El Librepensador El Librepensador
Tamaño de fuenteAa
El LibrepensadorEl Librepensador
Buscar
  • Inicio
  • Inversiones
  • Economía
  • Tecnología
  • Ciencia
  • Cultura
  • Política
  • Internacional
  • Sociedad
  • Opinión
  • Deportes
  • Estilo de vida
Síguenos
El Librepensador > Blog > Opinión > ¿Decrecimiento? económico. Crecimiento personal
Opinión

¿Decrecimiento? económico. Crecimiento personal

Última actualización: 11/11/2012 20:39
LuisMartinezPastor
LuisMartinezPastor
PorLuisMartinezPastor
Considerado a si mismo escritor por accidente, comienza su trayectoria literaria allá por el 1997 publicando "La dueña del paraíso" (Egido Editorial). Observador de la realidad...
Compartir
Compartir

¿Decrecimiento? económico. Crecimiento personal

Por fortuna he vuelto a ver a mi amigo Jaime. Desde que aquel día decidió acabar con todo, no lo había vuelto a ver. No, no piensen mal. Me explicaré: en vista de que su negocio –boyante y próspero unos años atrás– se desinflaba como un globo viejo, consumiéndose a si mismo y agotando sus propias reservas para subsistir precariamente ante un horizonte poco prometedor, decidió un buen día echar la persiana. No contento con eso, quiso quemar sus naves vendiendo el piso para cancelar la hipoteca y, juntando cuatro ahorros, se fue al pueblo en donde nació su padre antes de que se arruinase definitivamente la vieja casa para volver a echar fiemo en el huerto que, yermo, esperaba oculto bajo la maleza.

He apreciado en él una ilusión desconocida, como si se hubiese abierto ante su vista otro espacio amable y asequible. Su voz y sus gestos poseían con un color muy diferente a ese otro perfil triste y arrastrado al que me tenía acostumbrado mientras pagaba gastos y deudas, amén de sus dolorosos recibos del régimen especial de autónomos, afirmaba.

Su rostro moreno por el sol se adornaba de una luz diferente e irradiaba un brillo esperanzado que hacía ya tiempo que no veía en él. Ilusionado, me comentaba que había descubierto otro modo de vida. Que no podía seguir siendo como era, otro animal de ciudad, otro más sometido a la dictadura inevitable y asesina de situarse cada mañana ante un negocio que ya no lo era y que le quitaba mucho más de lo que aportaba a su vida, a su familia y a su bolsillo.

Decía, ufano, que el cambio había sido duro al principio, pero había conseguido rozar una sensación muy parecida a la felicidad en el pueblo aquel, en donde las desgracias de esta sociedad impenitente pasan mucho más de lejos que en el escenario urbano y laboral al que estaba acostumbrado. Decía, también, haber descubierto en ese nuevo modo de vida una amable sensación de acomodo, pese a las carencias que conlleva la vida rural, el que las personas conceden importancia a esas pequeñas cosas que en otros lugares más cosmopolitas se nos escapan de entre las manos. Se había convertido casi en vegetariano, y él y su familia eran muy apreciados en el pueblo en dónde se atribuía al tiempo y a las personas el valor que tenían.

Sus hijos asisten a la escuela a una localidad cercana, mientras él y Marisa, su mujer, despedida también por un ERE salvaje, hacían crecer cada día un poco más el huerto familiar, el pequeño corral con algunos animales y su propia grandeza personal, mientras él mismo se ocupaba de pequeñas reparaciones y reformas domésticas en las casas de otros vecinos cuyas manos ajadas habían perdido la habilidad necesaria para ello.

Le pregunté por esas pequeñas cosas a las que no damos importancia en la ciudad, por tenerlas al alcance de los dedos, como un médico, un cine, el supermercado o darle a un botón y calentar la casa, a lo que él me respondió que todo es cuestión de planteamientos, organización y una forma distinta de ver las cosas, renunciando a todo lo que en definitiva resulta superfluo, desaprendiendo ciertas cosas y asegurando que, en realidad, no se necesita tanto para vivir; aunque si necesitas repuestos para el tractor, tienes la ciudad a poco más de media hora en coche.

Aseguraba apenas generar basuras, que allí todo se aprovechaba en el huerto, con los animales o finalmente arrojado a  un fuego amable en el hogar junto al que veían morir las tardes de otoño en compañía de nuevos amigos y familias como la suya que emprendían una nueva vida rompiendo con todo.

Contentos ambos por nuestro fortuito encuentro, me invitó de corazón a pasar con ellos un fin de semana y que le echara una mano para dar forma a la estructura de una especie de novela que lleva en mente y en la que piensa compartir su experiencia, compartiendo un buen asado y buenos productos de la huerta. Tentadora idea.

Desde luego, no pude por menos prometerle que iría mientras lo contemplaba con cierta pasión, descubriendo en él a una persona renovada por volver a sus orígenes, y pensando que, tal vez, el avance definitivo no sea sino ese supuesto paso atrás o «decrecimiento económico» para aquellos que vemos cuanto nos rodea como la única alternativa posible.

Compartir este artículo
Correo electrónico Copiar enlace Imprimir
PorLuisMartinezPastor
Considerado a si mismo escritor por accidente, comienza su trayectoria literaria allá por el 1997 publicando "La dueña del paraíso" (Egido Editorial). Observador de la realidad y crítico contumaz con cuanto le rodea, espera publicar en breve otra novela y un libro de cuentos.
Artículo anterior Y la Iglesia se topó conmigo: gol a los enemigos del amor
Artículo siguiente Ansiedad, de Nat King Cole

Lo más leído

Ernest Urtasun el nuevo ministro de Cultura del Gobierno de Pedro Sánchez

Ernest Urtasun el nuevo ministro de Cultura del Gobierno de Pedro Sánchez

Por
Jordi Sierra Marquez

Vicente Blasco Ibáñez y la Masonería

Por
Ricardo Serna
Alpinismo. Al filo de la escalada

César Pérez de Tudela: la pasión por el alpinismo

Por
redaccion
Psicoterapia online una ventana abierta al bienestar emocional

Psicoterapia online: una ventana abierta al bienestar emocional

Por
Jordi Sierra Marquez
Santa Inquisición

La Iglesia católica y sus crímenes contra la Humanidad

Por
JavierFisac

Los usuarios de car2go en Madrid han reducido más de 1.600 toneladas de emisiones de CO2 en 2017

Por
redaccion
Cuál es el mejor seguro médico para 2020

¿Cuál es el mejor seguro médico para 2025?

Por
Jordi Sierra Marquez

Deportes y actividades en la Naturaleza Navarra

Por
redaccion
Ya tienes listo tu bikini para el verano

Ya tienes listo tu bikini para el verano

Por
Jordi Sierra Marquez
Libres Pensadores

Filosofía del Derecho

Por
brodgari
Anterior Siguiente

Quizás también te interese

Opinión

España, playa y Alpujarra.

02/12/2016
Foto: gentileza de Carmen Berges, acuarelista
Opinión

Nuevas corrientes

22/02/2013

El caso Mubarak

21/02/2011
Opinión

A la caza de los mayores

28/09/2012
El Librepensador

Medio digital independiente de información y opinión, con 17 años de trayectoria. Periodismo transversal, plural y transparente. Editado por Adstriva LLC.

Secciones

  • Inicio
  • Inversiones
  • Economía
  • Tecnología
  • Ciencia
  • Cultura
  • Política
  • Internacional
  • Sociedad
  • Opinión
  • Deportes
  • Estilo de vida

El Medio

  • Quiénes somos
  • Equipo
  • Estándares editoriales
  • Ética e independencia
  • Correcciones
  • Contactar

Ayuda y legal

  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Política Cookies

© 2026 El Librepensador · Editado por Adstriva LLC. Todos los derechos reservados.

¡Bienvenido de nuevo!

Inicia sesión en tu cuenta

Nombre de usuario o dirección de correo electrónico
Contraseña

¿Olvidaste tu contraseña?