Huele a chamizo en la política lingüistica de la izquierda aragonesa

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Los partidos de izquierdas PSOE, CHA e IU vuelven a cargar contra el ejercicio de racionalidad y responsabilidad, pretendiendo retomar la implantación de la lengua catalana en Aragón, una comunidad que no siente ni por asomo, ni tan siquiera en el Aragón Oriental, vínculo alguno con la gramática catalana de Pompeu Fabra. En Aragón sólo el 0,01% de la población aragonesa se considera catalanoparlante. La situación tendría guasa si no estuviéramos presenciando la intención del nacionalismo catalán de separarse del resto de España, con los graves consecuencias que ello puede acarrear en el plano económico, no solo para España entera, también y en especial para Aragón.

La Consejera de Educación del gobierno catalán ha manifestado para quienes sabemos escuchar lo siguiente: «hay una voluntad clarísima de diluir el papel del catalán en los Països Catalans». Esa entelequia inventada por la ideología del nacionalismo catalán con el fin de crear un nuevo Estado-Nación, con todos los territorios catalanes que de habla catalana, es decir, aquellos basados en una misma unidad lingüística y que incluiría a la propia Cataluña, pero también a: las Islas Baleares, la Comunidad Valenciana, Murcia y Aragón, además de otros territorios fuera de España: Andorra, el Rosellón francés y Alguer en Italia. Con lo que aún suponiendo que Cataluña se independizara el conflicto se extendería sobretodo en España. Un polvorín que algunos partidos políticos están dispuestos a encender, aunque no se sepa cuáles serían consecuencias.

Lo que sucede con el PSOE es de lo más irracional, pues parece haberse montado en la burra desbocada del nacionalismo sin saber hacia dónde le dirige. Los representantes del socialismo aragonés, al menor ruido independentista en Cataluña han salido todos al galope. Dicho comportamiento además de totalmente desafortunado para un partido que aspira a gobernar España, huele a chamizo. Creo que quienes representan al PSOE aragonés no deberían permitirse semejante boutade, no, aunque sea por puro interés electoral.

No es de extrañar que todo este desaguisado se haya originado en el reciente borrador de la reforma educativa de Wert, que no gusta ni al gobierno de CIU, ni a los socialistas catalanes del PSC, quienes consideran que el borrador de reforma «atenta contra el modelo de escuela catalana». Y de aquellas aguas, estos lodos. Sólo nos falta oír de los representantes de la izquierda aragonesa palabras similares a las de la Consejera de educación catalana Irene Rigau, quien manifestó que: «el Gobierno aprovecha la tramitación de la norma para poner en peligro la inmersión lingüística en Catalunya». Solo que la izquierda aragonesa querría intercambiar la palabra Catalunya, por la de «Aragón» y se quedarían tan anchos.

El PSOE junto a CHA e IU que en su día aprobaran la Ley del Catalán en Aragón y que luego fue derogada por el PP nada más llegar al gobierno, en parte tras la presión realizada por miembros de la «Plataforma No Hablamos Catalán» durante toda la legislatura anterior, han presentado sendas enmiendas para impulsar nuevamente el catalán en Aragón. De todo esto se ha hecho eco la Plataforma No Hablamos Catalán, que en su día estaba integrada por varios partidos políticos extraparlamentarios de Aragón y por simpatizantes de las juventudes del PAR, aunque recientemente el PAR ha tomado como suya esta reivindicación y en la agrupación del Plataforma No Hablamos Catalán, han habido bajas importantes debido principalmente a desacuerdos y a distintos puntos de vista en relación a si se debe o no considerar lengua propia el aragonés, por lo que a día de hoy prácticamente ya no quedan algunos de los fundadores y representantes de estos partidos políticos.

María José Blanc, portavoz de la Plataforma, hace unas semanas tildaba a PSOE y CHA de catalanista después de que el Pleno municipal, «con su alcalde Juan Antonio Belloch a la cabeza», aprobara una moción para declarar el «catalán lengua propia de Aragón y que las administraciones aragonesas fomenten el catalán» tal y como exigen CiU y ERC. Blanc, tras conocer que IU, CHA y el PSOE pretenden modificar la Ley de Lenguas a través de una serie de 169 enmiendas afirma además que: «Aragón pide a gritos la necesidad vital de existencia de un partido de izquierdas sensato en nuestra comunidad, no podemos permitirnos la desaparición de la izquierda en Aragón fagocitada por el nacionalismo catalanista». Y es que la mayoría de las enmiendas para modificar la Ley de Lenguas de Aragón no tienen desperdicio.

Izquierda Unida exige que el catalán y la fabla sean cooficiales en todo Aragón (enmienda 5).

Chunta Aragonesista quiere que fiscales, forenses, secretarios judiciales, cuerpos de gestión procesal y administrativa, tramitación procesal y administrativa y auxilio judicial, estudien catalán y fabla (enmienda 93).

El PSOE pide el doblaje al catalán en Aragón (enmienda 63) y quiere traductores de catalán y fabla en las Administraciones aragonesas (enmienda 92).

IU quiere que cualquier municipio de Aragón que lo solicite pueda declararse de uso predominante de lengua aragonesa o de lengua catalana y poder excluir a otros municipios que se han enmarcado en uno u otro sentido (enmienda 33).

El PSOE exige la eliminación de cualquier referencia a toda modalidad lingüística que no se llame catalán o aragonés (enmienda 10 y 16 enmiendas más).

CHA quiere que el aragonés sea cooficial en todo Aragón menos en las comarcas orientales, donde exige la cooficialidad del catalán (enmienda 29).

El PSOE entiende que el aragonés y el catalán son lenguas propias de todos aquellos municipios en los que en algún momento de la historia se hayan usado “sistemas lingüísticos con rasgos de carácter predominante del aragonés o del catalán” (enmienda 31).

IU quiere la especialización de Filología Catalana en la Universidad de Zaragoza (enmienda 69).

CHA quiere que al menos el 50% de las asignaturas que se imparten en los colegios sea en aragonés en toda la Comunidad excepto en la zona oriental donde quiere que sea en catalán (enmienda 73).

CHA quiere plazas de oposición propias para profesores que sepan catalán y fabla (enmienda 83).

CHA, IU y PSOE quiere traductores de catalán y fabla en las Administraciones aragonesas para atender en esas lenguas a los ciudadanos que lo solicitaren (enmienda 89, 90 y 92).

CHA pide que el Boletín Ofocial de Aragón sea trilingüe (enmienda 94).

CHA quiere que en las Cortes de Aragón pueda hablarse en catalán y que se utilice algún sistema de traducción (enmienda 98).

El PSOE quiere que los ciudadanos puedan dirigirse en catalán a las Cortes de Aragón y que sean respondidos también en catalán (enmienda 101).

CHA exige que las actas de los plenos municipales se redacten en castellano y en fabla en todo Aragón excepto en las comarcas orientales donde aparte de en castellano se deberán redactar obligatoriamente en catalán (enmienda 106).

IU exige que todos los documentos notariales redactados en Aragón puedan hacerse en catalán (enmienda 111).

CHA y PSOE quieren que los topónimos en las comarcas orientales sean únicos en catalán eliminando su topónimo en castellano y su nombre tradicional en la modalidad local (enmiendas 113).

El PSOE quiere que los topónimos en las comarcas orientales sean únicos en catalán (enmienda 118).

CHA quiere que se puedan catalanizar o aragonesizar los apellidos (enmienda 119).

CHA quiere que las televisiones públicas aragonesas emitan también en catalán (enmienda 123).

El PSOE quiere que se subvencione a las productoras audiovisuales que realicen programas en catalán (126).

IU quiere que saber catalán o fabla sea un mérito para opositar en Aragón y, en algunos casos, requisito indispensable (enmienda 130).

CHA exige que en los hospitales de la zona oriental puedan atender en catalán si así lo solicita el paciente (enmienda 131).

CHA, PSOE e IU no quieren que los Ayuntamientos de la zona oriental o la zona septentrional donde se hablan modalidades aragonesas puedan denominar con un término distinto a catalán o aragonés a sus propias hablas (enmiendas 134, 135 y 137).

IU quiere que Monzón, Barbastro y Huesca sean municipios declarados de uso predominante de lengua aragonesa en lugar de lengua española (enmienda 161).

Todas estas exigencias no son anecdóticas, y así lo manifiestan miembros de la Plataforma No Hablamos Catalán. Se pretende que en hospitales aragoneses atiendan en catalán si el paciente lo solicita; que para opositar en Aragón se valore el saber catalán en algunos casos y en otros que sea un requisito; que en los colegios aragoneses se dé la mitad de las asignaturas en catalán o fabla; que se eliminen los topónimos en castellano en algunas zonas y se sustituyan por su traducción al catalán o fabla; que se declare que en Huesca se habla mayoritariamente aragonés y no español; que el Boletín Oficial de Aragón se publique en castellano, catalán y fabla; etc. Y todo ello pagado con el dinero de los ciudadanos en tiempos de crisis profunda.

En resumen, tenemos unos irresponsables políticos que nos representan en las Cortes, y que en vez de buscar mejorarnos la vida a lo que se dedican es a complicárnosla. En vez de ganarse el sueldo para generar leyes positivas que mejoren la situación económica, lo que buscan el mamoneo de las arcas públicas y vivir de la teta del Estado. Esa es la política de izquierdas en Aragón y en España, lamentablemente para todos nosotros.

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