Cultura

Recuerdo 2

[Textos para tiempos de inodoros]

Estamos en Mayo del 2003, somos dos personas en un Transalp Honda, él conduce y voy como acompañanteapoyando mi espalda sobre los bolsos que llegan hasta mi cabeza y se apoyan en un parrila de unos 20 centimetros. Los dos llevamos cascos, y por vueltas el viento hace que golpéen nuestras cabezas una con otra, pasamos ya toda la llanura y empezamos a ver muy cerca la cadena de montañas al final de la ruta del desierto, el sol es también parte de nuestros abrigos, y empieza a cambiar el aire cuando nos hacercamos a Neuquén.

No tenemos pensado entrar a la ciudad pero encesitamos parar a tomar un cafe y estirar las piernas, llevamos hechos 400 km y nos queda otro buen trecho para llegar a San Martin de los Andes. Aparcamos la moto en una estación de servicio y bajamos por un café negro y corto, un poco de agua, un cigarrillo mientras nos comentamos un poco el viaje y programamos la llegada a San Martín.

– No estamos tan lejos- me dijo, y mientras revivo esto tomo cuenta que he olvidado hasta su tono de voz- Vamos a estar llegando alrededor de las 8 de la noche al camping.

De vuelta a encerrarnos en los cascos, la parte de camino que resta es bastante transitada, y comienza la ruta de montañas.

Pasamos Piedra del Aguila, un pueblo bastante chico donde la mayoria de los colectivos de larga distancia para para almorzar o cenar. La cinta asfaltica empieza a subir y a bajar a girar a un lado y a otro, los camiones de transporte que vienen de chile acostumbran a cortar curvas para no disminuir la velocidad, él tampoco lo hace, yo le doy “coquitos” en su casco para llamarle la atención, y ahi esta, ocurre lo imprevisto un transportador de containers de Hamburgsud corta la curva junto con un bocinazo, él lo esquiva, la moto pierde la estabilidad y queda acostada a unos metros del risco, en un espacio que aparentemente se usa como mirador. Los bolsos se soltaron de la parrilla, mi pierna izquierda queda sobre la moto en el espacio que se forma detras del tanque de combustible y el asiento de atras, es como una cintura.

Él esta a unos metros, ya parado quitandose la tierra, mi sobrepantalones de cuero ( que me cubre del frio en las rodillas) está roto, pero nosotros sin un golpe o rasguño. No dije nada, el tampoco, atamos el equipaje una vez mas, y volvimos a salir para que la noche no nos agarre en la ruta.
La velocidad ahora es menor y venimos haciendonos señas de los paisajes que cruzamos, son increibles, solo montañas y cada vez mas grandes algunas terminan esocondiendose detras de las nubes, que parecen estar casi sobre nuestras cabezas.

El aire se siente frio, pero exquisitamente puro, y ahi estamos casi a 60 Kilometros de San Martin, dejando atras Junin de los Andes, un valle entr montañas, una vista verde y por ocaciones blanca. Todo se siente tan limpio…

Es la noche de este lado de la montaña, y vemos las luces de nuestra primer parada, entramos por la Avenida principal que tiene un largo de 12 cuadras y se corta en el lago, damos una vuelta por la ciudad y terminamos en el camping de la entrada al pueblo. Desarmamos la carga y una vez que la carpa estuvo armada, salimos a comer.

Me tiro en el pasto, y veo hacia arriba, extiendo el brazo y formo un “agujerito” con mi dedo índice y pulgar de la mano derecha, cierro un ojo, y con el otro observo a traves de mi “telescopio”, el cielo es super chico, lo aplastan las montañas desde cualquier punto, y si me paro y veo hacia el lago hay otro cielo ahi, con un muelle y algunas pocas embarcaciones durmiendo en la orilla. Las lucesitas descompuestas de la helada, se pierden apoyadas en las esquinas de las calles desorientadas que tienen las ciudades de montañas. Los dos estamos fumando, el humo se queda por unos instantes al lado nuestro para mas tarde desaparecer sin rumbo, sin brisa que lo aleje.

Volvemos a la carpa, esta justo al lado de un desaguadero de montaña, no hay otro ruido que no sea el del agua helada enfriando las piedras, la noche es mas oscura de lo que conozco, el aire super liviano, él se duerme, yo tengo una tasa de café en la mano que sirve de estufa para mis dedos y cuando el silencio se hizo insoportable sin querer me dormi.
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Cositas buenas

Quizás el amor comprende mucha mas que el deséo, mucho mas que el ruido de una garganta inquieta…
Hoy te quiero aca conmigo, haciendo nada o haciendo todo. Es una cuestion de desearte sin pretenciones, de disfrutar tus ojos verdes…
Y no quiero pensar en pasado mañana, siquiera en el después de mi ahora, tan suave y sensillo.
No importa la secuencia ni los actos, importa tu “yo” y mi “yo” haaciendose cositas buenas.
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aMa.

Si llamo muy seguido, es porque naturalmente, tengo ganas de invitarlo a cualquier “momentucho” a mi, con mi, ante mi, bajo mi, contra mi, desde mi, en mi, entre mi, por mi, según mi, sin mi, sobre mi, tras mi, mediante mi, durante mi.
No imagine lo que pienso, siento o quiero cuando digo lo que hago, hago lo que digo o cuando me invade la nada, no por cuestión misteriosa, sino porque es la simple gloria en la que habito.
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Puerta

Puede que haya sido,
Entre la gente
Un riquisimo olvido,.
Pero he sido.
Puede que hoy recuerde
Mis amores, amorios y amigos de cama
Mientras ellos ya no recuerdan
Mientras ellos se proyectan.
Yo los he vivido.
Puede que hoy
Mi piel, sensible al clima,
Busque mezclarse en otra buena piel.
Pero sin miedos, quiero.
Puede que no sea correcto hablar de lo que nombres no tiene,
Pero creo que es suerte poetica que explica
Como “yo” y “yo” nos hemos cansado de nuestra crucial compañía

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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