Cuidado con los colonizadores de conciencia

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La decadencia de Occidente no se encuentra en los números rojos de la Bolsa, ni en la imparable rampa del desempleo y su cortejo inevitable de crisis personales y sociales. Tampoco en el poco margen de maniobra con que cuentan los ciudadanos para evitar catástrofes industriales de todo tipo y guerras fabricadas desde otros continentes, y que nos involucran a todos, aunque no deseemos nada de eso.( Otra cosa sería estar atentos al grado en que nos afectan, porque puede ser para nosotros recogida de cosecha sembrada en nuestro pasado o en nuestro presente, incluso).

maquina humanaPero ahora queremos llamar la atención sobre lo que sucede en los subterráneos de este sistema de producción decadente: la degradación moral de los individuos. La conciencia del ser humano ha sido tan manipulada y tan hábilmente adormecida que aunque sea capaz de reconocer la maldad intrínseca de la enorme máquina que le aplasta ,no termina de creer que tal cosa sea verdad. Y menos que sean verdad otras alternativas más coherentes de vida personal y social.

En el proceso de adormecimiento, la Maquina del Gran Inquisidor Social de turno es capaz de invertir ingentes cantidades de recursos con tal de asegurarse la modorra de las conciencias, y anular todo tipo de oposición. Existen muchas variantes de la modorra, incluida la modorra cultural y religiosa ad-hoc. Quieren asegurarse los constructores del sopor colectivo el ser servidos en este mundo y venerados como dioses en la medida de lo posible. De continuo se exhiben para ser admirados, vitoreados, y, en pocas palabras: recibir energía de sus durmientes servidores. Los manipuladores de conciencia saben que sólo una sutil cortina de ilusión impide a las masas acceder al jardín de sus dioses y disfrutar de sus banquetes actuando como seres libres. Pero, perfectos conocedores de las limitaciones momentáneas de sus súbditos, están seguros de haberles hecho creer que esa sutil cortina es para ellos un espeso muro de granito. Y siguen alegremente su fiesta, generando más problemas al Planeta y a sus habitantes.

En este mundo exhausto y moribundo necesitamos almas luminosas capaces de iluminar y sacudir las conciencias ; gentes libres sin etiquetas concienciaprevias capaces de volver la mirada hacia lo alto y situarse como parte del Cosmos, como parte integrante de la Gran Conciencia Universal; como célula del Todo en todo cuanto se manifiesten. Y desde esta perspectiva de ampliación de la conciencia personal de cada ser humano,-que sólo puede producir luz- hacer desaparecer los fantasmas del pasado y sus amodorrados devotos que en el presente que nos ha tocado vivir se manifiestan como los carceleros de la vida: gobiernos e instituciones privadas o religiosas que manipulan y atan a quienes se prestan a ello bien sea por ignorancia, miedo, envidia, deseos de poder o reconocimiento, que vienen a ser las rampas por las que tantos se deslizan hacia el abismo de su propia conciencia.Allí se encuentran con aquellos que le han empujado y le van a utilizar como fuente de energía para sostenerse y seguir empujando a otros a su mismo infierno.Al final lo que resulta es un paisaje de este mundo, habitado en su mayor parte por conciencias y mentes colonizadas donde reina la infelicidad, la injusticia y todas las lacras que la prensa nos muestra  y otras que no nos mostrará nunca, porque los medios pertenecen, precisamente, a los colonizadores.

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