Explotación con la excusa de la crisis

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photo credit: Daquella manera via photopin cc
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España cuenta con una tasa de desempleo superior al 26%. Decenas de trabajadores soportan jornadas laborales de 12 o 14 horas con una remuneración de 600 euros. La desesperación por encontrar un empleo, el miedo a perderlo, junto a la avaricia de empresarios sin escrúpulos  son los protagonistas de este escenario.

Estudiantes, niñeras, cocineros, camareros, albañiles, oficinistas, consultores…, ningún sector se libra de la explotación laboral. Horas extras no remuneradas, salarios insuficientes, pésimas condiciones laborales son las irregularidades más frecuentes. En casi una cuarta parte de las inspecciones realizadas por el Ministerio de Trabajo durante 2012 se detectaron irregularidades: explotación laboral, desigualdad salarial o falta de flexibilidad son sólo algunas de estas anomalías.

En España hay un serio de problema de concienciación social”, ha denunciado el subdirector general para la Inspección en materia de Seguridad Social, Economía Irregular e Inmigración.

Los empleados no se atreven a denunciar esta explotación, incluso muchos se sienten afortunados de no formar parte de la cola del paro. Cientos de trabajadores no cuentan con un contrato laboral, lo que no sólo vulnera su derecho como trabajadores sino que supone un descenso de las cotizaciones sociales, que mantienen las prestaciones de desempleo.

A la delicada situación del mercado laboral se suma la aparición de empresarios dispuestos a aprovecharse de la desesperación de cientos de personas que buscan un trabajo. Se afianza la figura del trabajador de usar y tirar. Cientos de jóvenes trabajan como becarios durante años sin ningún tipo de remuneración y sin cotizar a la Seguridad Social. Con una tasa de paro juvenil del 50% cualquier oferta de empleo parece tolerable. Es en el sector hostelero donde se registran más irregularidades. Camareros, cocineros y pinches de cocina dedican más de 12 horas a su trabajo, y sin embargo muchos de ellos sólo cuentan con un contrato de media jornada. Todo vale con tal de no formar parte de los casi seis millones de parados registrados en 2012.

Se vulneran muchos Derechos Humanos con la excusa de la crisis económica. España retrocede en materia de derechos sociales. El Derecho a la Educación, el Derecho a la Salud, el Derecho a una vivienda digna, el Derecho a la Alimentación, o el Derecho a un Trabajo digno se vulneran como consecuencia de políticas de “austeridad” que ha olvidado el bienestar de sus ciudadanos.

El acceso a la salud se ha restringido a los inmigrantes irregulares, las tasas universitarias se han multiplicado, cientos de españoles reducen sus gastos en alimentos básicos por la falta de ingresos, otros miles aceptan condiciones laborales que atentan contra su salud y su dignidad. Unos ciudadanos cada vez más desprotegida por la forma de afrontar la crisis.

La explotación laboral es sólo una de las consecuencias más evidentes de la destrucción y la degradación de los derechos humanos más básicos que está sufriendo España. El miedo de los trabajadores a perder su fuente de ingresos, la desesperación de los parados por encontrar un empleo, la falta de ética de muchos empresarios, junto a la débil conciencia social en esta materia alimentan la explotación; trabajadores sin derechos en un mercado en el que todo está permitido.

Irene Casado Sánchez

Periodista con base en París

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