Sociopolítica

El Destino y el tranque

Nunca se puede determinar cuán intensa y responsablemente los asuntos públicos son discutidos cuando el marco de la prensa, los foros tradicionales en el país, tienen más de farandulería, complacencia de las gradas, anuncios de pasarela, que de valentía y profundidad. El discurso político colonial se configura en formato de telenovela. Cursilería, lágrimas de cocodrilos, gritería histérica, chisme barato. Se aúpan en primer plano los héroes y antihéroes, se da colores al reduccionismo del bueno y el malo. No se trata de entender las intrigas como predisposiciones naturales de intereses de clase y, sobre todo, los más profundos intereses corporativos y de explotación colonial de los poderes interventores.

Aníbal Acevedo

Por esta razón, no se acusa (o tal vez ni se sabe exactamente) quien / o quiénes acorralaron al jefazo de los llorones, Aníbal Acevedo y lo transformaron en el resentido. Se discute que hubo una cacería de brujas centrada sobre Aníbal y su gente, la de su Gabinete y que se sumó a la estrategia del partido rival de Hienas Azules / protegidas bajo las palmas de fantasmas y monstruosos federicos.

Estos fantasmas, en el folclor de miedos locales, son llamados Furias, o vengadoras. Son entes que como harpías se meten en asuntos de hienas y ratas humanas que roen el poder. Acevedo Vilá descubrió que a estos fenómenos originarios de la patria, historicidad cambiante y amedrentadora, Hernández Colón resumía con el térmmino Destino. Temor y desamor al Destino.

Los novoprogresistas del Cuartel Azul dijeron: «Que no se crea Aníbal que va a gobernar. Lo haremos nosotros desde la legislatura». Aníbal Acevedo Vilá ganó la gobernatura y juró el 2 de enero del 2005. Ninguno recuerda que él, [por nombre tiene el de un general]. Es Aníbal Salvador. Lo de Salvador ni él mismo se lo cree.

A la postre, resulta anti-heroico. Todo lo suyo es ‘pintura y capota’, apariencialismo, simulacro de que ofrece algo nuevo, pero está en el continuismo, el estatus quo. Entonces, destruir a Acevedo Vilá es fácil para sus rivales en las contiendas locales.

Había sido Comisionado Residente durante la Administración de Sila (2001–2005), época enojosa para los poderes interventores de los ‘federicos’, empusas y entidades vengadoras. El poder federal se enojó ante el hecho de que, en Puerto Rico, existiera tal en base de su partido con la exigencia de soberanía. Un pueblo que solicitara la retirada de la Marina de Vieques, rechazos a ímfulas entreguistas.

* * *

El 26 de marzo del 2008, se movieron las represalias por hilos en la Corte Federal de Distrito. Aníbal Salvador fue llamado a dar cuenta y lo instruyeron con 19 acusaciones de fraude y transgresión a laley sobre finaciamiento de campañas políticas. El perjuró su inocencia. Sin embargo, de él se sospecha más.

Utilizan la Fiscalía federal para castigar verias cosas: la inclinación soberanistas, el sesgo rebelde de la base de su partido que antes fue tan dúctil y sumiso y, al parecer, ya no quiere serlo.

Hay que enviar un mensaje. A Aníbal hay que tomarlo de cordero de sacrificio y dramatizar un degüello. El no es el más bravo. Al bravo / Ojeda Ríos / lo mataron impiadosamente, como se mata a los mártires. O se matara a Albizu. El imperio, con Aníbal sólo quiere humillar el electoralismo, pasar un mensaje a las izquierdas y seguir produciendo lo que en el estadolibrismo abunda: populares y pipiolos asustados, verdi-melones pudridos, hienas llorosas y desamparadas.

Las empusas federales son fieras. En el mes de agosto, le añadieron otros cinco cargos. A medida que avanzaba la nueva campaña de relección, el juez federal Paul Barbadoro insistía en que, por lo menos, 15 acusaciones prevalecieran. La fiscal Rosa Emilia Rodríguez dispuso: «Por respeto a su cargo de Gobernador no vamos a arrestarlo. Basta que no salga de la isla».

Esto no quita que Aníbal se sintiera humillado.

«Todo es una burda mentira».

* * *

En las esferas federales, en coros de federicos, se supo: «¡Tiene que perder! ¡No lo queremos! Lo vamos a sacrificar sobre los témenos y que a la pira donde pongamos sus entrañas vayan las hienas de su patio a comer de él, o a llorarlo».

Y, en definitiva, no hay ninguno que entienda aún qué pasó con Aníbal Salvador. Cayó tan bajo. Le achacan diversidad de inuendos. Lo desean escupir desde diversos ángulos, aún las hienas llorosas del PPD que prefieren vivir al fiado, hipotecando la patria desde lados rojos del Cuartel. Unos hay que se alegarían de que causa de su tragedia fuera su dura crítica a las ventas de hospitales públicos, a su privatización, durante el Gobierno de Rosselló.

«Sabía que no iba a funcionar un sistema de salud hecho sobre el cadáver del que tuvimos, ahora entregado a especuladores y aseguradoras privadas».

Otros discursan que el error de Acevedo Vilá fue su campaña de ataque al impuesto a las ventas, presunto recaudo que ayudaría a pagar la deuda externa del país. ¿Y quién confiará en que los grandes supermercados, o aún los medianos y los pequeños, informarán sus cobranzas de impuestos en ventas? ¿Lo harán?

«Sabía que el IVU no funcionaría», diría Aníbal y con el tiempo, ya aprobada la ley del IVU, su acierto profético. «Hay 800 millones de dólares en IVU que no han ido al fisco. El 48% o más de los comerciantes no lo está pagando. Se han convertido en evasores contributivos. Esto es fraude que atenta contra la poca solvencia que tiene el país».

Lo dijo y no debía decirlo pues las hienas afrentadas que, desde 1997, se dijeron las más patrióticas en su propia opinión, lo atacaron. De él, frenaron cada intento de plesbicito y, en particular, el Proyecto Young en el Congreso de los Estados Unidos. Aníbal Acevedo Vilá, el más objetado, enemigo visible. Atacable, ahora muy solo, pues Ss le han muerto todos sus amigos, sus mejores aliados.

Romero Barcelo fue la mayor de las «hienas afrentadas» y, sin embargo, le dijo: «Desde hoy no te subestimo; tú sabes cómo pienso: Si yo descubriera que la Estadidad es imposible, que EE.UU. no quisiera darla, ni pedida en plesbicito ni gestionada en todas las oficinas federales y congresionales, yo me hago independentista».

Nunca una hiena llorosa, no él. «Tú no quieres ser una hiena llorosa, como las que abundan en tu partido y tu soledad ahora la comprendo». Fue Romero Barceló quien se lo dijo. Con esta confesión le voló los sesos.

«Mejor es que no me bese Judas. Véte, Romero. Déjame con los diablos rojos, con demonios de mi partido», le dijo. Había muerto Chrumba, Miranda, Aponte… y, si se descuidara, desde dentro de las nidos de hienas afrentadas, puede surgir una que quiera matarlo. Vendría con estos aspavientos de patriota piadoso.

En sus comienzos, cuando derrotó a Romero Barceló para la oficina puertorriqueña en Washington. D.C. parecía un ‘poderoso’ conectado, no un infeliz con la misma cara amarga que Pedro el Loco tuvo antes de largarse a Virginia, robando su pensión (¡por cierto, muy amapuchada la susodicha Pensión-Cadillac, pero dejó a un empleadillo cómplice, preso!)

Acevedo tenía el prestigio de un abogado con maestría de Harvard University. Había sido ayudante del Mandamás de Jueces Federales en la Corte de Apelaciones del Primer Circuito en Boston, Massachusetts. Y vinculado con una empusa de tal honorabilidad, Chief Judge Hon. Levin Hicks Campbell, no fue cola de ratón, sino piojo en la peluca de Hicks. Con el juez asociado Federico Hernández Denton, hizo sombra. Aníbal parecía muy grande entonces.

Cierto es que, además, sirvió de asesor legislativo a Rafael Hernández Colón, quien fue bastante hiénido. No es recomendable haberlo sido porque El Mamito dio muchos traspiés. No es por haber servido a Hernández Colón que la base del partido le tuvo algún respeto.

«(Hernández Colón) se metió la culminación del ELA por donde no le entra sol y, te digo, que es el enemigo más grande del soberanismo», le dijeron a Acevedo Vilá. Para esos años, antes de 1993 y a lo largo del mismo proceso de campaña por el Plesbicito de Noviembre (1993), un Estado Libre Asociado quedó intacto en cuanto estructura; pero, hedía como fruto pudrido frente a otras opciones. Puerto Rico nunca olió políticamente tan intensamente a ratón muerto.

* * *

No le dejaron disfrutar su triunfo sin cuestionamiento. El conteo de vencedor en las Elecciones Generales del 2004 para la Gobernación, aunque arrojo 3,880 votos en su ventaja, tuvo que repetirse una y otra vez. El ex-gobernador del Cuartel-Azul Pedro Rosselló alegó fraude. Y fue a la Corte Civil con la queja.

«Es un ladrón de elecciones».

Aún cuando el Tribunal Supremo certificara válidos los votos disputados por los azules, la terquedad fue mayor.

«Es un ladrón de votos», perjuraban.

Desde 2000 maneja, con fraudulentos fondos, sus campañas. Lo decían sin dudarlo, por lo que brincaron a los tribunales federales. Sólo después de un año, o más, tras recuentos y pesquisas, se dijo sobre Acevedo Vilá: «He’s a certifiable winner and therefore Governor elected». Sin embargo, tuvo que tragar mucha bilis, verse golpeado como ladrón de elecciones, en lo que sería conocido como el Gobierno Compartido.

«Para mí, usted siempre será quien nos robó las elecciones», le dijo Rosselló. «Nosotros gobernaremos desde la Legislatura. Tenemos sobre ella control pleno. Esto no es ningún Gobierno Compartido. Llámelo el brote de la División, Gran Fragmentación y Desconfianza».

Rosselló describía su enfado político con el sector de La Pava estadolibrista, que cometió el supuesto fraude.

«El pueblo quiso que acabara una administración de pillaje, la que usted representó. Déjenos en paz. Ahora sí vamos a gobernar».

«¿Usted? Ni su partido ni usted».

Y en aquellos días al Dr. Rosselló se le comenzó a conocer como Pedro el Loco. Nadie más obsesionado con el poder. «Ni el mismo Romero fue así», dijo Aníbal. No se vio otro dirigente local, que no sea Pedro del Loco, más frustrado por haber sido vencido. No quiso armonizarse con ninguna caballerosidad esperada a ese trance de vida.

«Recuérdelo: ni su partido ni usted».

Madrugó, en cambio, y echó unas puyas: «Usted hizo una campaña para Comisionado en Washington, muy seguro de sus ataques contra Carlos Romero Barceló, acusándolo de robar fondos públicos. En las elecciones generales del 2000, lo venció, con el 49% de los votos. Venció su mentira, Sr. Acevedo. Ahora no sé que hará porque recaudaremos y convocaremos al gran jurado para que investigue los donativos hechos a su campaña durante el 2001 y 2002. ¡Pobre de usted! Pasará a los anales de la historia electoral como pillo. Se va acordar de Romero y de mí hasta el día que muera».

A Aníbal como a nadie, disgustaba la arrogancia de Rosselló. Siempre dispuesto a soltar sus malacrianzas de sujeto que ha sido consentido desde niño y habituado a que se complazca y se haga su voluntad caprichosa. Junto a Fortuño, su Comisionado en el Congreso, Rosselló movía las cuerdas de inquina.

«Ni su partido ni usted».

Escarbaron sus finanzas yendo a los días de Sila, la gobernadora popular, de quien el mismo Anibal se quejara: «La situación financiera que la administración previa me deja es difícil. El gobierno trabajará con un déficit de sobre 400 millones de dólares».

Bien se decía que el penepé típico odia al partidario de La Pava. No habría medida para saberlo a no ser que la radio bombardeara estos odios. Los ‘comunicadores de Rosselló fueron la medida. Lo hicieron. Ganó las elecciones, pero no pudo reeleigirse.

A Aníbal lo persiguen y le envían maldiciones, Ahora es que parece más duro y odioso, con tan mala propaganda que lo mienta muchas veces al día en boca de anexionistas azules; así los jefes penepeístas locales que ajotaron a la Jefa de Fiscales Especiales federales, Rosa Emilia Rodríguez, y han generado el llamado a que se lo lastimara en todo lo posible. El nuevo gobernador, «ese que ganó con dudoso triunfo» y, ciertamente, lo será por un término.

Y será indispuesio con ella. Habría que socavar su apoyo en Washington.

«Haremos que se odien a muerte».

«Acevedo Vilá lo que parece es un pipiolo asusta’o. Es más infeliz que la socialista pizpireta de Sila», dicen en la radio.

«Se las pasa echándole puyas a los federales. Es enemigo ya de Fraticelli»

«Es enemigo de Rosa Emilia».

Que le dijo ésto o le dijo lo otro.

Esto es lo cierto: Acevedo Vilá no quería que la Fiscala / la jefa federal de Tribunales / la Némesis / la empusa / fuese confirmada en su cargo. «¿Qué esperar de ese Gobernador que a Sila Calderón llama ‘incompetente’?»

No fue lo que dijo; pero así lo difundieron. Dijeron que cuestionó sus hormonas alborotadas. «Furor vaginal es lo que tiene». En realidad, era más caballero que Pedro el Loco. Mas un mensaje estuvo redivivo, sin irse.

«¿Usted? Ni su partido ni usted».

Si bien decía que el Gobernador, democráticamente electo es él, entonces: «¿por qué hasta la Legislatura anula mi veto contra la mala legislación que no quiero?» Trataba de propiciar acuerdos bipartidarios, en leyes y nominaciones para su Gabinete, y todo se colapsaba por la intransigencia del PNP y sus jefes. La propuesta de gobierno sobre el presupuesto fue la pesadilla que avanzó en la Legislatura como un ejército de empusas dirigidas a matarlo.

«Con estos dolores de cabeza, se desquició Pedro el loco», dijo.

«Ni su partido ni usted».

Los líderes de la oposición no aceptaron su propuesta y, en su lugar, otra propuesta se abrió paso que, por supuesto, Acevedo Vilá vetó en agosto de 2005. «Esto les dije que son medidas de urgencia: la reducción del salario y cesantía a cientos de empleados del gobierno y un aumento en el valor de servicios de agua y electricidad. Tenemos que hacerlo aunque sea ingrato. Se ha despilfarrado mucho dinero en los últimos cuatrenios, de Rosselló a Sila, todos somos culpables».

«En la Autoridad de Energía Eléctrica, hay demasiadas fisuras, subsidios innecesarios, sueldos que nos llevarán a la bancarrota».

Y, molestos con el veto, arreciaron las persecusiones, presiones que venían de las esferas del FBI y sus ‘federicos’ mañosos. Entraban éstos a las oficinas de los funcionarios del Gabinete y del Ejecutivo. Entrevistaban, coaccionaban y darían, más tarde citatorios al director de personal de La Fortaleza Jorge Silva Puras, luego a Juanita Colombani, Ileana Echegoyen, Nancy Vega, Aníbal José Torres y otros. «Estaban asustando su gente».

Y, desde el Senado, en su mayoría hienas de La Palma, los colores del pillaje. Sin otros mecanismos de desempeño que hacer todo lo posible para que continúe el estatus quo: la dependencia, en la cual 1 de cada 4 familias subyace en la pobreza extremal; el 20% de los boricuas con disfunciones físicas y emocionales; el desempleo, superior al 24% y el ingreso del 45% de la gente, $10,000 anuales o menos.

«¿Sabes qué significa eso? ¿Que haya 1.7 millones de paisamos tan sumidos en pobreza? ¿Y una participación laboral del 40%?», preguntó Aníbal, el Gobernador.

«Una tragedia», le dijo uno de sus doce compañeros, también acosado por los investigadores federales por aceptar presuntos donativos ilegales. Los cargos criminales se relacionan a las campañas como comisionado residente en el 2000 y ls de gobernación en 2004.

«¿Qué significó?», pregunta otro.

«Que si la Legislatura no nos oye ni respalda localmente, si el gobierno federal se une a los primeros, hay que empezar a legislar sin el Imperio. Si queremos sanear la isla y limpiar la casa, digo».

«Si eso es lo que dirás al partido, a nuestra gente, no piense que ganarás otra vez, que habrá reelección posible», le dijo Hernández Colón. Había anunciado, en abril del 2006, al Gobierno Central de la Isla que no contaba con fondos suficientes para pagar la nómina de empleados públicos para los meses de mayo y junio. Tenía miedo de que la Legislatura no aprobara un préstamo de sobre $500 millones que pidiera. «Como no son cooperadores, nulo Gobierno Compartido, no sé si se podrán mantener activas las agencias del gobierno».

El Senado sí aprobó el préstamo después de muchas luchas y salivas pero la Cámara de Representantes se rehusó a hacerlo.

* * *

Ahora consultaba a las altas esferas al otro lado del cuartel: el rojo-pava..

«El Plebiscito de Estatus de 1998 concluyó para que lo entendamos con la idea que expresa de los puertorriqueños en la quinta columna de la papeleta: Ninguna de las anteriores. Eso fue lo que obtuvo la mayoría absoluta de los votos aquel 13 de diciembre. Eso es lo que defendimos como estadolibristas. No a cuatro opciones… Voy a decírtelo de este modo, Aníbal. Puerto Rico es un país que no ama el Destino, en cuanto lo que el destino realmente es. A Puerto Rico le gusta la vida mártirizada y edicarle monumentos a los héroes trágicos. Yo aprendí eso de Muñoz Marín. Que a este pueblo no hay que empujarlo hacia donde no quiere, echarlo en la boca de un dragón que se llama el Destino… Cuando se aprobó la Ley 600, un año después de su aprobación, en 1951, Puerto Rico dijo con el 76.6 de los votos quiero una relación constitucional de Puerto Rico con los EE.UU. y Muñoz me dijo: ‘Esa votación fue trágica, una verdadera muestra de querer
comvivir con un nuevo colonizador’. A Puerto Rico, en su carácter, le falta torque. Este no es un país de iniciadores, alimentadores con fuerza de arranque. El último de ellos, patriota con torque, murió con Albizu y, ¿sabes que hizo este pueblo en 1967, el 60% de los votantes fijo que se mantuviera el Estado Libre Asociado, en vez de optarse por independizarse o adquirir la Estadidad… Aníbal, un pueblo dormilón, de pordioseros y soñadores, no puede adquirir poderes soberanos y la Estadidad es algo que se puede dar, como la dádiva suprema, al pordiosero que pide y el Imperio que da esa dádiva, consulta primero as otros 50 Estados, y les pregunta: ¿Quieren añadir a la Unión 1.7 millones de boricuas que viven en la pobreza extrema, a 2,399 familias que viven con menos de $10,000 anuales y que el 24% son discapacitados, dementes, imbéciles, suicidas y adictados dañados emocional e intelectualmente? ¿Los quieres?… Desde la década de
1970, hay conversaciones con el Gobierno Federal para ka concesión de mayor gobierno propio y autodeterminación; pero, ¿qué hallamos? a mitad de ese decenio. Como pocas veces antes, elevada inflación y conflictos induatriales, gente que saboteará los incentivos fiscales de la Sección 936 y la gestión que con Gerarld Ford se iniciara para estimular la economía de la isla… Los peores enemigos los tenemos aquí, representados como ejecutivos del entreguismo, tomar a crédito y fiado, hasta llegar a esta situación en que estamos… Romero desmanteló la base de la nueva economía, las 936 y no tenía nada para sustituir el sistema incentivario y económico del que dependíamos… Romero creó este recelo con que el norteamericano hoy nos mira comi si fuésemos un pueblo de granujas, ladrones, entrampadores, terroristas y al que hay que dar cada vez menos dinero federal porque hay muchos desfalcadores con posiciones en el Gobierno, mantenidos
parasitarios en la base de caseríos públicos, saqueadores del trabajo productivo, el Estado extorsionante… Aníbal, si eso es lo que dihera al partido, a nuestra gente, olvidémonos de ganar otra vez. Enterremos el Partido Popular Democrático y tiremos la toalla, que se quede el PNP con el país… Déjame aclarar el concepto, el asunto de la idiosincracia, nuestra incapacidad para encarar el Destino porque te gusta criticar que es débil mi soberanismo».

«Es que yo no concibo como el destino que el pueblo ha optado ese mensaje que me da usted, Don Rafael, o que tal vez yo entiendo mal. Que Puerto Rico por su carácter débil ha nacido para ser esckavo, o vivir frustrado… Entiendos que estamos divididos en parcelas políticas, que la educación es desigual y que su carencia evita que pensemos todos lo mismo, con la misma sabiduría. Somos un pueblo con mucha gente distinta… unos son optimistas, otros se frustran fácilmente y sueñan menos, porque necesitan materialmente más de lo que tienen, Sin embargo, ser pobre no significa que se odia el destino entendido como amor a un propósito, o fe en proyectos de vida y país. Es lo que pienso, Don Rafael. Es lo que me enseñaran los soberanistas», aseveró el Gobernador.

«El Destino, eso de aceptar el alma y el espacio del Destino, tiene que ver con la relación con la identidad. Si defendemos la identidad puertorriqueña, defendemos el Destino y el espacio de nuestro destino, pero, ¿qué ha pasado? Que allá, en el otro lado del cuartel azul, está una gente anexionista, anti-puertorriqueña, asimilista, que no quiere ni vida ni futuro como puertorriqueños, esto es, el sentido de destino que cuenta con la identidad de lo que somos como nación…. ¿Qué? ¿No te has fijado cuán en poco el liderazgo y la base del PNP la puertorriqueñidad?»

«Lo que es el sentido del ser puertorriqueño, la manera de serlo, no es constante o fijo, sino que puede cambiar, como cambia el sentido de la vida de cada cual y el propio mundo… hay hacer justicia a gente en ese espacio de destino del que hablas. Yo creo que hay gente del PNP que es más puramente puertorriqueña y nacionalista que yo. Tienen la mancha de plátano, raíces sanas y lo que les da la puertorriqueñidad no es nada ideológico de su partido. Yo no aparecelo, no pongo etiquetas tan superficialmente. No veo a los puertorriqueños, cualquiera sea el partido, como adversarios culturales del país. El espacio sigue siendo adorable, ah, las playas más sucias, la tierra menos cultivada; pero sigue existieno algo ecológicamente bello en algún lugar y en ciudades del interior, cuando las visito en campaña o tareas de trabajo, sí veo belleza. Veo a Puerto Rico, tiene cada vez menos esperanza, pero tiene historicidad y carácter para
sobrevivir… Lo que sí, por igual, veo es un grupo, reducido y poderoso a la vez, que no entiendo, al pensarlo tan pequeño, lo que usted dijo. magnificándolo… No, no, es pequeño, aunque habla de estadidad y asimuilación y parece que somos todos… La Estadidad no es derecha y la da el único que la puede puede conceder, que es exclusivamente el Imperio, la Unión. Se nos pueden pelar las rodillas, suplicándola. No la darán. En verdad, quienes la piden son un grupo reducido, vociferenta , pero pequeño… No es la patria, sólo la patria es tan amplia y diversa. Es la Estadidad ./ la anexión si es espiritual y jurídica en esencia / como un regalo que hay que merecer y a isla, económicamente en desastre, como la nuestra, no se le dará, como a quien se le suelta más cupones o Pell Grants, al verla con la mano pordiosera… . Rosselló dice: ‘La Estadidad: ¿Sí o No?’ Romero dice: ‘Es asunto de derechos humanos’. Tontos… Pues, el SI o No
es una pregunta equivocada, su falso dilema, ante los electorados locales. En su lugar, plantéenlo a los congresistas. ¿Querrán una colonia enmpobrecida, en bancarrota, que no sirve ni para que la Armada yankee tenga bases en sus islitas, Vieques y Culebra? ¡Seríamos lo que somos, Estado muy majadero, incómodo y costoso!… Ahora que conversamos ésto: ¿en el espacio de nuestro paisaje físico, que es parte de la identidad formativa y posible, colocaría el Destino, como praxis, para la autodeterminación, esto es, mampliar poderes de acción, legislar sin el imperio?»

* * *

Los miembros del Gabinete de Acevedo Vilá están muy al pendiente de lo que Hernández contestará. Un día más y acaba el plazo que dio a la Legislatura. A partir del primero de mayo cerrarían las puertas de las agencias gubernamentales y no re-abrirían hasta que se apruebe el préstamo solicitado. ¿Se estará jugando con ésto el destino de su partido? Va cerrar el Gobierno, ha impuesto un plazo, quiere unidad estratégica, anuencia del Partido y este acto tiene que reflejar la vida, el propósito y el ethos.. Es fenómeno nuevo e importante en las experiencias del PPD.

¿Pero Hernández Colón que dirá a ésto?

La existencia concreta de este acto de voluntad puertorriqueña, ¿será una mera objetivación teórica o reducción fenomenológica, o contiene una intuición de vida? Si realmente conversaran del fenómeno hombre y su historicidad que debería ser, por tanto, hecho objeto de la investigación fenomenológica, distinto a Hernández Colón, al parecer, Acevedo Vilá siente que lo que se llamará el Destino implicita la idea regulativa de la fenomenología. Con este acto nada quedará fuera, esto es, nada se debe perder y nada nuevo puede surgir, que nos mlleva a un lugar de mayor deterioro, lo cual es contrario a la idea de historicidad como cambio. Se cambia para lo mejor cuando se hace un plan y consciencia y se aprende del pasado.

«Dudo que nuestro partido tenga dicho plan», dijo un asesor meditabundo

«Y ésto sería lo que me plazca definir o defender como Destino, la historicidad como cambio… De quienes espero que respondan, con repudio, es el pequeño grupito que me bloquea, que no me deja crear economías ni me da espacio para promover autogestión en el país en quiebra», lo advirtió Acevedo.

«El Destino es originario, sí, concierne a historicidad», por fin dijo el ex-Gobernador.

«Hay patria originaria, ,la puertorriqñidad mentada, porque hay una existencia concreta e historicidad que es cambio, evolución y adaptaciones, de lo que infiero que la realidad y el sujeto llegan a ser y dejan de ser. Es comprensible el temor al Destino de los puertorriqueños y la sociedad en general, ¿sabe por qué, Don Rafael? porque todo lo cambiante produce un temor, aún cuando el cambio sea gradualizado, lento. El cambio no se aviene con ideales de certeza absoluta y validez universal, que es en que consiste la objetividad científica. Eso es lo único que no somos cuando tenemos miedo, ni científicos y ni benditos en fe por lo calculado… Tal vez más que cautelosos somos lentos; pero no me deje ir a la Legislatura otra vez con el pavor de que estoy muy solo porque el puertorriqueño es un cobarde, conformista, que cuando enterró a Albizu Campos enterró a su útimo héroel no me diga eso. Me desmoraliza… ¿Por qué les cité como
filósofos del partido? ¡Necesito ánimos! Dénme aliento, esperanza. No sé que suceda cuando cierre el gobierno. No sabría que decir si me dice: ‘Pues ciérralo y que se joda todo’, ¿me entiende, Don Rafael».

«Si eso es lo que dirás al partido, a nuestra gente, no piense que ganarás otra vez, que habrá reelección posible», le dijo Hernández Colón, «pero, si hay que servir, con sentido de destino y con sentido de propósito, hay que encarar las consecuencias de nuestros actos, incluyo el pasado y el mucho o poco torque que colectivamente tengamos como pueblo para iniciar cosas con fuerza, dar arranque al país… Si el carro de la economía se detuvo, pues bien, hay que arrancarlo con dificultades y, sabe Dios, si sufrimientos».

Llegado el día, temido día de cerrar el gobierno, Acevedo fue y sorprendió a muchos. El cierre, aunque parcial, dio miedo tal como esperaba y duró dos semanas hasta que el Gobernador Acevedo y los líderes legislativos lograron cierto acuerdo gracias a la intervención de líderes religiosos del país.

De aquellas reuniones, con mediadores eclesiásticos, recuerda a quien interpretó los temores de algunos legisladores locales, comparándolos con congresistas en Washington, la ultraderecha quejosa. Su miedo a que se detengan el flujo de sus jugosos sueldos y de que el Partido Demócrata les fuerce a vivir en el futuro con sólo $400,000 al año.

«¿Cómo los legisladores locales dejarían de asustarse también?… pero pensó en las familias boricuas que, al año, en grupos de 3 o 4 subsisten con menos de $10,000 en el país más caro del mundo, se resisten a cerrar filas consigo, porque Santini maneja migajas, sabe repartir subsidios, presumir que satisface grandes necesidades».

«¿Cuántos cupones más habría que darles para no sólo engañar el hambre? No es Puerto Rico quien tiene los cupones para darlos a capricho», le advirtió un penepé.

«Pero tampoco es Romero ni Santini y, sin embargo,con cupones y subsidios compran consciencia. Calman el miedo».

DE «LAS HIENAS» DE CARLOS LOPEZ DZUR

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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