Renovación de la socialdemocracia empezando por las bases

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Tomando como guía el post escrito hace un tiempo, “Disfraces sociales de políticas neoliberales” [1], la necesidad de una férrea renovación dentro del seno del PSOE es perentoria pero, como decía, se ha de hacer con calma y con buena letra ya que las precipitaciones podrían desembocar en un partido sin rumbo de nuevo, con ideas poco claras y más preocupado por la imagen dada de “alternativa a la derecha” que por sus contenidos reales. Y, ciertamente, los contenidos es la asignatura pendiente de la socialdemocracia en nuestros días porque si la ‘derecha’ tiene claro algo es, precisamente, la infraestructura de la sociedad, la cual definió Karl Marx y antropólogos como Marvin Harris como las relaciones económicas.
Si lo pensamos bien, la tesis de Marx acertaba en el análisis de la sociedad y el materialismo sociológico ha sido un paso adelante en discernir donde se sitúan los ‘poderes’ en la sociedad y en describir la estructura de la misma. Las ideologías, los modos de vida y las leyes forman una estructura levantada sobre los cimientos de las relaciones económicas: las leyes, por ejemplo, consensúan las relaciones económicas de la sociedad para que sean aceptadas por todos y en imperativo.

Entonces, la idea de las relaciones económicas del PP es el libre mercado y los postulados clásicos de la teoría económicas, como muchas veces he nombrado, desde León Walras, Adam Smithy politólogos como Hayek o Friedman.

El PSOE, como partido, en teoría de la ‘izquierda‘ se opone a la visión económica descrita anteriormente pero no propone ninguna nueva, salvo reformas insostenibles dentro de la economía actual, insostenibles a largo plazo porque tienen carácter coyuntural y son válidas en contingencias determinadas de períodos de expansión. Como sabemos que los ciclos del capitalismo son ineludibles por la forma en que está planteado, los períodos de contracción de la economía se ensañan con las reformas socialistas porque ya son insostenibles para el equilibrio buscado en las relaciones económicas. Hay que señalar el apego de los socialistas por la tesis de Keynes pero, en la práctica no se ha empleado correctamente y encima se está ganando mala fama por los errores de interpretación y aplicación de la teoría general de Keynes.

Regresando a la actualidad, el PSOE ha hecho y está haciendo autocrítica [2] más allá de decidir quién será el nuevo líder. Efectivamente, el líder puede esperar porque un líder sin ideas es carne de cañón de un fracaso, un líder ha de tener ideas y una base donde actuar y conducir a su grupo.

No me importa ahora si es Carme Chacón o es otro miembro del partido quien ocupa tal lugar. Deben luchar por salir de la ‘irrelevancia política’ producida por el varapalo de las elecciones donde han alcanzado la cuota más baja de escaños en el congreso desde los comienzos de la democracia [3]. Así que la asignatura pendiente de los partidos, en general, de la ‘izquierda’ es buscar esa infraestructura económica, atenerse a un modelo económico (de los cuales hay muchos) y defenderlo ya que el modelo económico cuando funciona es el que permite hacer el resto de las reformas -todo requiere dinero-, por tanto, es el pasaje hacia una etapa de ‘cambio’ real y no hacia ideas vacías por ser imposibles, en su contenido, se ser introducidas en la reales más allá de los pensamientos abstractos de las utopías.

Si es sorprendente como los ex altos cargos socialistas han reivindicado que algo se hizo bien en la etapa de ZP [4], lo cual es más bien poco. No es por nada pero los cambios bruscos de gobierno y el no ponerle freno a la burbuja son los andamios de la destrucción de la economía. ZP aprovechó muy bien la primera legislatura donde tiraba de la economía la inmobiliaria para obtener buenas cifras pero todo lo que sube baja y las leyes de la física respaldadas por la newtoniana gravedad han hecho su homónimo en la economía. De modo que ha quedad, en consecuencia, un partido resquebrajado, sin personalidad o con un trastorno grave de personalidad y sin aportar nada nuevo a la democracia ni al juego político en la situación difícil actual [5]. El programa, asimismo, de Rubalcaba no estaba sustentado por teoría ni praxis política-económica real sino por el mero hecho de saberse como perdedores y poder ejercer con algo, el contrapeso a la política neoliberal pero, repito, vacía en sí de contenidos aplicables a la realidad.

Esperemos que alguien tome las guías en conciencia de una alternativa eficaz, con un modelo de base realmente revolucionario y aplicable como muchos propuestos por distintos economistas y profesionales de las ciencias sociales, ya sean Stiglitz, Krugman, Vicenç Navarro, José Luis Sampedro, etc.

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