Sociopolítica

Líbano, pocas diferencias

Observando el escenario político libanés hay quienes afirman que lo mejor para el país es el grupo 8 de Marzo, encabezado por Hezbollah, a quien consideran ideal para dirigir los destinos del país. Por otro lado, hay quienes sostienen que la única opción para el Líbano es el poder en manos del grupo 14 de Marzo, encabezado por el ex PM Saad Hariri. Tal vez es tiempo de comenzar a pensar que ni uno ni otro sea lo mejor y que ambos han sido negativos por igual para la estabilidad del país.

Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah y sus aliados, han decidido oponerse al Tribunal Especial para Líbano (TEL), la lógica emocional de tal oposición se basa en su concepto de resistencia, pero no menciona “el porqué” ni los detalles de las acusaciones del tribunal sobre sus funcionarios. Aun así, toda idea y palabra de Nasrallah, no importa cual sea ni de qué se trate tendrá sus seguidores así como sus opositores. Esa es la pobreza intelectual y la odiosa forma en que se da el debate actual en Líbano, la misma que ha depositado al país en un callejón sin salida por los últimos 6 años. Pero el hecho innegable es que ambas partes, tanto Hezbollah como sus opositores gozan de un apoyo popular prácticamente por igual. Cada sector político libanés dispone de una base que sigue ciegamente a su liderazgo sin hacer preguntas. Nadie está dispuesto a exponer una idea que pueda confrontar lo que diga Hassan Nasrallah quien cuenta con el apoyo de todos los diputados del nuevo gobierno.

Al mismo tiempo, el sector contrapuesto que simboliza la oposición también dispone de sus seguidores, tal vez un poco menos entusiastas, pero igualmente cumplidores de las decisiones de los líderes de Al-Mustaqbal y otros políticos que conforman el Grupo 14 de Marzo. La suma de los partidarios de ambos bandos es prácticamente el equivalente a la totalidad de la sociedad libanesa. Así, ninguno de los dos sectores se siente en la necesidad de escuchar al otro, menos aun a comprometerse con el bien del país. ¿Por qué habrían de hacerlo? Ellos disponen de un 45 a un 50% de la sociedad de su lado.

Indudablemente lo que en Líbano parece faltar es el equilibrio de una tercera vía independiente que pueda obligar a cada uno de los dos grupos a buscar consenso y captar su apoyo. Y este apoyo no se logrará mediante la ampliación de la influencia de las partes en pugna a través de una mayor o menor flexibilidad o rigidez. Esto significa que ninguna de las partes puede darse el lujo de despreciar a la otra como lo hacen actualmente. Y si este hubiera sido el caso, entonces el grupo Hezbollah no tendría porque haberse opuesto al Tribunal Internacional, sin embargo lo hizo abiertamente llevando al país a una situación insostenible. Esta posición se encuentra claramente representada en declaraciones del funcionario Nawaf Al-Mousawi, quien sostuvo en nombre de sus colegas de Hezbollah: “Invitamos a los demás a hablar todo lo que quieran, pero no les vamos a escuchar”. Los dichos del dirigente de Hezbollah claramente no parecen ser la receta para un diálogo productivo que ofrezca avances para destrabar el controversial de manera inteligente y responsable.

La misma lógica se aplica a los dirigentes y seguidores del grupo 14 de marzo que han pasado los últimos seis años esforzándose por crear una imagen mucho más grande aun que la que ha tenido en vida el asesinado Rafik Hariri, aunque esto no quiere decir que una investigación de su asesinato no se justifique. A lo que me refiero es a que los verdaderos líderes políticos y estadistas deben ser capaces de gobernar y al mismo tiempo llevar a cabo la investigación de uno de los tantos infames crímenes políticos que han ocurrido en Líbano. Tanta parafernalia no es necesaria. Los libaneses comunes y la sociedad civil elegirán con sabiduría las personas que deseen santificar y que a su juicio sean importantes sin la necesidad de una campaña orquestada en torno a fotografías de sus muertos ni de constantes manifestaciones delante de sus tumbas.

Entonces, ¿Qué significa oponerse desde la sana crítica a ambas partes? Si se me permite: “significa mucho para mí”. Significa el futuro del Líbano y, curiosa o paradójicamente, todavía creo que hay uno. Sostengo que una opción existe y que no está representada plenamente por ninguna de estas dos alternativas ya que ambas han demostrado ser tan incompetentes como negativas.

La historia conforma los hechos acaecidos en el pasado, avanza y se desarrolla concretamente por medio de un proceso enlazado con la realidad, pero nunca a través del proceso dialéctico que ambos sectores ofrecieron hasta hoy llevando al país a la tensión sectaria en que se encuentra. De allí que sostengo firmemente que ninguno de ellos pueden representar las aspiraciones reales de las futuras generaciones de libaneses ni de su juventud actual. El grupo liderado por Hezbollah y sus aliados del 8 de marzo así como el movimiento Mustaqbal y el grupo 14 de marzo representan una tesis y una antítesis del conflicto actual subyacente e irresuelto y ninguno de lo dos sectores tiene futuro ni solución a la vista por lo que seria saludable que la resultante de esta confrontación diera lugar a una síntesis que suponga un futuro de justicia, democracia y libertad.

Los esfuerzos de Hezbollah y sus aliados por establecer una sociedad dirigida por Siria e Irán fracasaran, y aquellos otros que miran hacia Arabia Saudita en busca de inspiración igualmente han perdido su rumbo y contacto con la raíz del dilema actual. La salvación del Líbano está en un movimiento que lo libere de ambos.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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