Sociopolítica

Drogadicción: no alarmar, sí informar

No me canso de observar en estas redes sociales, en el día a día, medios de comunicación, etc., noticias y noticias sobre arrestos, capturas de alijos de droga, o camellos, un submundo de delincuencia que vive a costa de nosotros, los que de una forma u otra hemos sido o somos adictos.

Esos escritos de familiares de hijos que han perdido o que no logran sacarlos de la droga, fotos de los destrozos que hacen en el organismo, esas sustancias, unas fotos a veces muy duras que solo, y es mi punto de vista, remueven a las conciencias de los que no consumen, porque el consumidor o la gente que vive en ese submundo le da exactamente igual, viven por y para la droga.

Esos debates de legalizar o no, y mil cosas más, todas en distintos sitios, y por gran variedad de expertos u otros que opinan sin saber realmente de qué va esto, pero frente común, “NINGUNO”. No sé cuántos centros, cada uno vendiéndote su programa, o diciéndote que el suyo es el mejor, no sé cuántas asociaciones, cada una a su rollo, pero frente común, creo que se me entiende la palabra “NINGUNO”.

Existe una lacra, una enfermedad que solo tiene víctimas, enfermos y no enfermos, y un mercadeo alrededor de todo ello, los que te venden y los que te curan, y en medio, los de siempre, las víctimas, quiero recalcar que este es mi punto de vista y solo el mío, y digo esto porque hasta cuando escribes sobre esto tienes que hilar muy fino.

Hay mucho dolor en el mundo de la droga, unas veces oculto y otras veces sale a la luz, tanto en los que consumen, en familiares, como en aquellos que se lucran de todo esto, dinero fácil y rápido, ¿quién dice que no a esto? Grandes fortunas, cárteles y mafias moviéndose alrededor, manipulando gobiernos, sobornando a la justicia, y luego esos pequeños y tristes camellos que sobreviven vendiendo droga a quien la solicite o bien para poder pagarse su consumo o bien porque es la única manera de conseguir dinero… Son muchas las circunstancias y no soy muy experto en ellas, es un tema complicado este, pues no es fácil tratarlo ni erradicarlo.

Lo que sí tengo claro que hasta que no te toca o cae algún miembro de tus allegados es cuando realmente vemos la dimensión de esta lacra que se adentra en pobres y ricos, feos y guapos, da igual, seas lo que seas.

Esta para mi es la historia del ser humano,  como dice el refrán: “Solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena”.

Hablando de lo que quería exponer anteriormente, veo en estas redes sociales cómo se insulta a camellos, drogadictos, etc…, entiendo muchas veces el dolor que puede haber causado la droga, pero: “hay que colgarlos, hijos de…”, a ver, cuando hay tormenta el capitán tiene que mantener la calma, para saber dar ordenes, esta no es la manera de tratar el tema. No por ello quiero decir que la justicia no actúe, en ella se basa nuestra sociedad… Los grandes capos de la mafia es a los primeros que hay que hacer justicia, los asesinos que actúan a sus ordenes y así, en la pirámide. Cada uno tendrá que tener su pena en grado al delito que cometa.

Vuelvo a reiterarme, las noticias  a veces se dan de una manera que el receptor de ella las cree  en el acto, ojo con esto, no podemos caer en este juego, el tema es delicado y como tal se tiene que tratar.

Veo cómo los ex toxicómanos somos los peores jueces de aquellos que continúan enganchados, no pasamos ni una, un amigo me lo dijo un día, y lo tengo grabado en la memoria, y nunca ante algún caso lo olvido, hay que empatizar, entender y no juzgar, nosotros no somos jueces, y sobre todo a la hora de ayudar en estos temas, mi forma de entenderlo ha cambiado, ahora no me gusta poner fotos donde se ven las miserias, personas con enfermedades, etc., esto yo ya lo se, eso lo dejo para otros, suficientes ejemplos veo a diario para encima machacar con ello a los demás, no hay que crear un miedo a esto, se trata de afrontar estas situaciones desde la serenidad necesaria y la calma para poder llegar hasta la persona.

¿Sabéis una cosa? no es sencillo, el alarmismo crea mucha confusión y crea una cortina de humo que no deja ver el problema real que genera la droga como tal, yo no puedo abanderar una cruzada, contra camellos, capos, etc., puedo ayudar en lo que pueda, si se me solicita, mi labor es aquel que está dentro y los que les rodean, simplemente, un eslabón mas en la cadena que intenta que esta lacra disminuya y, por supuesto, educar, no es muy buena la educación, contando y mostrando a chavales lo que es un hígado destrozado, etc. Todo tiene su momento y su hora, alarmar no es bueno porque provoca pánico y angustia sobre todo en las familias, para eso están los especialistas en la materia, que yo no puedo suplir, pues son ellos los que en su momento tienen que intervenir, a lo sumo puedo colaborar y si se me precisa, asesorar en lo que crean oportuno.

Meter miedo no creo que sea la manera de ayudar y educar, es mi punto de vista.

Toca escuchar, analizar y dejarse de hacer juicios de valor no sin antes escuchar todas las partes, estoy aburrido de estos que dicen que ayudan y, lo que realmente hacen es alarmar y crear confusión entre unos y otros, porque están todavía presos de sus soberbias y no han acabado de madurar, esos entorpecen y solo buscan protagonismo, este trabajo es un trabajo para personas que deciden enfrentar la realidad de las cosas de la vida, que sus vivencias lo único que le han hecho es hacerle más estudiosos y conocer el tema, los demás sobran, los que gritan: “drogadictos al paredón” y un largo etc., o aquellos que aun siendo ex toxicómanos lo único que hacen es alarmar y no informar tendrían que apartarse y reconsiderar su labor y, a lo mejor, darle un giro de 180º y verlo desde otro punto de vista y ser claros, informadores, estudiosos en el tema, e informar, informar y sobre todo escuchar.

Yo no puedo anteponer mis frustraciones, si un chaval me dice que es cocainómano tengo que ponerme en su lugar e intentar comprender sus necesidades y sus carencias, hablar con familiares y entender qué le dan y qué no le dan, qué piden unos y otros, necesidades, carencias, motivos, en fin, tantas y tantas cosas que no se pueden resumir en: “este es un drogadicto”, eso sería lo fácil, lo sencillo y hasta pienso que lo más vulgar, si es así ¿que prestación le damos si de antemano hemos hecho un juicio de valor?

Yo no podría escuchar a alguien a quien de antemano le he juzgado, preferiría que fuera otro, pues no me consideraría preparado para ello pues no seria neutral ni imparcial.

No me gusta eso de: “bueno ahora voy a hablar con un drogadicto”,  prefiero pensar: “ahora voy a hablar con un ser humano que necesita que le escuchen, para poder evaluar y ver, que si quiere hablar conmigo es porque necesita ayuda”, así pienso que son las cosas, ¿qué clase de ayuda prestaría si rechazo a esa persona de antemano?, es difícil esto, pero llevo meses estudiándolo y, si no es así es que no valgo para esto, el Face esta bien para informar, dar opiniones, escribir vivencias, pero luego viene lo real, el cara a cara donde, los que dicen que ayudan, se les ve el coraje y su paciencia y muchos, cuando llegan ahí, pierden la pasión por esto y prefieren continuar sentados, en su sofá escribiendo, no digo que no tenga su mérito, que lo tiene, pero diría: “por favor, yo también metí miedo, que no atemoricen, que en el trabajo de calle esto no ayuda mucho, al contrario, a veces, muchas veces, entorpece, escribamos sobre experiencias, formas de actuar, sentimientos y no creemos más miedo del que ya hay en estos temas, donde hay tantos conflictos que reparar, que la mayoría de las veces no se reparan amedrentando, creamos juicios que a veces no son justos, hay que ser objetivos.

Alguien me dijo un día que en la vida hay que tomar posiciones y esta es la mía, me pasó igual en ABC, mandé un comentario en contra de los toros y me vetaron, pero esa es mi posición.
Como escribía con un amigo ayer, ahí es donde se demuestra el carácter.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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