Drogadicto… ¡culpable!

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Como ex-adicto, cada articulo o pensamiento que escribo, uno tiene que hilar tan fino, que a veces se le quitan las ganas de expresar algo muy necesario, para poder soltar carga y ademas para que sirva de ejemplo de lo que no, o de lo que hay que hacer, en caso de una adicción.
Continuamos, creo, viendo al drogadicto como el culpable de todos los males, le vemos como esa persona egoísta que está siempre feliz en su estado y drogándose, y damos por hecho que no le importan nada ni nadie.
No voy a detallar los tipos y variedades de efectos de las diferentes sustancias, lo que si está claro es que todavía falta mucho por educar a muchos sobre el cómo y el por qué.
Qué facil es pensar: “es un drogata” y qué difícil es verle como enfermo.
Sucede esto por la necesidad que tenemos los drogadictos de conseguir droga a costa de lo que sea. No creo que una persona en su sano juicio hiciese eso, por buena lógica, es un enfermo, con muchos y variados síntomas a tratar y el que tenga a alguien que le apoye también necesita un apoyo para comprender y entender toda esta sintomatología y actuar como requiere el caso.
¡Qué facil es crear guetos o apartar a estas personas y señalarlos como apestados!, es duro, muy duro el mundo para el que lo vive y los de su alrededor.
Fijaros qué grado de enfermedad es, que algunos nunca logran salir y mueren en el intento.
En mi caso recuerdo que me ataba la mano a los muebles para no coger el telefono y llamar al camello…
¿Qué triste, verdad?, muy triste, pero cierto y aun así no lograba nada.
Pienso que en mis escritos, y en referencia al anterior, expresaba lo que percibía a mi alrededor, entender eso como que culpamos a los que te apoyan es un error, tenemos derecho a expresar lo que sentimos en esos momentos y lo que percibimos desde nuestro estado de adicción. Lo fácil es buscar culpables, ahora lo difícil es ser imparcial y leer entendiendo que, lo único que tratamos es dar nuestro punto de vista y nuestros pensamientos, porque si a los que te han ayudado les duele leer lo que escribes, a nosotros, los enfermos, nos duele el daño causado y la falta de comprensión de nuestras palabras.
Cuando uno logra salir no se puede pensar: “ya está, esto se terminó, a olvidar”, qué fácil ¿verdad?, qué fácil  No es así, el tema hay que hablarlo sin buscar culpables, con naturalidad, expresando sentimientos, confrontando situaciones, porque pasar por un centro de rehabilitación y rehabilitarse no es coser y cantar, quedan muchas secuelas, muchísimas. Yo continúo en tratamiento psiquiátrico y con ataques de ansiedad y hay días, que las ganas de consumir son brutales, hay otros que lo dejan pero su mente sigue atada a la sustancia y cualquier noticia, visión de foto o ambiente, les produce ese gusanillo que teníamos antes de ir a recoger la papelina o bebernos la primera copa del día.
Siempre nadas al borde del precipicio. El hablar, comentar, expresar lo que en su día piensas que te faltó… Los que te ayudaron, decir lo que piensan que no hicieron bien o sí hicieron bien y tu no respondiste, es la mejor de las terapias.
Ahora, lo de culpabilizarse unos a otros, es muy triste. El enfermo, es un calvario horrible el que se sufre, el ir a buscar droga y en el fondo no querer, esa falta de voluntad que tienes producida por la sustancia que tomas que te crea un síndrome físico y psicológico de abstinencia, es desagradable, y muy jodido.
No pensemos en el toxicomano como chaval del fin de semana con sus juergas, cuidado, eso puede ser un comienzo. El adicto busca la soledad para consumir y vivir el proceso del consumo, ese ya está enganchado, pero claro, las imágenes que nos dan de fiesta etc. ¡cómo equivocan a la gente! Por ahí no van los tiros, ese puede ser el comienzo de muchos de un largo calvario que no saben dónde termina.
Las familias, amigos, etc. sufridores en paralelo de la adicción y a veces no logran entender el por qué y el cómo, el cuándo…
Lo que hay que poner es manos a la obra para actuar todos en general, para, si se puede, devolver a ese ser humano a la normalidad, porque amigos, cuando se está enganchado uno ya no es persona, ni es nada, pierde todo lo que tiene como valores, fuerza de voluntad, autoestima… en definitiva, no es dueño ni de sus actos. No podemos pedirle a un toxicómano enganchado que sea dueño de sus actos y que actúe en consecuencia, eso es como hablar con un árbol, imposible. Eso, hablando con especialistas, me lo corroboran. En esos momentos no tienes esa capacidad de entendimiento. La justicia exime de responsabilidad ante el peor de los actos cometido por una persona que se encuentre bebido, drogado o bajo los efectos de cualquier sustancia que altera su capacidad de entendimiento, atenuando su pena.
Cuando pasen unos meses sin consumir, entonces sí se puede empezar a hablar de sentido común, te tienes que hacer cargo de lo que haces y un muy largo etc… La droga, amigos, destruye la autoestima hasta niveles bajísimos ¿cómo a una persona sin autoestima le puedes pedir coraje, conciencia, sentido común? ¿que recapacite? no se, me cuesta entender eso.
Empecemos a pensar que los enfermos necesitan tratamiento no reproches, ni abandono, hay casos que lo único que queda por hacer es dejarlo solo, entre comillas, para “verle las orejas al lobo”, y pida ayuda, mirad lo que he dicho “pedir ayuda”, cuidado, el que pide ayuda es porque no controla y no se encuentra bien, ojo y repito: “pedir ayuda”. Hay que sensibilizarnos que el que está en este submundo no vive nuestra realidad y no la percibe de la misma manera que los demás. ¡Qué fácil es señalar, criticar a las espaldas y dar de lado! ¿A cuántos de nosotros no nos ha pasado eso? Sientes cómo se apartan de ti y notas ese vacío, porque esa sensación queda en el tiempo. Qué tristes somos cuando alguien está al margen de lo que consideramos normal. Ayudamos unos pocos. Muchas palabras pero pocas manos.
Es una enfermedad difícil y de difícil tratamiento, ¿para qué queremos liarnos en ello? Esas son las sensaciones que yo tengo y he tenido, y tengo todo el derecho del mundo a explicarlas cuando doy una conferencia y en escritos, porque los enfermos necesitan ayuda, y esta enfermedad que ha creado el hombre, el hombre tiene que poner los medios para sanar, evitar y reinsertar.
Muchos que lean esto pensarán: “no, si al final los toxicomanos son unos angelitos”. Ni mucho menos, se hace mucho daño, mucho, pero hay que ser realista y llamar a las cosas por su nombre, hay quien no sale nunca, pero también hay unos pocos que hemos salido y nuestra voz se tiene que escuchar, sino ¿de qué vale todo esto? Qué triste, salimos de ella y nadie se acuerda de nosotros… No señor, a muchos se les tiene que continuar tratando y siguiendo hasta su total reinserción, y a las familias, hay que enseñarles, ayudarles a entender y cómo afrontar situaciones, a mi particularmente el alarmismo no entra en mi forma de pensar, algunos por ahí, no hacen nada más que alarmar. Yo desde aquí pido información cuidadosa, detallada, y no fotos exagerando el tema y sus efectos, eso tiene su momento, pero no se qué tiene esta sociedad que solo les gusta alarmar sobre los temas.
Informemos desde la calma y el sosiego, dando información veraz, testimonios reales y un largo etc. porque alarmar, en mi opinión, solo produce confusión.
Yo no culpo a nadie de mi primera raya y de las que vinieron después, porque a fin de cuentas la decisión fue mía y solo mía.
Sí, hay efectos psicológicos que en su momento no me echaron para atrás, es ahora cuando me están tratando todos esos temas sobre mi personalidad.

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