Cultura

“Había una vez… en un secreto lugar.”

La Odisea, Las fábulas de Esopo, Cuentos de Canterbury, Decamerón, Cuentos de Anderssen, Romeo y Julieta, Heidi, Mujercitas, Werther, El retrato de Dorian Grey, Sherlock Holmes, Lo que el viento se llevó, Don segundo sombra, Hijo de Ladrón, El hombre del centeno, La ciudad y los perros, Cien años de soledad, Niebla, Veinte poemas de amor; es una pequeña muestra de lo que podemos lograr a partir del oficio de escribir.

La escritura, se remonta a inscripciones hechas en piedra, metal, tablillas de madera o arcilla, papiros, pergaminos, libros en rollos, libros cocidos a mano, hasta nuestros actuales libros impresos en Imprentas computarizadas.

Escribir tuvo su gran salto evolutivo, cuando le asignamos a un signo un valor independiente del significado de la palabra (fonetización), canalizándose hacia su actual forma silábica que consolidó el arte de escribir, oficio realizado según los diferentes momentos de nuestra historia, por escribas (época romana), copistas (época medieval), escribanos (Colonización de América), y escritores (época contemporánea), viviendo la escritura, a través de la Literatura, su época de oro en nuestra actualidad, debido al desarrollo tecnológico que han experimentado las imprentas, muchas con sello verde elaborando sus  libros con papel reciclado para aminorar el impacto ambiental que genera la tala de árboles para extraer celulosa y elaborar el papel.

Fragmentos de ancestrales Libros, encontramos, por ejemplo, en la famosa “Piedra de Rosetta” descubierta en 1799 en el bajo Egipto con inscripciones en tres lenguas: jeroglífica, demótica y griega, fechada en el 193 antes de Cristo. Su importancia radica en que su hallazgo tuvo como consecuencia el poder descifrar las inscripciones en los monumentos egipcios. Lo contrario sucede con la escritura ideográfica Pascuence de la Isla de Rapa Nui, una escritura de significados olvidados, y por lo mismo, sin descifrar hasta hoy, lo que se traduce en una gran “pérdida de la memoria” no sólo para los descendientes Pascuences, también para la Humanidad.

Pérgamo, Biblos, y Alejandría, son ciudades que debemos recordar en el Día Mundial del Libro. Pérgamo, ubicada en el Asia Menor, va en nuestra memoria cultural colectiva por hacer pergaminos con la piel de los corderos (Pérgamo – pergaminos), y por su célebre Biblioteca que reunía más de doscientos mil volúmenes. Biblos (“papiro” en griego), la ciudad más antigua del mundo continuamente habitada (4000 A.C.), cuyos artesanos confeccionaban papel de fibra vegetal, el papiro. Y Alejandría, ciudad de Egipto ubicada en el delta del Nilo, que se potenció no por ser un centro comercial, sino por ser una plataforma cultural; compiló en más quinientos mil volúmenes todo el saber y el conocimiento de los sabios de aquel entonces, por lo que Alejandría comenzó a ser visitada por quienes deseaban auto instruirse, y/o ser enseñados por los sabios que la habitaban, lo que convirtió a su Biblioteca en la primera Universidad del mundo.

En defensa de los Libros, es nuestro deber decir, que las invasiones y guerras han sido antítesis de la cultura y del saber.

Muchas Bibliotecas fueron quemadas, por lo que obras magnas no sobrevivieron salvo escasas excepciones, rescatadas y guardadas en Monasterios. Bibliotecas de fama internacional totalmente arrasadas fueron las de Bagdad, y la de Córdova.

En lo que se refiere a España, hubo un feliz detalle en las tradiciones de Cataluña, regalar rosas e intercambiar libros el 23 de abril, fecha ya señalada en 1930, como día del libro en España, tras varios intentos de instaurar el Día del Libro; primero bajo Decreto Real de Alfonso XIII en 1926, tras la idea original del escritor valenciano Vicente Clavel; antecedentes en los que se basó UNESCO para declarar al 23 de abril “Día Internacional del Libro”, fecha que corresponde a la conmemoración del fallecimiento, ese mismo día aunque en distintos años, de tres trascendentales escritores: William Shakespeare, Inca Garcilazo de la Vega, y Miguel de Cervantes.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, obra cumbre de Miguel de Cervantes.  Según los expertos, encarna a la perfección  la dualidad del alma española: Idealista y soñadora que sale en pos de inaccesibles quimeras: Don Quijote, el defensor de los Derechos de los desvalidos; y el espíritu positivo y práctico, fiado en la suerte: Sancho, el leal amigo.

Según mi opinión:  Obra impactante, clara, inteligente, de lectura amena, y a la vez de gran complejidad por las verdades que plasma y por cómo, a medida que la leemos, nos vamos convirtiendo en aquel “caballero”, sintiendo en lo más profundo cada una de sus aventuras y desventuras, concluyendo, que en ocasiones nuestro única posesión, y perspectiva, es el asirnos a los sueños, nosotros los simples mortales, ciudadanos que chocamos a diario con los prejuicios, las injusticias, la discriminación, el abandono, la soledad y la pobreza; y que a pesar de las adversidades, quien bien anhela, sabe que en el alma humana siempre estarán latentes nobles valores, en los que debieran cimentarse todas las Sociedades de la tierra. Quizás por ello, Don Quijote, sea uno de los Libros más leído del mundo.

Mural en Liceo de Lontué, Chile.

Por último, hacer presente que el 23 de abril es el Día Mundial del Libro;  y del Derecho de autor,  el conjunto de normas jurídicas y principios que regulan los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores, por el solo hecho de la creación de una obra literaria, artística, musical, científica o didáctica, esté publicada o inédita;  es decir, es justicia moral el reconocimiento a los autores de todos los tiempos; el legado de sus Libros constituyen la más valiosa  herencia para la Humanidad, lo que da como resultado este gran avance,  constatar que cada vez , más países se suman a   celebrar el 23 de abril como Día Internacional del Libro,  y a crear,  desarrollar  y fomentar  políticas literarias y culturales.

 

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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