la Batalla del Salado, y es la Sala de Justicia y del Consejo, junto al patio del Yeso, de origen almohade.

Entre 1364 y 1366 el Palacio se construyó por orden de Pedro I de Castilla y por su estilo mudéjar, único en el mundo, es la manifestación artística más excepcional de la península ibérica. Surgida en la Reconquista coexistió en alguna de sus zonas construidas con el Gótico o el Renacimiento. El mudéjar es la expresión cultural y artística de una sociedad en la que convivían cristianos, musulmanes y judíos. Su origen es la palabra hispanomusulmana Mudaggan, (sometido, domado), haciendo referencia al musulmán al que se le permitía seguir viviendo entre cristianos sin renunciar a su fe aunque obligado a un tributo. La dificultad de llevar población cristiana a los territorios conquistados aconsejó a los reyes autorizar a los pobladores musulmanes a quedarse en esos territorios, facilitando de esta manera de la creación de un nuevo estilo en el que se fundieron dos tradiciones: la cristiana y la islámica.

 

De este palacio destacan la Portada principal, el Patio de las Doncellas con el estanque nazarí y los árboles que simulaban un frondoso bosque como recreación del paraíso. Hay que resaltar que los reyes cristianos heredaron de los antiguos moradores la creencia de que el agua era el origen de la vida en la tierra. El piso principal mudéjar contrasta enormemente con la Galería superior, de estilo renacentista. Estos dos estilos representan dos épocas de gran esplendor del Alcázar. Lo que pudo ser capilla en el reinado de Pedro I se convirtió mas tarde en el  Salón de Carlos V; El majestuoso ejemplo de techo renacentista se cree que sustituye a otro que cubre el Mirador de los Reyes Católicos en el Cuarto Real Alto. Bajo el reinado de Felipe II, se remodeló el edificio, dotándolo de nuevas y espectaculares techumbres, como la del salón que lleva su nombre. Mención propia tiene el Arco de los Pavones, antesala del  lugar más paradigmático, como es el Salón de Embajadores, cuyas paredes son auténticos tapices de color y su cúpula majestuosa que imita al firmamento. Este salón puede considerarse un homenaje a los dos palacios más importantes del Al-Andalus: Medina Zahara y la Alhambra. La recreación del Universo. Bajo la cúpula, las pinturas de Diego de Esquivel retratan a 56 reyes, desde Chindasvinto hasta Felipe III. Aledaño, el Patio de las Muñecas era el centro de la vida privada en el Palacio. En el cuarto del príncipe, la reina Isabel I La Católica, dio a luz al príncipe Don Juan, su heredero, que falleció prematuramente.

 

El Palacio Gótico surgió de la intención de Alfonso XI de aportar la impronta cristiana, trayendo maestros burgaleses para que construyesen un nuevo palacio. El uso de bóvedas de crucería denotan la influencia de las corrientes francesas. En la época medieval al palacio se le llamaba “el cuarto del caracol” debido a cuatro escaleras de caracol que se alzaban en los ángulos del edificio. En la Sala de las Fiestas, se casó el emperador Carlos V con Isabel de Portugal. Sus paredes están cubiertas de azulejos que recuerdan a los tejidos italianos que llegaban al puerto de Sevilla. Contiguos, los salones de los Tapices y de Carlos V. En los sótanos del Patio de Crucero se puede admirar, en el frescor que reina en esas dependencias, los baños de María de Padilla. Originalmente construidas en el XII, en el periodo Almohade, fueron transformadas por Alfonso X el Sabio, construyendo bóvedas de crucería. Desde las galerías del palacio Gótico se sale al paraíso escondido: los jardines del Alcázar. Todos los palacios andalusíes se complementaban con los jardines-huertos. El milagro del agua hacía surgir la magia en sus rincones y aparte de abastecer de alimentos a los miembros del Palacio, tenían una función estética para satisfacer a los cinco sentidos. En el siglo XVI, se remodelaron con el sello manierista de Vermondo Resta. Este artista del tardo renacimiento creó la Galería de Grutesco, transformando la vieja muralla musulmana en una galería de formas caprichosas desde donde disfrutar de los jardines. El estanque de Mercurio es una joya del estilo manierista, cuyo origen fue el de alberca de riego que abastecía de agua el  Al Qasr.

En 1503 se estableció la Casa de la Contratación, concebida para regular el comercio y la navegación con el Nuevo Mundo. Asimismo se convirtió en el centro de estudios cosmográficos, cartográficos y náuticos. Bajo sus arcos, en estas dependencias se dibujó la primera carta geográfica del Nuevo Mundo y se organizó el primer viaje alrededor del mundo, con Magallanes al frente. De estilo renacentista puede decirse que fue un lugar en donde se decidieron los destinos de la humanidad en aquel momento, los inicios de la Época Moderna.

El origen del Cuarto Real Alto data del reinado de Pedro I “EL Cruel” que mandó construir dos salas para uso invernal pero durante los periodos de permanencia en Sevilla de los Reyes Católicos fue necesario adaptar el Palacio Alto para uso privado de los monarcas, agregando más salas. Años más tarde, tras la boda de Carlos V, se inició una de las etapas  renovadoras más importantes del palacio al introducir elementos renacentistas. La Sala de Audiencias es una de las dos estancias más antiguas del Cuarto Real.

Cuando atravesamos, ya de salida, el apeadero, vienen a nuestro encuentro las palabras del rey de Sevilla y poeta Muhammad Ibn Abbad Al-Mu Tamid, antes de partir hacia el destierro en Africa:

 

Cuando nos encontramos para despedirnos, de mañanita

Ya tremolaban las banderas en el patio del alcázar;

Eran acercados los corceles, redoblaban los atabales:

Eran las señales de partida.

 

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