Entrevista a Ignacio Vleming

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Entrevista a Ignacio Vleming. Puentes entre tradición y contemporaneidad.

Ignacio Vleming. Fotografía de Chema Lanzarote.
Ignacio Vleming. Fotografía de Chema Lanzarote.

Ganar el García Baena ha sido el bautismo de fuego del poeta Ignacio Vleming, quien acaba de presentar su obra ganadora (Clima artificial de primavera), en Córdoba, en Cosmopoetica. Su poemario es de gran riqueza temática y formal y nos presenta a un autor singular, con un estilo propio y una línea clara hacia un mundo abierto a influencias pero no a imposiciones de modas. Vleming no parece tener reparo en reconocer su admiración por los clásicos, ni rechazar las estrofas medidas, a pesar de la falta de aceptación en el mundo literario contemporáneo que las suele entender como realidades superadas por las innovaciones de vanguardia y la exploración de la poesía pura u otras líneas de novedad. Hoy tenemos el placer de hablar con él para que nos hable de su libro y de su visión de la Poesía.

Ellibrepensador: Suelo empezar las entrevistas con una pregunta antipática o incómoda para el entrevistado. ¿Preparado? ¿Por qué Clima artificial de primavera? ¿No crees que es un título algo extraño que da pistas sólo para iniciados?

Ignacio Vleming: En la memoria del Edificio Capitol de la Gran Vía de Madrid, los arquitectos Luis Martínez-Feduchi y Vicente Eced se refieren al aire acondicionado como un “clima artificial de primavera”. Esta me parece una comparación precisa para expresar lo que quiero decir con el título. En cualquier caso, no creo que sea necesario conocer el Edifico Capitol, ni mucho menos su memoria, para dejarse seducir por Clima artificial de primavera.

El: En otras entrevistas has hablado de tu interés por la literatura clásica y las estrofas tradicionales. ¿Qué influencia tienen en tu escritura?

IV: Espero que mi escritura tenga una gran influencia de los clásicos; en cualquier caso eso lo tiene que decir el lector. Antes de Clima artificial de primavera, he practicado el soneto, la lira o la sextina y sigo leyendo a los autores del Siglo de Oro. Me interesa como modulan el ritmo, como construyen las imágenes y como trabajan el humor.

El: Sorprende que un autor que admira tanto a los clásicos se haya decantado por una poesía tan novedosa, tan contemporánea en algunos aspectos. ¿O no tanto?

IV: No creo que exista una contradicción entre admirar a los clásicos y estar atento a las formas contemporáneas de expresión. En este libro he recurrido al versículo porque me parecía más acorde con el tema; el ritmo, las imágenes y la estructura siguen un camino recorrido por otros poetas mucho antes que yo. Clima artificial de primavera no es poesía experimental.

El: ¿Qué mensaje general subyace a Clima artificial de primavera? Parece que hay algo de nostalgia, una presencia de lo kitsch… ¿Qué has querido decirle al lector con tu libro? IV: Me gustaría compartir con el lector las preguntas que yo me hago acerca de la belleza, la verdad y lo heroico. Lo más probable es que respondamos de manera diferente, pero al menos habremos mirado hacia un mismo sitio. Clima artificial de primavera no tiene una tesis de fondo, para eso están los análisis periodísticos, filosóficos o académicos. La función de la poesía es estimular la imaginación, agitar la conciencia o hacernos más sensibles. De tal modo que he escrito sobre cosas que me fascinan y con las que quiero contagiar al lector mi asombro: la belleza escondida en la mediocridad, la simulación del afecto o la estética del kitsch, como dices en tu pregunta.

El: Tu labor poética abarca traducciones de Miguel Ángel, recitales en instituciones como el Museo Romántico, el Lázaro Galdiano… Pero este es tu primer libro publicado en solitario. ¿Cómo te sientes al hacerlo de la mano de un premio?

IV: Un premio hace que el libro llegue a mucha más gente. Además me siento muy orgulloso de que lleve el nombre de Pablo García Baena, puesto que es un poeta al que admiro y al que leo con interés. Por otro lado, publicar en la editorial La Bella Varsovia es un lujo, sus libros están cuidados hasta el último detalle y en su colección hay autores maravillosos como Carmen Jodra, Sofía Rhei o Raúl Quinto. El: Además de las traducciones del egregio escultor italiano, dos de tus poemas llevan título italiano: “Questa selva selvaggia” y “Al buio non si trova”. ¿Especial apego por la cultura italiana?

IV: He vivido en Italia y tengo muchos amigos italianos. Es un país que me encanta y por supuesto siento un especial apego por su cultura. Pero en Clima artificial de primavera también hay expresiones en otros idiomas, como por ejemplo el ruso, y yo no entiendo ni una sola palabra de ruso y nunca he estado en Rusia. Un escritor puede servirse de lo que crea necesario para construir su propia poética.

El: En “Clima artificial de primavera” hay varios poemas que hacen referencia a la pintura. Desde el cuadro de cervatillos setentero, pasando por las galerías de la Real Academia de Bellas Artes, al primito flamenco que cobra vida. ¿A qué se debe tu interés por la historia del arte?

IV: Estoy dispuesto a recurrir a las imágenes que sean necesarias para conseguir el efecto que me he propuesto y la historia del arte es un catálogo muy extenso de emociones y sensaciones. Además me interesa la compleja relación de las obras de arte con la realidad, puesto que al introducirlas en un poema creas otro capa de ficción. De esta forma, el universo representado queda dentro del cuadro que a su vez está dentro del poema. Este recurso se conoce como ékfrasis y lleva usándose desde la Antigüedad.

El: “La Literatura es una flor imperecedera. Y toda flor imperecedera, por supuesto, es una flor artificial”. Esta cita de Yukio Mishima viene a subrayar la artificialidad de la Literatura, lo cual entra en la línea de temas de tu poemario. ¿Qué te atrae de lo artificial? ¿Tiene ello algo que ver con tu gusto por la literatura del Barroco?

IV: A veces digo que Clima artificial de primavera es una reivindicación de la artificialidad, pero esto no es exactamente así. Personalmente creo que el artificio es necesario y hace que nuestras vidas sean menos miserables. El artificio maquilla las mentiras, esconde las verdades o las hace más ligeras y nobles. Pero también el artificio nos impide ver con claridad y confunde nuestras necesidades. Clima artificial de primavera habla de todo esto, que como dices es uno de los temas centrales del Barroco: la realidad como sueño o ficción.

El: La cita de Foster encabeza el “capítulo” llamado ‘Viajes’, está extraída de su bello libro Una habitación con vistas y hace mención a los souvenirs, a los recuerdos que nos traemos de los viajes y que, muchas veces, podríamos encontrar en la tienda de la esquina de nuestro barrio. “Es tanta mi emoción que mis ojos derraman lágrimas de Murano” se dice en primera persona en tu poema “La melancolía del turista”. ¿Qué poder de evocación tienen estos pequeños objetos muchas veces de plástico, muchas veces ‘Made in China’ aunque se hayan comprado en cualquier otro rincón del mundo?

IV: Para muchos turistas los souvenirs son fetiches que les permiten contener toda la experiencia del viaje en la palma de su mano. Estos objetos mágicos sacian la necesidad de aventura, de excepcionalidad y de prestigio social de forma asombrosa, ya que paradójicamente son fabricados en serie y diseñados según las reglas del marketing.

El: Otras citas del libro son la de Tennessee Williams: “¿y quién es capaz de hacer frente a la verdad?”; y la de Rilke: “la belleza es solo aquel grado de lo terrible que aún podemos soportar”. ¿Qué has querido introducir con ellas?

IV: Tal vez estas sean las dos citas más terroríficas del libro. La de Tennessee Williams proviene de La gata sobre el tejado de zinc caliente y me sirve para dar comienzo a una sección que he titulado escenas. En la obra de Tennesee Williams los personajes mantienen una relación conflictiva con la verdad. Mientras el protagonista, Brick, no quiere afrontar el fracaso de su matrimonio, su esposa insiste en que le diga si es cierto que mantuvo una relación homosexual con su amigo Skipper, recientemente fallecido. La cita de Rilke abre la última parte del libro y la he tomado de Las elegías de Duino. La verdad puede ser terrible, pero también la belleza. Me impresiona pensar que aquello que perseguimos está muy cerca del horror que aborda el drama de un p la doble vida de su protagnista.

El: ¿Qué artificiosidad te parece insoportable y no la habrías incluido nunca en tu libro?

IV: (Risas) Creo que un libro de poesía puede incluir absolutamente todo, incluso lo más repugnante. He dejado fuera cosas que no era necesario contar, pero no porque me resultasen insoportables. La pregunta podría ser: ¿qué artificiosidad te parece insoportable de las que has incluido en el libro? Y entonces te podré decir que detesto sacarme fotos delante de monumentos, que me pondría muy triste buscando pareja en un crucero o que no entiendo la moda de la ropa nueva envejecida a propósito. En el libro hay un poema sobre cada una de estos argumentos.

El: ¿Alguna influencia que no te gustaría confesar?

IV: Obviamente si no quisiera confesar una influencia te la ocultaría. Todas las influencias son siempre bienvenidas. En Clima artificial de primavera hay fragmentos de canciones pop, junto a citas de libretos de ópera barroca. Tiene algo de pastiche y era necesario que fuera así.

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