Realmente esto es una gran locura

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Complicados momentos los que vive el Mundo que nos rodea y el que no nos rodea también: “El cercano”.

Aumenta el trabajo para los profesionales de la salud mental, sus consultas aumentan más de los que algunos esperaban. La gente está triste, agobiada, sin mucha esperanza. Buscan salir de esta situación tan complicada, económicamente hablando y moralmente también. Se han roto muchos sueños de jóvenes, y no tan jóvenes, a la hora de crear o continuar un futuro que tiempo atrás se antojaba espléndido. Y ahora toca encajar esto, y entonces sobrevienen los problemas psicológicos y psiquiátricos.

La gente no es feliz. Hay que dormir no sabiendo si mañana tendrás o no tendrás, y eso, queridos amigos, no es nada fácil.

Ayer tuve mi consabida consulta con mi amigo el psiquiatra. Ya somos amigos porque llevamos tiempo viéndonos y buscando la forma de acabar de cerrar las heridas  que han quedado, o han estado tapadas por esos 15 años que, los que me seguís, sabéis que pasé con la cocaína.

Pero ahora ese no es el tema. Ayer tuvo todo el tiempo para mí, pues no había nadie detrás, y hablamos  de muchas cosas, y una de ellas fue que él pidió el destino a este hospital, que empezaba nuevo, abriendo la planta de salud mental, y requerían médicos y personal sanitario. Vino pensando que, al ser un sitio más pequeño, no le saturaría tanto su duro trabajo.

Yo pienso que es muy duro el trabajo de estos profesionales, y más en estos momentos tan delicados. Oír, aplacar, medicar día a día a seres humanos, algunos con enfermedades mentales de nacimiento y otros a los que las ciscunstancias de ahora les están ahogando.

Bueno, a lo que iba. Resulta que el número de pacientes se les ha multiplicado de tal manera que trabajan hasta por las tardes, cosa que, en un principio, no se planteaban. Me cuenta que es muy complicado en una ciudad tan pequeña comentarle a la gente que busque ocio, alternativas, actividades, pero es que en el pueblo todo es muy gris y no hay mucho donde ir.

La dureza de esta crisis se ceba con la gente y psicológicamente la rompe. Buscan alivio y no saben en qué. Algo que les llene. Espiritualidad, si no la tienen, es difícil tenerla. ¿Dónde ir?… si es que donde vivo no hay ni un mísero cine. ¿Dónde van los jóvenes?

La gente no se relaja, no duerme, vive en tensión, como hablábamos él y yo, “SE ESTÁ CREANDO UNA NUEVA RAZA DE ADICTOS A LAS PASTILLAS ANTIDEPRESIVAS”, para dormir y  para una larga lista de síntomas,  porque los psicólogos no logran hacerse con los pacientes.

Difícil profesión, aguantar todas las presiones y angustias de los demás y luego tener que desconectar.

Complicado y poco valorado, pero cada día son más los que están en las largas listas de espera de la planta de  Salud Mental.

Realmente esto es una GRAN LOCURA.

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