Sociopolítica

La ideología de género y el PP

¿De veras son compatibles el Partido Popular y la ideología de género?

“Yo acuso,… en defensa de la verdad y del Estado de Derecho”.

 

Permítaseme que plagie a Emilio Zola cuando escribió su “Yo acuso…” con motivo del caso Dreyfus, sucedido enla Franciade 1894, affaire escandaloso que convulsionó al país vecino y que tuvo enorme eco en todo el mundo; más si se tiene en cuenta que también estaba aliñado con antisemitismo… Pero mi escrito no va por esos derroteros. Me voy a tomar la libertad – como “padre divorciado no custodio”- de tomar la palabra y formular las preguntas/acusaciones que siguen a continuación, dirigidas a la generalidad de los afiliados, y a Mariano Rajoy y su “grupo de notables” en particular.

Permítaseme que haga algunas reflexiones imprescindibles, para pasar de tener dudas sobre la “ideología-perspectiva de género”  a no tener ningún género de dudas:

¿Por qué el Partido Popular habla solamente de la violencia ejercida sobre las mujeres y nunca, o casi nunca acerca de la que sufren los ancianos, los niños, y mucho menos de cuando las víctimas son varones adultos?

¿Por qué el Partido Popular evita hablar sobre las denuncias falsas (contra varones) por malos tratos y abusos? Y lo más preocupante e importante: ¿Qué acciones va a emprender el futuro gobierno del PP para evitarlas y procurar que no queden sin castigo?

¿Qué opinan ustedes, Sr. Mariano Rajoy y demás “notables” del Partido Popular, del fracaso de la legislación relativa a la denominada “violencia de género”, las órdenes de alejamiento y de protección, etc.? ¿Y sobre todo, qué opinan de que tales normas hayan creado mayores problemas que los que se suponía se pretendían resolver con su aprobación y puesta en práctica?

Si tal como pensamos muchas personas, víctimas de tan perversa legislación (que el Partido Popular apoyó con su voto, fuera por negligencia, fuera por no ser capaces de prever sus crueles consecuencias, fuera por miedo al lobby feminista, fuera por temor a perder el voto de las mujeres…) la denominada legislación de “igualdad y género” implica la conculcación sistemática de preceptos constitucionales como el derecho a la tutela judicial efectiva, el derecho a un juicio justo, a la presunción de inocencia, el derecho a no ser detenido ilegalmente (hábeas corpus) el derecho a no ser discriminado por razón de sexo u otra circunstancia personal, etc. ¿Qué medidas y en que plazo de tiempo va a tomar el futuro gobierno del Partido Popular para poner remedio a tales tropelías?

¿Por qué el Partido Popular no habla del enormemente preocupante número de varones que inmersos en procesos de separación y divorcio, acaban suicidándose, siendo las cifras de suicidios de mujeres absolutamente anecdóticas?

¿Señor Mariano Rajoy y demás “notables” del Partido Popular, qué iniciativas van ustedes a emprender contrala Alienación Parentaly otras crueles formas de maltrato a los menores, cada vez más presentes en los procesos de ruptura de pareja y que en el caso dela AlienaciónParental, según los expertos, supera ya más del cuarenta por ciento de las rupturas matrimoniales cuando se dan disputas por custodias de menores?

¿De veras es creíble que cuando un hombre – la versión oficial y social-políticamente correcta habla de los varones como los únicos que recurren a la violencia- se rebaja, se envilece hasta tal punto de que se transforma en un monstruo capaz de acabar con la vida de su compañera, esposa, novia, amiga, amante, o ex amante, o ex esposa… se debe ala Historiay ala Cultura, y es resultado de las relaciones de poder, de dominio, y de posesión que han ejercido secularmente los hombres sobre las mujeres, y que todo ello los lleva a no aceptar que las mujeres ocupen espacios que antes no se les permitía?

Somos muchos (y muchas) los que discrepamos, y  pensamos que el asunto obedece a causas mucho más complejas y que si se quiere coger el toro por los cuernos, hay que ser más rigurosos y hacer un mayor esfuerzo de inteligencia, y por supuesto dejarse de monsergas y consignas ideológicas.

Pero, realmente ¿Por qué está fallandola Ley Integralcontrala Violenciade “Género”? Han pasado ya casi siete años de su aprobación -diciembre de 2004- y el número de mujeres asesinadas no ha disminuido (por supuesto, tampoco la cifras de varones, de niños, de ancianos…)

¿Qué está fallando?

Sin duda alguna, la ley  no está sirviendo para nada. Desde que la polémica ley entró en vigor (el día de Los Santos Inocentes de 2004) el número de mujeres asesinadas es más o menos similar a los años 1997, 1998, 1999, 2001, 2002, 2003 y 2004. Durante los años 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, y en lo que llevamos de 2011 se ha mantenido el mismo tono…

Con fecha 26 de septiembre de 2002 se creó el Observatorio de la Violenciade “Género”, presidido por la Juez Montserrat Comas d’Argemir. Desde su toma de posesión casi todas sus manifestaciones fueron en la línea de ofrecer información sesgada respecto de la violencia intrafamiliar.

He aquí algunos datos llamativos sobre personas muertas por violencia doméstica (información del Ministerio del Interior, ¡¡0jo!!)

Año 1997: 40 hombres, 52 mujeres. Año 1998: 50 mujeres, 44 hombres.  Año 1999: 37 hombres, 56 mujeres. Año 2000: 67 mujeres, 44 hombres. Año 2001: 38 hombres, 68 mujeres. Año 2002: 77 mujeres, 52 hombres. Año 2003: 49 hombres, 86 mujeres. Año 2004: 79 mujeres, 31 hombres.  Año 2005: 71 mujeres, 56 hombres…

Todos los años se mantiene aproximadamente el “mismo tono”. Año 2010: alrededor de 70 mujeres muertas de cada 100 adultos muertos en el ámbito doméstico…

Cualquiera que “sepa leer” llega de inmediato a la conclusión de que de estas cifras poco o nada se habla en los medios de comunicación… Y por supuesto, no son opiniones, son datos reales de la violencia intrafamiliar en España.

Sr. Mariano Rajoy y demás “notables” del Partido Popular, generalmente  en no más del 35% de los crímenes violentos las víctimas son mujeres; pese a ello, el Parlamento ha legislado  (con el voto favorable y entusiasta del PP) una normativa especial para castigar “la violencia contra las mujeres” como si ésta fuera un crimen más horrendo que el de “la violencia contra los hombres”.

Es absolutamente una necedad, una idea delirante, un insulto a la inteligencia, que haya quienes afirmen que las mujeres no son proclives a la violencia (también están quienes afirman que poseen cierta superioridad moral respecto del hombre…) y que el recurso a la violencia es algo propio de la identidad masculina. Es absolutamente increíble que sólo se hable de la violencia que los varones ejercen sobre las mujeres, que se la compare con el terrorismo o cosas parecidas, y que todo ello haya llevado al Poder Legislativo a crear tribunales especiales –de excepción, y por tanto de más que dudosa constitucionalidad- para juzgar exclusivamente a hombres; a crear normas que violan el derecho constitucional a la presunción de inocencia (por supuesto cuando se trata de un hombre) el derecho a un juicio justo y con todas las garantías legales, y a que en esas leyes (insisto, apoyadas de manera entusiasta por el Partido Popular) se prevea que si dos personas cometen el mismo delito sean castigadas de manera diferente si se trata de un hombre o una mujer.

Es realmente alucinante que el propio Ministerio de Justicia acabara reconociendo que, todo ello ha llevado a un aumento descomunal de las denuncias falsas por maltrato por parte de mujeres inmersas en procesos de ruptura de pareja, con la intención única de obtener ventajas procesales en los pleitos por custodia de los hijos y las disputas por cuestiones patrimoniales en el proceso de liquidación del “régimen de gananciales”; y lo más grave: que se diga que esto es un daño soportable…

¡HACE YA VARIOS AÑOS QUE SE SUPERÓLA CIFRA DEUN MILLÓN DE HOMBRES DENUNCIADOS FALSAMENTE POR SUS ESPOSAS, NOVIAS,  EXCOMPAÑERAS…!

La legislación contra la “violencia de género” está fracasando por la sencilla razón de que está diseñada desde la ideología o perspectiva de género y no desde la interpretación de la realidad.

La Leyintegral contra la violencia de género es un homenaje a tal doctrina (no somos pocos los que la consideramos totalitaria y absolutamente contraria a los “principios del Partido Popular”) cuyos efectos resultan negativos no solamente por su escasa eficacia sino porque ha judicializado penalmente las relaciones de pareja.

La perspectiva de género es una doctrina que pretende ser ‘total’ (pretende una respuesta ‘global’ a la totalidad de la problemática del ser humano), como ocurre con el marxismo, en cuyas fuentes bebe, sin lugar a dudas.

Según la interpretación de la ideología de género, la sociedad actual está fundamentada en el matrimonio y la familia, en la que existe una determinada división de roles; y es intrínsecamente perversa porque está sujeta a los dictados de una ‘clase’ dominante: los varones; según la ideología totalitaria “de género” la familia es un ámbito donde se educa de tal manera que se facilita, inculca, anima a la violencia contra la mujer.

La teoría en la que se inspira la fracasada ley es que la violencia contra la mujer, los feminicidios, son la respuesta del ‘macho dominante’ a los deseos de emancipación y libertad de la mujer. El varón apegado a formas de conducta ya periclitadas, el varón educado en la familia y la religión judeocristianas, en el patriarcado, niega la autonomía de su pareja y, a partir de un determinado límite, resuelve el conflicto matándola.

Naturalmente, dado que es una ideología bastante chapucera, no existen datos que corroboren o apoyen tales hipótesis. Todo lo contrario.

Si la hipótesis de la ‘perspectiva de género’ fuera verdad, la violencia de la que las mujeres son vícitmas y, sobre todo, los asesinatos, se darían en mayor medida en las personas educadas de forma más tradicional que en las personas jóvenes. Sin embargo, la tozuda realidad demuestra que las cosas no son así: la inmensa mayoría de homicidas son menores de 40 años, y el 20 por ciento, menores de 30. Los homicidas mayores de 50 años, el grupo en teoría más peligroso por su supuesto ‘patriarcalismo’, apenas representa el 40 por ciento de los casos.

Si la teoría “de género” fuera cierta, las personas con mentalidad tradicional deberían cometer más homicidios que las más ‘liberales’ o ‘progres’. Pero no es así. Las personas unidas por matrimonio religioso presentan una menor tendencia al homicidio que las unidas por matrimonio civil; y, a su vez, estas, muchísimo menos que las que viven como pareja de hecho.

Casualmente, las estadísticas demuestran que existen diez veces más posibilidades de homicidio en una relación de pareja de hecho.

Si las afirmaciones de la perspectiva de género que inspiran la ley fueran ciertas, los países ‘más liberales’, con una mayor tradición de emancipación de la mujer, como los países nórdicos y anglosajones, deberían poseer una incidencia mucho menor que los países de raíz tradicional y católica, como Portugal, España, Italia, Grecia (ortodoxa), incluso Irlanda. Pero no es así, sino todo lo contrario. Suecia tiene el dudoso honor de liderar el ránking, junto con Gran Bretaña y los países del norte de Europa, mientras que la cola corresponde precisamente a los países mediterráneos e Irlanda.

El tópico estereotipo de un presunto ‘macho violento’ de pelo en pecho, color cetrino y mirada cejijunta frente a un rosado varón nórdico, de ojos azules y actitudes liberales, es falso: el nórdico, estadísticamente, presenta una mayor tasa de feminicidios; y no solo esto, sino también de violaciones…

 

Todo ello nos mueve inevitablemente a una reflexión:

¿A QUIÉNES BENEFICIA TODO ESTO?

Los diversos organismos de Asuntos Sociales (el Ministerio que dirige la insigne Leire Pajín, por poner un ejemplo) subvencionan con carácter ordinario o extraordinario a asociaciones que se dedican a los “temas de la mujer” (más de cien mil “mujeres liberadas” a costa del erario público) se financian puntos de encuentro familiar gestionados por asociaciones “de mujeres” supuestamente sin ánimo de lucro, casas de acogida, “acciones formativas” y de “discriminación positiva”, supuestos “planes de igualdad”, “seminarios”, “simposios”,…

Y, ¡¡qué casualidad!! Suelen coincidir los órganos de gobierno de determinadas “asociaciones” con las-los titulares de determinados bufetes de abogados, psicólogos, que ¡¡será también casualidad!! Consiguen un enorme éxito en las solicitudes de órdenes de protección-alejamiento (contra varones, por supuesto) que promueven en los tribunales… Todo ello genera un lucro inmenso, una ubre gigantesca…

El Gobierno de Rodríguez Zapatero, y su peligrosa ideología sobre el hombre, la mujer y el matrimonio, nos ha metido con sus leyes en una situación verdaderamente delirante.

Y, ¿qué hacer ante semejante panorama, por cierto, nada halagüeño?

Se suele decir que quienes no tienen intención de solucionar algún problema, buscan pretextos en lugar de buscar soluciones (algunos crean “observatorios” a través de los cuales, sobre todo, ponen mucha atención… aunque no solucionen nada de nada) El actual gobierno socialista suele recurrir a frases como que están vigilantes, que les preocupa seriamente, que están alerta, que no bajan la guardia, y a frases tópicas por el estilo. Y a falta de verdadera voluntad de hincarle el diente al asunto, a lo que se recurre es a distraer la atención del ciudadano con la manipulación descarada de fenómenos parciales o colaterales, para así evitar que la opinión pública acabe poniendo la vista en las cuestiones de fondo, que son las que no se desean tocar; se recurre a cortinas de humo.

Pues bien ¿Qué hacer? Pues, sencillamente, ‘más mediación familiar y menos judicialización de las relaciones de pareja; la generalización de la Custodia Compartida y la derogación de la denominada “ley integral contra la violencia de género”.

Sr. Mariano Rajoy y demás “notables” del Partido Popular: no olviden que somos más de cinco millones las personas víctimas de la perversa legislación antifamilia aprobada por el PSOE durante estos últimos ocho años…

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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