El chantaje

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[«Yo no sé lo que pueda pasar el día de mañana, también tengo derecho a comer… Nadie me ha hecho algún acercamiento para que yo renuncie a la posición del Senado; pero, ¿cómo asegurar que Rosselló sería un buen senador por distrito, si él vive en la región desde hace apenas un año?»: Victor Loubriel, Senador electo y abdicado, 2005

Lo contado en este relato es una historia real de la política puertorriqueña del año 2005].

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«Sabemos que eres gay, Victor», le dijeron al Senador novato y se puso de mil colores. La primera vez, cuando no había testigos, se le cayeron un montón de folios de legislación que cargaba en las manos. Llenaba algunas cajas, con papeles y artefactos, que mudaría consigo al Capitolio.

A su oficinita de campaña en Arecibo, como quien entrara a sacarle huesos anónimos y esencias de su closet, se personó el visitante. Fue tan de improviso que Victor se sentía devorado por sus propios nervios y amendrentado por el ex-procurador.

«Se lo dijeron a (Kimmey) Rashke y a Roberto Arango», informó el emisario del partido.

«¿Qué?»

«Tus tendencias, lo pato».

El azuloso es nada menos que Thomas Rivera Schatz, a quien el ex-gobernador Rosselló había designado como Procurador de Justicia en 1996. Ahora el ex-Gobernador, o mejor dicho, el Partido necesitaría para este sujeto, Rosselló en derrota y asaz resentido y caprichudo, una ayuda por la que Thomas vino secretamente a Arecibo y preguntó a Victor, con su estilo tan rudo:

«¿Por qué niegas la ayuda? Me dijeron que no cooperas». En el Partido Azul, el de La Palma, como también lo nombran desde los tiempos de Ferré y Romero, la ayuda no es voluntaria. Es deber. Obligatoriedad, obediencia.

El senador recién electo está en ‘shock’ porque, desde que Anibal Acevedo Vilá / demonio rojo / ganó las elecciones del 2004 y el ex-gobernador azul quedó sin trabajo, y no es por eso, es que, en tal situación, Rivera funge como su hostigador contumaz, el peor de sus fiscales personales. Vea cómo le dijo: «Sabemos que eres gay y lo es Arango. Ustedes piden el dinero de la ortodoxia cristiana; el partido los solapa y les facilita donativos para sus campañas. Ustedes posan de modosos, moralistas y adecentados, pero son unas inmundas cloacas. Y te diría, porque ya ganaste el escaño de Arecibo, lo mismo que Cheney le dijo a Colin Powell: Your resignation is for the best of our party and our country…»

«Pero yo no estoy en nada indebido», comunica él a Thomas. Por nervioso, sigue en su empaque de chucherías. El visitante dio el mensaje claro. Victor, chantajeado, quisiera que se largara de inmediato; pero, el otro es un torturador moral. Se goza en verlo acorralado. Fuera del closet, como si estuviera desnudo, en cueras.

«Fue una cosa maravillosa cuando Nuestro Partido, con el Dr. Rosselló a la cabeza, volvió al poder en 1992, derrotaba a Sila y Melo… No fue sólo que él derrotó a la hija del Vate, Victoria Muñoz Mendoza, exponente mayor del inmovilismo de la colonia, es que trajo a Puerto Rico la esperanza, traducida a una efectiva ofensiva de Mano Dura Contra el Crimen, integración de la Guardia Nacional para ese propósito, apoyo adicional a la Policía estatal y, en fin, que azotaríamos frontalmente los flagelos del crimen en esas zonas de bajo nivel económico… ¿Te gustaría que se acabara eso?… Con Acevedo Vilá, la oposición se ha jurado revertir lo que hicimos en el 1992 y antes… los avances de infraestructura, el Tren Urbano, el Super-Acueducto, el Coliseo, el Super Tubo, la reforma del sistema de salud, la visión turística, el Tren Ligero que aspiramos a que se extienda por el Viejo San Juan… ¿Te gustaría que se acabara la Tarjeta
Rosselló o lo que Santini ha logrado en dos términos como Alcalde de San Juan, ahora una de las mejores plazas para accesar directamente fondos federales para la educación?… ¿Te gustaría que se acabara la posibilidad de contar con una piscina, o centro para la enseñanza del buceo, obra de primer orden mundial como el Natatorium, infraestructura de 28 miliones de dólares, la ‘San Juan Golf Academy, escuelas orientadas a deportes, bilinguismo, clínicas de autismo, todo en San Juan, con Santini y Rosselló, gente que materializa la Estadidad concreta, no sólo en leyes abstractas, o promesas, gente que no es esa Pava abyecta, antiprogresista y anacrónica… Nuestra visión neoliberal puedes vivirla. Ver el progreso».

«No, no… yo no quiero que se acabe nada, pero yo he recibido una encomienda de mi electorado de Arecibo. No quiero defraudar la confianza de la gente que me dio el voto. ¿Irme nomás así?, tirar promesas, renunciar al trabajo, no sentir que empeñé mi palabra ante la gente de mi distrito», Victor verbalizó con timidez.

«¿Habló Jorge contigo?», preguntó el emisario azul. Se refiere a Santini, alcalde de San Juan. «No te irás con los bolsillos vacíos. Estamos autorizados a darte $5,000 mensuales. Y, como te gustan las buenas camionetas, con ruedas enormes como pencas de escrotos, una homer campera, te tenemos una… Hablamos con uno de tus parejos. No yo. Santini, quien conoce a los que cojean con sus aspiraciones políticas (Arango y Diaz), pero tienen sus colas pisadas, él lo hizo». Victor lo escucha que se mofa; mas vuelto a la seriedad añade que vendrán a verlo del Cuartel Azul / Central del Partido para que firme unos documentos. Y lo van a llamar a diálogo privado, con los Grandez Azules Cojonudos y él tendrá que asegurarles que, una vez que obedezca, no andará «with nonsenses, and non condescending remarks at Rosselló, but taking cheap shots».

«Pero yo no estoy en nada indebido», comunica a Thomas. Lo repite como mantra.

Y, desde sus ojitos bailadores y su fino bigotito hitleriano, Thomas lo escruta. Después coloa un diario sanjuanero, que saca de su portafolio, abierto en la página de sus dec;raciones: También tengo que comer: Loubriel / Asegura que no renunciará sobre el escritorio de Victor. Escuchó que se quejaba por el trance de [erder una oportunidad que deseara y no viene todos los días. Es una oportunidad de ingresos como no la sueña ni el mejor ejecutivo del país: salario de poco menos de $100,000 anuales; pero con dietas o viáticos de $150 por día, tarjeta de crédito y celular pagos por el Senado, gastos de gasolina o de transporte con chofer pagados; personal, asesores, dinero asignados a sus comisiones asesorativas… El diario parece que dice algo tan vulgar como lo siguiente: «Yo no sé lo que pueda pasar el día de mañana, también tengo derecho a comer».

«Yo sí sé lo que ocurriría mañana contigo, Senador Loubriel. ¡Pobre Victor! si la senadora Raschke abriera esa boca venenosa, puriitana, y expy que vives en el closet, fraguando paterías… que la confianza de tu electorado en tu buena reputación se acaba… Ah, te preocupa que haya de comer, ¿eh? Listo eres. ¿cree que tú puedes comer con $5,000 mensuales y sin trabajar? CONCEDIDO… Te los vamos a dar; habrá otras menundencias; pero vamos a ser leales con alguien que necesita más que tú… ¡El partido! y leales al hombre que nuestra dirigencia hizo que regresara, sacándolo de su descanso en Virginia, en 2003, con llamadas y vistas… El derrotó a Carlos Pesquera en las primarias… él era el hombre. Es mejor que tú, un desconocido. El nos enseñaba la unidad, a tener partido y no dejarlo arruinar, hasta que apareció ese Chino malhadado y canceroso que vende nuestra Casa Azul por componendas, pivasos o alianzas con los rojos y tú, si
no renuncias en febrero, y no le dejas tu escaño a Roselló lo que harás es que el monstruo, que nos arropa con la peste de la Macacoa, crezca… Kenneth McClintock, ése es el foco infeccioso».

«Pero yo no estoy en nada indebido», comunica a Thomas. «No estoy contagiado con McClintock. Nunca he permitido que siquiera me hable».

«Si quieres lo puedes estar. Fuera del Partido, puedes ser gay. Dentro del partido, abre bien el bolsillo y, muu calladito para que te eas más lindo, recibe tus cheques. Venderás tu plaza a un hombre que sí la merece: ¡el jefe! por él, quien hace más de diez años, en 1993, creó la Tarjeta de Salud, estableció el inglés y el español como los idiomas oficiales de Puerto Rico. Empujó un plebiscito de status con mejor oferta que el ELA colonial… ¿Te gustaría que se acabara eso?»

«No, no… sólo pregunté: ¿por qué la pugna del partido en el Senado? ¿Por qué el orgullo del jefe si eso es más divisivo?»

«El orgullo dignifica a los jefe excelentes; pero la desobediencia, no. Y nos cayó la macacoa mongólica. Es un culebrón londinense de ojos chinos, que creció con más poder que lo que la Dirección del partido había calculado. Parece que, desde el 2000, cuando fue Comisionado Electoral de los azules, ha medrado. Se ha manejado para infiltrarse y hacer daño… Hoy es como anglicano traidor dentro de la Iglesia de Roma», le dice Thomas.

Victor comprende que se trata del presidente del Senado Kenneth McClintock y el asunto es que el majadero de Rosselló, niño mimado, político sin empleo, al irlandés prieto no lo quiere. Calcula que lo desbancará. Y primero a él, el arecibeño, pa quien edirle el cargo por su distrito, luego Kenneth. Que éste lo entregue es para porfiarlo. Un escaño es una mina de oro. Se chupa prestigio, se gana dinero y poder. Ese culebrón bien que lo sabe.

«¡Maldita sea y tiene que ser mi escaño del que el jefe se antoje antes de pedir el del chino londinense!»

«La peor lucha será que McClintock, la plaga, renuncie. Al menos, eres la parte fácil y manejable de este asunto. El no. Y no hay evidencia, como la que tenemos tuya, maricón, quer siva de excusa para echar ese monstruo del Partido».

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